6 de cada 10 mujeres dice haber engordado con la menopausia

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Alrededor de 11 millones de mujeres en España tienen 45 años o más, edad en la que comienza un periodo de irregularidades en la menstruación hasta el cese ovárico completo, durante el que se experimentan alteraciones en el estado de ánimo y físico de la mujer. El descenso de estrógenos durante esta etapa provoca que la mayoría de las mujeres sufran algunos síntomas comunes como sofocos, trastornos del sueño, depresión, se eleva el riesgo de padecer osteoporosis y artrosis, así como de la atrofia vaginal.

La duración de la perimenopausia varía entre los dos y cinco años y coincide con alteraciones relacionadas con el nivel de estrógenos causante de la redistribución de la grasa corporal debido al descenso de la actividad física durante esta fase, lo que produce, en consecuencia, un aumento del riesgo de síndrome metabólico y de eventos cardiovasculares. Según la Encuesta Online MADUREZ FEMENINA Y SALUD, realizada por laAsociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) con la colaboración de Colnatur, seis de cada 10 mujeres dice haber engordado o estar engordando en los años en los que llegó la menopausia, casi el 30% afirma no realizar ningún tipo de ejercicio físico y una de cada cuatro fuma.

La Encuesta, en la que han participado 351 mujeres, “se ha llevado a cabo con el objetivo de conocer la percepción que la mujer tiene sobre la salud a partir de la perimenopausia, si hay dolor articular y si existen hábitos de vida saludable en esta etapa de la vida”, explica el doctor Rafael Sánchez Borrego, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), quien subraya que “los cambios en el estilo de vida durante esta etapa pueden tener un potencial impacto sobre la morbilidad y, eventualmente, sobre la mortalidad”. Así, incrementar la actividad física a 30 minutos diarios, dejar de fumar y seguir una dieta cardiosaludable incorporando suplementos dietéticos de calcio y vitamina D son los principales factores que ayudarían a disminuir el riesgo de patologías.

Precisamente, en torno a estas ideas gira el lema del 13º Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), que se celebra desde hoy hasta el sábado en el Euskalduna Jauregia de Bilbao, PREVENIR ES VIVIR SEGURO, durante el que se analizarán, entre otros, los avances en torno a la atención sanitaria a las mujeres que han sobrevivido a un cáncer de mama o en el tratamiento de la osteoporosis.

En palabras del doctor José Luis Neyro, presidente del 13º Congreso Nacional de la AEEM, “en más o menos cuatro años contaremos con tres o cuatro nuevas terapias para tratar la osteoporosis y, con ello, estaremos asistiendo a la llegada de la biología molecular y de los anticuerpos monoclonales a las opciones de tratamiento para la lucha contra esta enfermedad. Esto significa la individualización terapéutica y una mayor seguridad a más largo plazo”. Además, se celebrará, por primera vez en el marco de este Congreso, una jornada dirigida a pacientes con cáncer de ovario, de mano de la Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario (ASACO).

La atención sanitaria a la mujer menopáusica ha avanzado de forma muy importante en los últimos años, si bien “tenemos aún muchos retos, como el hecho de que las mujeres siguen estando poco informadas de los avances que se producen en este campo y padecen muchas veces síntomas que alteran su calidad de vida sin consultar con los profesionales de la salud”, explica el doctor Plácido Llaneza, presidente electo de la AEEM. “Los problemas relacionados con la sexualidad y la atrofia vaginal pueden manejarse con éxito si se actúa de forma correcta. La prevención de la pérdida de la calidad ósea o del aumento del riesgo cardiovascular son, hoy en día, puntos “calientes” de debate entre los especialistas en menopausia”.

Encuesta Online MADUREZ FEMENINA Y SALUD

Un total de 351 mujeres han participado hasta el momento en la Encuesta Online MADUREZ FEMENINA Y SALUD, de las que el 49% tenía entre 45 y 54 años en el momento en el que se contestó al cuestionario, siendo éste el mayor rango de edad. En la mitad de las participantes ya ha desaparecido su menstruación y el 58% afirma ir al ginecólogo una vez al año, si bien el 17% solo acude cuando tiene algún problema.

Respecto a la artrosis, la mitad de las mujeres señalaron tener molestias o dolor en las articulaciones. De ellas, en cuanto a las medidas para paliar estas molestias, el 72% afirma utilizar medicamentos (16,9% de manera regular y el 55,4% de manera puntual o en momentos de mucho dolor), el 42,2% colágeno asimilable (el 27,7% de manera regular y el 14,5% de manera puntual o en  momentos de mucho dolor). Por otra parte, el 62,7% afirma realizar ejercicios específicos, fisioterapia o masajes.

En cuanto al profesional del que proviene la recomendación de usar una u otra medida, el 30% señala el médico de Atención Primario, el 16% señala que el ginecólogo, el 14% que el reumatólogo y el 5% que el fisioterapeuta. Por último, ocho de cada 10 mujeres que han afirmado tener molestias o dolor en las articulaciones o artrosis señala que algún familiar suyo sufre molestias, dolor articular o artrosis.

Salud vaginal, un derecho de la mujer

La atrofia vaginal es la consecuencia de la disminución de estrógenos circulantes, que se produce durante la menopausia y se asocia con la aparición de síntomas vaginales (sequedad, prurito dispaurenia o dolor en el coito y sangrado postcoital), incontinencia urinaria e infecciones en el tracto urinario recurrentes. “Se trata de un trastorno muy frecuente y que provoca un empeoramiento importante de la calidad de la vida sexual de muchas mujeres, pero que sin embargo no es consultado”, explica el doctor Sánchez Borrego.

Se estima que alrededor de cuatro millones de mujeres en España sufren de atrofia vaginal, aunque solo el 25% de ellas consulta con su médico sobre este trastorno, lo que quiere decir que tres millones de mujeres (tres de cada cuatro mujeres con atrofia vaginal) viven en España con este problema sin tratamiento. Según la doctora Montserrat Manubens, secretaria de la Junta Directiva de la AEEM, “más del 50% de las mujeres menopáusicas padecen alguna molestia relacionada con la atrofia vaginal, pudiendo llegar a afectar a su sexualidad en más del 42%. La sensación de incomodidad e irritación que ocasionan  síntomas como el prurito o el escozor, las dificultades para conciliar el sueño, el dolor o la incomodidad durante el coito y también los síntomas urinarios asociados, pueden empeorar la calidad de vida de estas mujeres”.

A pesar de que en los últimos años la valoración de la salud vaginal y sexual por parte de la mujer en el marco de su bienestar general ha aumentado, “existe una tendencia a infravalorar estos síntomas por las mujeres, probablemente por vergüenza al consultarlos, por razones culturales o por razones sociales, pero también porque muchos médicos lo consideran como un proceso “normal” asociado a la edad”, destaca esta experta.

Ante esta situación, la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) dedica este año, bajo el lema de Salud Vaginal, un derecho de la mujer, a concienciar sobre la importancia de diagnosticar y tratar los problemas asociados a la misma, como la atrofia vaginal. Debido al alto porcentaje de mujeres con atrofia vaginal que no consulta a su médico, los expertos hacen hincapié en la necesidad de que la atención a la mujer tras la menopausia incluya una evaluación física así, como la indagación sobre la posible existencia de síntomas y sus efectos sobre la sexualidad y el empeoramiento de la calidad de vida. Según la doctora Manubens, “ante una paciente asintomática es importante preguntar sobre molestias vaginales en los controles periódicos e informar que la atrofia vaginal es frecuente y tiene tratamiento. Del mismo modo, debemos comentar con la mujer los beneficios y riesgos de todas las terapias, de forma que la elección de una u otra se realice conjuntamente”.

Respecto a las terapias, el tratamiento farmacológico más eficaz para los síntomas de atrofia vaginal moderados o intensos son, los estrógenos locales. “Normalizan el pH ácido, aumentan la respuesta lubrificadora y disminuyen la sequedad vaginal, lo que contribuye a una mejora de la respuesta sexual”, añade. “La dosis y duración del tratamiento necesario para mejorar los síntomas varían según las pacientes y deben ser individualizadas según el grado de la sintomatología, teniendo en cuenta que puede necesitarse algún tiempo en alcanzar el máximo beneficio”. En Europa, y de forma más destacada en España, las formulaciones en crema de promestrieno son las más empleadas. En palabras del doctor Sánchez Borrego, “su eficacia en el tratamiento sintomático de la atrofia vaginal se basa en el efecto que tiene sobre el incremento del porcentaje de células intermedias y la restauración de los valores normales de pH y, asimismo, destaca que no tiene efectos sistémicos significativos debido a que su efecto es totalmente local”.

Por otra parte, la terapia sistémica con estrógenos (Terapia Hormonal Sustitutiva) se utiliza en aquellas mujeres con síntomas vasomotores asociados a la menopausia en las que este tratamiento está indicado y, en ellas, se ha demostrado que también mejoran los síntomas relacionados con la atrofia vaginal.

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