Los perfiles nutricionales facilitan a los ciudadanos elegir alimentos más saludables

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La creación de perfiles nutricionales debe responder a un proceso metodológico sistemático, transparente, lógico y consensuado

Los perfiles nutricionales se aceptan actualmente como un método científico para evaluar la calidad nutricional de los alimentos y bebidas que podría ser utilizado por las autoridades nacionales de diferentes países para promover la salud pública y conseguir los objetivos nutricionales propuestos para la población. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) define los perfiles nutricionales como “la ciencia de clasificar o categorizar los alimentos de acuerdo con su composición nutricional por razones relacionadas con la prevención de enfermedades o promoción de la salud”.

A lo largo de las últimas dos décadas, diferentes entidades de gobierno, públicas y privadas, han desarrollado modelos de perfiles nutricionales. El reto ahora es recopilar estas experiencias, comparar estos modelos y proveer herramientas para generalizar la implementación de estos perfiles. Este es uno de los principales objetivos de un informe científico-técnico generado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), que “pretende analizar la intencionalidad científica en la creación de los perfiles nutricionales, sus aplicaciones y su impacto real en salud pública”, según destaca el Prof. Ángel Gil, presidente de esta entidad, quien considera esencial “disponer de un informe basado en la evidencia científica sobre los perfiles nutricionales a nivel internacional”.


Una herramienta útil para resolver un problema mundial
La creciente epidemia global de sobrepeso y obesidad, así como el aumento de la prevalencia de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta, ha llevado a los organismos internacionales, nacionales y regionales a tomar una serie de medidas y acuerdos para mejorar la calidad de la dieta e incrementar los hábitos de vida saludable entre las poblaciones. Los perfiles nutricionales se crean en respuesta a esas medidas y acuerdos, como una herramienta que puede ser muy útil en el apoyo a los ciudadanos para seleccionar alimentos más saludables, basados en su composición nutricional. Los perfiles nutricionales representan instrumentos de utilidad para la toma de medidas y decisiones, tales como la regulación de la publicidad, el etiquetado frontal de alimentos y las políticas de subsidios o impuestos a diferentes grupos de alimentos críticos en función de su papel, positivo o negativo, para la salud pública.

La población objetivo para regular la publicidad de los alimentos mediante el uso de los perfiles nutricionales ha sido hasta el momento la población infantil, ya que en la edad pediátrica es cuando se establecen los hábitos alimentarios. Por ello, aconseja el presidente de FINUT, “es conveniente implicar a los docentes con la introducción en el currículum escolar de temas relacionados con la alimentación y nutrición, siendo también importante la educación nutricional de padres y tutores como responsables de la selección y compra de alimentos para el hogar”.

Para el caso particular de los alimentos procesados, a los que están principalmente dirigidos los perfiles nutricionales, la constante revisión de los mismos está justificada por la aparición de nuevos alimentos, nuevas formulaciones y nuevas técnicas de procesado que afectan a la composición y biodisponibilidad de los nutrientes incluidos en ellos.

Un punto de partida necesario
Tal y como se subraya en este informe, los perfiles nutricionales deben de utilizarse como herramientas complementarias para mostrar a la población cómo tomar decisiones saludables, en cuanto a alimentación se refiere, estando supeditados a las guías alimentarias de cada país. Por tal razón, afirma el Prof. Ángel Gil, “la implementación de los perfiles nutricionales debe estar acompañada y respaldada por la educación alimentaria nutricional dirigida a la población de cada país, con la finalidad de garantizar la interpretación adecuada del término saludable”. Además, el Prof. Ángel Gil recomienda “la creación de perfiles nutricionales debe responder a un proceso metodológico sistemático, transparente y lógico, de manera ideal consensuado entre los diferentes sectores implicados de cada país o región (organizaciones gubernamentales, entidades públicas, industria alimentaria y organizaciones de consumidores)”.

Los perfiles nutricionales creados hasta el momento para cumplir diferentes objetivos pueden provocar confusión o dudas sobre la objetividad de la metodología utilizada en la selección de alimentos y el establecimiento de los valores umbral límite. Estos pueden llegar a ser imposibles de cumplir si se quiere mantener el perfil nutricional sin afectar la inocuidad y/o palatabilidad de un alimento. Todo ello, como reconoce el Prof. Gil, “redunda en la necesidad de consenso entre los diferentes actores implicados en la alimentación de la población”.

Mucho por hacer
Estudios científicos muestran que los perfiles nutricionales utilizados en el etiquetado de alimentos son herramientas útiles para que el consumidor sepa identificar e incremente el consumo de alimentos saludables. Esto mejora con programas de educación al consumidor para explicar cómo seleccionar alimentos. No obstante, la gran avalancha de diferentes sistemas de etiquetado frontal de alimentos a nivel mundial, hace necesario que se estandaricen los símbolos y se establezcan criterios para su utilización, puesto que alimentos que contengan etiquetado frontal podrían confundir al consumidor, haciéndole creer que son más saludables que aquellos alimentos que no presentan ningún tipo de etiqueta. Además, actualmente sigue sin existir una metodología estandarizada para la evaluación de los perfiles nutricionales.

Y es que, según el presidente de FINUT, “queda mucho por recorrer en cuanto a la definición, implementación y evaluación de los perfiles nutricionales”; por eso, añade, “debemos continuar con la evaluación y la mejora constante de los diferentes modelos de perfil nutricional a nivel internacional y su aplicación o adaptación a países concretos”.

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