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ANTENAS Y ONDAS, ¿Hay riesgo?

ANTENAS Y ONDAS, ¿Hay riesgo?

ANTENAS Y ONDAS, ¿Hay riesgo?

“Hace poco, a nuestra comunidad de vecinos se nos propuso un contrato para permitir la instalación de una antena de telefonía móvil en la azotea. En seguida surgieron todo tipo se opiniones y temores al respecto. Me gustaría que me informara del efecto de las ondas electromagnéticas en nuestro organismo”. Laura G (Córdoba)

Las ondas electromagnéticas están cada vez más presentes en las sociedades modernas. Provienen de hornos, microondas, teléfonos móviles, ordenadores, dispositivos inalámbricos, redes wifi y otros muchos aparatos que se usan cotidianamente, pese a que ya está demostrado que pueden provocar ciertas alergias en algunas personas más sensibles. Mareos, golpes de calor, sensación de quemazón, picores, náuseas y cefaleas son alguno de sus síntomas. Es lo que se conoce como hipersensibilidad electromagnética, trastorno del que aún no se dispone de ningún tratamiento específico, al no conocerse totalmente las bases fisiopatológicas de este síndrome. Eso sí, para mejorar la calidad de vida de los afectados consiste en evitar o reducir al máximo la exposición a cada fuente de radiación electromagnética.

  1. Lo más importante es examinar por completo los lugares donde dormimos, ya que cuando nuestro cuerpo está en reposo es cuando se vuelve más vulnerable, siendo entonces cuando se segregan una serie de sustancias vitales para el correcto funcionamiento del organismo, como la hormona melatonina (estimulación del sistema inmunológico, limpieza de radicales libres, regulación de los ciclos circadianos), y que sin embargo se ven alteradas si estamos sometidos a las radiaciones.
  2. También sería bueno situar nuestro despacho, mesa de trabajo o de estudio en lugares con poca o nula radiación.
  3. Los alimentos ricos en melatonina, como las nueces o el cacao, y en triptófano (aminoácido precursor de la hormona anterior), como el plátano, pueden ayudar a las personas electrosensibles a recuperar el equilibrio perdido. De igual manera, los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el aceite de lino o de krill, y en compuestos azufrados, como el ajo o el requesón, pueden mejorar la circulación sanguínea y ayudar a disminuir los dolores de cabeza, problemas de hipertensión y/o pequeñas arritmias asociadas.
  4. Puede resultar muy útil hacernos una limpieza de la contaminación electromagnética acumulada en nuestro cuerpo mediante los aparatos de biorresonancia utilizados en medicina alternativa y repetirla si fuese necesario o mientras no consigamos alejarnos de las fuentes que originan las radiaciones en nuestro entorno. Los metales pesados (mercurio, plomo, cadmio…) que se acumulan a lo largo de los años en nuestro cuerpo y que pueden proceder de alimentos contaminados, de amalgamas que tengamos en la boca o de tuberías antiguas que transporten el agua que bebemos a diario, a menudo pueden agravar la sensibilidad a las radiaciones si no se eliminan a tiempo (los metales son muy buenos conductores de la electricidad). Para ayudar a expulsar de nuestro organismo estos productos tóxicos va muy bien el alga chlorella, así como ajo y cilantro.
  5. Cambiar la ropa sintética, que favorece la electricidad estática, por tejidos de origen natural.
  6. Llevar zapatos con suelas de cuero puede provocarnos un mayor bienestar de inmediato (por el contrario, las suelas de goma nos aíslan del suelo y favorecen el aumento del voltaje corporal).
  7. Evitar utilizar el teléfono móvil dentro de estructuras metálicas (coches, trenes, ascensores…) así como en lugares con poca cobertura porque es cuando emite con la potencia más alta (y por tanto, con la radiación mayor).

Ondas en estudio constante
En 1996, en respuesta a la inquietud manifestada por el público y los gobiernos, la OMS instituyó el Proyecto Internacional de Campos Electromagnéticos (CEM) para evaluar los datos científicos existentes sobre los posibles efectos de esos campos en la salud. En 2016, la OMS realizará una evaluación formal de los riesgos a partir de todos los resultados de salud estudiados en relación con campos de radiofrecuencias. Además, en mayo de 2011 el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo especializado de la OMS, examinó el potencial carcinógeno de los campos de radiofrecuencias producidos por los teléfonos móviles.
teresa martin



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