8 de octubre, Día Mundial de la Visión

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Aproximadamente 285 millones de personas en el mundo viven con baja visión y ceguera. Hoy es el Día Mundial de la Visión, una iniciativa de la Agencia Internacional de Prevención de la Ceguera (IAPB por sus siglas en inglés) destinada a concienciar sobre la importancia del cuidado de la vista para la salud pública. ‘Salud ocular universal’ y ‘Salud ocular para todos’ son los lemas de esta edición en la que se quiere incidir en las medidas de protección y las revisiones periódicas.

La salud visual en los niños
Unos ojos y una vista saludables son elementos fundamentales del desarrollo de un niño, y se estima que existen unos 19 millones de niños con discapacidad visual. Por ello, es de gran importancia que se sometan a revisiones periódicas, ya que la gran mayoría de
problemas de vista se pueden detectar y
tratar desde muy temprana edad.

“Las complicaciones más comunes que puede presentar los más pequeños de la casa son los defectos de graduación, sobre todo la hipermetropía pero también el astigmatismo y, en menor medida, la miopía. Se calcula que en la Comunidad de Madrid, en el año 2023 habrá 374.028 niños por debajo de los 5 años de edad de los cuales 48.623 tendrán miopía, 282.129 hipermetropía y 98.743 astigmatismo”, explica el Dr. Hurtado, Director Médico de la Clínica Rementería.

Pero, ¿cómo reconocer los defectos de graduación? En época escolar, puede ser más sencillo que los padres o profesores se den cuenta de los síntomas: el niño se acerca mucho a los libros cuando lee o dibuja, guiña los ojos cuando quiere ver con definición, se frota mucho los ojos, pierde interés por cosas que están lejos o tarda más en leer que sus compañeros de clase.

“Si estos síntomas no se detectan a tiempo, los defectos de graduación en niños por debajo de los 12 años pueden producir un ojo vago de por vida. Por tanto, la detección y el tratamiento son prioritarios sobre todo si hay antecedentes familiares de ojo vago, estrabismo, tratamientos con parches, cirugías oculares en la infancia o defectos de graduación”, advierte el Dr. Hurtado, Director Médico de la Clínica Rementería.

Los defectos de graduación podrían detectarse en las revisiones médicas que tienen lugar en los propios colegios, siempre y cuando tuvieran disponible una máquina llamada autorrefractómetro, la cual permite saber la graduación aproximada que tiene un paciente. “No hace falta un procedimiento muy complejo, ni se trata de graduar a un niño en dichas revisiones, pero estos aparatos pueden llamarnos la atención sobre la necesidad de llevar gafas y por tanto se le puede derivar a una consulta de Oftalmología”, explica el Dr. Hurtado.

Otros problemas oculares muy comunes en niños son los orzuelos, que se tratan fácilmente con antibióticos, y las conjuntivitis, tanto víricas a lo largo de todo el año, como alérgicas en primavera y otoño. Los dos primeros suelen contagiarse con mucha facilidad, especialmente en guarderías y colegios donde los niños están en contacto constante, mientras que el segundo tipo de conjuntivitis es simplemente una reacción alérgica que se manifiesta como picor y enrojecimiento de ojos.

El Director Médico de la Clínica Rementería explica que “tanto los orzuelos como las conjuntivitis víricas suelen resolverse con antiinflamatorios y antibióticos en gotas durante aproximadamente una semana. En los niños hay que tener especial cuidado de que la infección no se extienda por detrás del ojo hacia la órbita, ya que de producirse hay un mayor riesgo de que afecte a la visión. Las medidas de higiene para evitar el contagio y los lavados con suero fisiológico son los tratamientos más habituales”. En cambio, la conjuntivitis alérgica se suele tratar con colirios antialérgicos durante periodos de un mes aproximadamente, aunque siempre conviene consultar a un alergólogo.

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