ALERGIA A MEDICAMENTOS ¿Qué hacer?

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Según datos de la SEAIC, la alergia a medicamentos constituye el tercer motivo de consulta más frecuente al alergólogo, tras la rinoconjuntivitis y el asma. Ante una reacción alérgica, los expertos nos explican cuándo evitarlos y cuándo proceder a una desensibilización, en el caso que no existan alternativas con la misma eficacia para el paciente.

Se estima que entre el 15% y el 25% de la población puede sufrir alguna reacción a la medicación, que en la mayoría de las ocasiones puede derivar en una reacción alérgica. Según los datos aportados en el III Curso de Formación Continuada en Dermatología y Alergia, celebrado en Sevilla con la colaboración del Área Científica Menarini y el aval de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica (SEAIC) y de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), en el 95% de los casos, estas reacciones se manifiestan en la piel.

Los antibióticos y los antinflamatorios no esteroideos (AINEs) son los fármacos que más frecuentemente producen reacciones alérgicas, aunque según la edad, el número de tratamientos, la ingesta de suplementos nutricionales o el consumo de alcohol también pueden interferir en las reacciones alérgicas.

En la medida en que los fármacos son cada vez más complejos, el diagnóstico es también más difícil. Además, uno de los principales problemas de estas alergias se produce cuando no hay reacción inmediata, es decir, “cuando sucede con un desfase de tiempo que puede superar las 24 horas entre la administración del medicamento y la manifestación de los síntomas, y se trata, además, de un carlos coláspaciente polimedicado”, concreta el doctor Carlos Colás, jefe del servicio de Alergia del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y co-director del curso. A este respecto la doctora Águeda Pulpillo, del servicio de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, apunta que en la mayoría de las ocasiones “los síntomas aparecen con la introducción de nuevos fármacos, y pueden demorarse hasta 6 semanas”. En estos casos, los expertos apuestan por suspender toda la medicación posible hasta encontrar la causa.

Qué hacer
Según los expertos de la SEAIC, los pacientes alérgicos a un medicamento deben evitar su administración, así como otros fármacos con estructura química similar, por el riesgo de presentar nuevas reacciones. Por ello es necesario que informen adecuadamente siempre al personal sanitario (médicos, farmacéuticos, enfermería) de su alergia.

Sin embargo, en algunas ocasiones, una determinada enfermedad tiene como tratamiento un fármaco al que el paciente es alérgico, sin que haya otras alternativas que puedan utilizarse con la misma eficacia terapéutica. En esos casos, es posible administrarle ese medicamento, mediante un procedimiento denominado desensibilización, cuya finalidad es inducir un estado de tolerancia inmune temporal y permitir que el paciente no presente reacciones cuando se le administre el medicamento, o que estas reacciones sean de menor intensidad.

La desensibilización, paso a paso
“La desensibilización es una técnica que consiste en administrar dosis progresivas del fármaco, comenzando con una dosis muy pequeña, hasta alcanzar la dosis terapéutica, de tal manera que el paciente pueda recibir el medicamento al que es alérgico. Estos protocolos no son rígidos y se pueden Pilar torneromodificar según la tolerancia del paciente”, apunta la doctora Pilar Tornero, alergóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y coordinadora del Registro Español de Desensibilizaciones a Medicamentos (REDEME) de la Sociedad Española de Alergología en Inmunología Clínica (SEAIC). Este procedimiento consiste en:

  • La administración, al inicio, de cantidades muy pequeñas del medicamento.
  • Se continúa, sin interrupción, con cantidades progresivamente crecientes hasta alcanzar la dosis completa que hay que administrar. Es decir una dosis que sea adecuada para el tratamiento de esa enfermedad. Debido a que este procedimiento entraña riesgos de sufrir reacciones, se realiza siempre por personal formado y con experiencia, en este caso el alergólogo, y siempre con las medidas de protección adecuadas. Aún así, puede ocurrir que no se obtengan resultados favorables con la desensibilización, porque se producen reacciones importantes que obligan a interrumpirla.
  • Cuando se ha finalizado con éxito la administración de la primera dosis, el paciente puede continuar tomando ese medicamento durante el tiempo que haya indicado su médico.

Es importante recordar que el estado de tolerancia inducido es temporal, y una vez conseguida se mantiene únicamente mientras el paciente recibe la medicación. Una vez se finaliza ese ciclo y se suspende el tratamiento, si en un futuro necesita nuevamente tomar ese medicamento, es necesario realizar un nuevo procedimiento de desensibilización. Según la doctora Tornero, para poder poner en marcha estos protocolos de desensibilización es necesario contar con Unidades de Alergología en los hospitales.

¿Por qué han aumentado?
En los últimos años, se han desarrollado un gran número de nuevos fármacos muy efectivos para el diagnóstico y el tratamiento de ciertas enfermedades. La aparición de reacciones de hipersensibilidad por estos fármacos ha originado gran aumento en el empleo de pautas de desensibilización por parte de los alergólogos porque, de lo contrario, muchos pacientes serían relegados a tratamientos de segunda línea que generalmente no son tan efectivos. Los pacientes oncológicos son los que más se han beneficiado de esta técnica “una muy buena noticia puesto que en la mayoría de los casos no existe alternativa terapéutica disponible y cada vez es mayor el número de ellos a los que podemos ofrecer la posibilidad de acceder a fármacos que son esenciales para su curación, supervivencia o mejoría de la calidad de vida”, señala la doctora Tornero.
La mayoría de las desensibilizaciones se han realizado en citostáticos (352) y tratamientos biológicos (131).

REDEME
El Registro Español de Desensibilizaciones a Medicamentos (REDEME) de la Sociedad Española de Alergología en Inmunología Clínica (SEAIC)es una base de datos de fácil acceso donde todos los alergólogos de los hospitales españoles pueden registrar de forma retrospectiva todos los datos de las desensibilizaciones realizadas. Actualmente participan diecisiete hospitales españoles de Alicante, Barcelona, Castellón, La Coruña, Guadalajara, Madrid, Murcia, Navarra, Toledo y Valencia, y se han registrado 496 desensibilizaciones en 106 pacientes. Este registro ha confirmado que la desensibilización es una técnica segura y eficaz puesto que sólo el 17% de los pacientes han presentado reacciones, y en los casos que ocurrieron, éstas fueron en su mayoría leves (91%). Además, el 99% de los pacientes pudieron recibir todos los ciclos que tenían programados para completar sus tratamientos.

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