Accidentes infantiles: una dramática realidad que podría evitarse

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Los accidentes son la principal causa de muerte en los niños: el año pasado perdieron la vida 230 menores de 14 años en España, de los que 25 eran bebés y 110 aún no habían cumplido los 4 años. Una realidad dramática, más aún si nos dicen que al menos uno de cada cuatro fallecimientos podría evitarse.

El observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia ‘Faros’, impulsado por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, ha presentado un informe que analiza la incidencia de los accidentes –caídas, asfixia, quemaduras, accidentes de tráfico e intoxicaciones- en la población infantil y adolescente de España. En él se concluye que son una de las principales causas de mortalidad (la primera en el caso de los niños). Pero –advierte- “las muertes son sólo la punta del iceberg de un problema social y sanitario más grave que afecta también a un gran número de menores que tendrán que ser hospitalizados o que sufrirán discapacidades a consecuencia de un accidente”.

El informe, que analiza los accidentes más comunes y la manera de prevenirlos, establece que los niños sufren más accidentes que las niñas y que determinantes situaciones (niños de familias monoparentales, hijos de madres muy jóvenes o con un bajo nivel educativo, los que viven en un lugar deficiente o tienen una historia familiar de abuso de alcohol y otras drogas) corren más peligro de sufrir un accidente.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos


Los accidentes infantiles, según la edad


Niños menores de un año

El 10% de los niños sufre un accidente durante su primer año de vida, principalmente caídas, quemaduras o golpes. La tasa de mortalidad en España por accidentes en menores de un año es de 8 bebés por cada 100.000, una de las más altas de Europa Occidental. La asfixia por atragantamiento o por inmersión, los accidentes de coche, las caídas y las quemaduras son las principales causas de estas muertes.

Niños de 1 a 4 años

Según la Encuesta  Nacional de Salud de 2006, un 9,63% ha sufrido un accidente en los últimos 12 meses. Los accidentes son ya la primera causa de mortalidad en esta franja de edad (representan el 23,53% de las defunciones). Los accidentes de tráfico, las caídas y las quemaduras están detrás de la mayoría de estas muertes. 

Niños de 5 a 9 años

El 13,79% de los niños ha sufrido un accidente en los últimos doce meses, principalmente una caída o un golpe con un objeto. Uno de cada tres menores de entre 5 y 9 años mueren a consecuencia de una lesión no intencionada: un accidente de tráfico en más de la mitad de los casos (52%), ahogamiento (15,94%) o a consecuencia de quemaduras (6,09%).

Niños de 10 a 14 años

El 61% de los niños de entre 10 y 14 años que mueren, fallecen a consecuencia de una lesión no intencionada. El 63% de estas muertes son por accidentes de tráfico, el 9% por ahogamientos y el 5% por caídas. La tasa de mortalidad en España en esta franja de edad es alta respecto a la de otros países de Europa Occidental.

Adolescentes de 14 a 19 años

Los accidentes son la primera causa de mortalidad en la adolescencia en España. El 61% de las muertes en la población adolescente son a consecuencia de una lesión no intencionada. Es una de las tasas de mortalidad más altas en Europa. En un 76% de estas muertes, la causa es un accidente de tráfico y en un 5%, un ahogamiento.


Estrategias para la prevención de accidentes


CAÍDAS. Son un accidente frecuente en todas las edades. No obstante, la mortalidad por esta causa es particularmente elevada en los bebés menores de un año y disminuye con la edad hasta la adolescencia.
• Cómo prevenirlas: Utilización de mobiliario y otros productos más seguros para los niños; establecimiento de normas en parques infantiles en relación a su superficie, altura y mantenimiento de los elementos utilizados; instalación de protecciones para las ventanas.

LESIONES POR TRÁFICO. Causan la mayoría de las lesiones graves que afectan a la infancia y la adolescencia en todas las edades, aunque su incidencia aumenta significativamente a partir de los 14 años.
• Cómo prevenirlas: Leyes de tolerancia cero en relación al alcohol,  regulación legal de la edad mínima para consumir alcohol y disminución de los niveles de alcoholemia de los conductores; dispositivos de retención infantiles; cascos para motoristas y ciclistas; ocupación de los asientos posteriores.

ASFIXIA POR INMERSIÓN. Es una causa relativamente frecuente de mortalidad infantil.
• Cómo prevenirla: Instalación de vallas alrededor de las piscinas; uso de flotadores; asegurar la aplicación inmediata de técnicas de resucitación.

INTOXICACIONES. Son especialmente frecuentes alrededor del primer año de vida y durante la adolescencia.
• Cómo prevenirlas: Eliminación de los componentes tóxicos de los productos; uso de contenedores protegidos frente a la manipulación infantil para los medicamentos y productos tóxicos; comercialización de los medicamentos en envases que contenga una cantidad no letal; establecimiento de centros de control toxicológico

QUEMADURAS. Los niños menores de cinco años son los más expuestos a sufrir quemaduras, ya sea por contacto con líquidos calientes o con objetos calientes como radiadores, estufas o planchas.
• Cómo prevenirlas: Instalación de alarmas de humo; utilización de encendedores resistentes para los niños; regulación legal de la temperatura del agua caliente; tratamiento de los pacientes quemados en unidades especializadas.


‘Prevenir es vivir’


Con el objetivo de reducir los accidentes y emergencias más comunes frente al sol, el agua y el calor en los meses de verano, Cruz Roja Española, ISDIN y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos lanzan la campaña Prevenir es Vivir bajo el lema ‘Este verano quiérete mucho’. Un 89% de los accidentes se producen como consecuencia de descuidos o distracciones, es decir debido al “factor humano”, por lo que, si se adoptaran las medidas de prevención necesarias, 9 de cada 10 podrían llegar a evitarse.

Los accidentes domésticos y de ocio se incrementan en los meses de vacaciones. Se multiplican los riesgos derivados del sol, como insolaciones, quemaduras solares o los “golpes de calor”. La prevención, a través de gestos tan simples como aplicarse protección solar o secarse bien al salir del agua, puede evitar futuras lesiones en la piel. También en esta época aumentan los accidentes relacionados con el agua, tales como caídas, ahogamientos, cortes de digestión o percances causados por artefactos acuáticos; asimismo, se incrementan las lesiones producidas por animales marinos. Estar prevenidos y seguir consejos como bañarse sólo en zonas habilitadas para ello, pueden servir para que estas situaciones no se produzcan.