ALERGIA Y ASMA Sus conexiones

0
1404

El 85% de los pacientes asmáticos padece asociada una patología nasosinusal, como la rinitis o la rinosinusitis. Mientras que la rinitis alérgica está asociada al asma leve o moderado, la rinosinusitis crónica, especialmente la asociada a pólipos nasales, se relacionan con el asma grave.

El asma es una de las enfermedades neumológicas más prevalentes, que en España afecta al 5% de la población adulta y al 8-10% de la población infantil. Según los expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el asma se manifiesta habitualmente en forma de crisis recurrentes, de frecuencia e intensidad variables, con cuatro síntomas fundamentales: tos, dificultad para respirar, opresión torácica y pitos en el pecho. En los casos más leves, la tos seca puede ser el único síntoma. Cuando el asma es grave, los síntomas se hacen persistentes, interfiriendo constantemente en las actividades diarias y el reposo nocturno. Por este motivo es fundamental un adecuado control del asma desde el momento del diagnóstico.

Enfermedades asociadas
Tal y como explica el doctor Vicente Plaza, director del servicio de Neumología del Hospital Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) y director del PII (Programa de Investigación Integrado) de Asma de SEPAR, “está altamente aceptado por la comunidad médica que rinitis y asma están ligados por una epidemiología, una clínica y unos mecanismos inflamatorios comunes. Gracias al Estudio IRIS-ASMA se ha demostrado que mientras que la rinitis alérgica está asociada al asma leve o moderado, la rinosinusitis crónica está asociada al asma grave y especialmente la rinosinusitis crónica con pólipos nasales, que es la forma más grave, lo que confirma que la rinitis y/o rinosinusitis y el asma forman parte de una misma patología que afecta a la vía respiratoria superior (nariz) e inferior (bronquios) y que además, están interrelacionados. Por lo tanto, necesitan de un tratamiento global y combinado, ya que el diagnóstico y el tratamiento integral de la vía respiratoria (tratamiento de la rinitis/rinosinusitis crónica al mismo tiempo que se trata el asma) puede mejorar el control del asma y la calidad de vida de estos pacientes.

El asma, ¿por qué está tan mal controlado?
Está bien demostrado que la exposición a alérgenos incrementa el riesgo de desarrollar asma y comporta un peor control de sus síntomas. Según un estudio elaborado por el Grupo Emergente de Asma (GEA) del Área de Asma de la SEPAR, en la práctica clínica diaria se evidencia que los pacientes ya diagnosticados de asma alérgica desconocen, no infrecuentemente, frente a qué alérgenos fueron positivas sus pruebas alérgicas o, como mucho, recuerdan tan solo alguna información parcial. Ante la trascendencia de este tema, es muy importante que las personas con asma conozcan todas sus alergias, si las tienen, porque solo así podrán adoptar las conductas adecuadas que permitan reducir o eliminar la exposición a los alérgenos. Incluso entre los pacientes que sí las conocen, existe un porcentaje del 33% que admite no seguir conductas de evitación frente a todas sus alergias.

Por si fuera poco, “las consecuencias del asma mal controlada son muy negativas, tanto a corto como a largo plazo: mayor morbilidad, peor calidad de vida de los pacientes, mayor riesgo de exacerbaciones y mortalidad por asma, pérdida acelerada de función pulmonar, mayor utilización de recursos quircesanitarios y por tanto aumento de los costes”, ha afirmado Santiago Quirce, Jefe de Alergología del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Según este experto, “el asma grave, especialmente si no está controlado, ocasiona una notable limitación de las actividades que pueden realizar los pacientes y afecta de forma muy importante su calidad de vida y su estado de salud general.”

Entre las principales causas del mal control del asma se encuentran la “falta de adherencia al tratamiento, insuficiente educación de los pacientes, mala técnica de inhalación, persistencia de los factores desencadenantes o agravantes del asma (como los alérgenos), la existencia de un verdadero asma de control difícil o que no responde al tratamiento convencional (con corticoides y agonistas beta-2 de acción prolongada). La no adherencia terapéutica impide el control de la enfermedad al anular la eficacia de los tratamientos, y se asocia a un aumento de la mortalidad y de la morbilidad, así como a un mayor uso de los servicios y recursos sanitarios. En el caso de los pacientes respiratorios crónicos, “se estima que solo el 50% cumple bien con su tratamiento”, explica el doctor Vicente Plaza, también miembro del Comité Asesor Científico del Proyecto TAI (Test de Adherencia a los Inhaladores), el primer cuestionario pensado específicamente para identificar la falta de adherencia o incumplimiento del tratamiento con los inhaladores de las personas adultas con asma o EPOC.

Respecto a la clasificación de la patología, los expertos han destacado la contribución de los fenotipos en el abordaje de la enfermedad. “Una gran parte de la investigación actual en el asma está dirigida a establecer una clasificación lo más afinada posible de sus fenotipos, ya que se considera que permitirán entender mejor la enfermedad y diseñar estrategias terapéuticas personalizadas”, según ha indicado el mismo doctor.

Asma infantil: ¿qué hacer desde la farmacia?
El asma es la enfermedad crónica más frecuente en los niños y se ha convertido en una patología susceptible de consulta a diferentes niveles en el ámbito sanitario. Aunque la mayoría del asma infantil es leve, y en una proporción significativa, el asma desaparece cuando el menor alcanza la edad adulta, el incumplimiento terapéutico, la existencia de múltiples alérgenos y la existencia de complicaciones asociadas o de comorbilidades (eczema, rinitis, alergia alimentaria, etc.) pueden empeorar el pronóstico de la enfermedad. Al respecto, el doctor Quirce ha recordado que “el asma grave en el paciente pediátrico interfiere en la capacidad de jugar y realizar ejercicio”. Y añade que “las exacerbaciones graves son especialmente preocupantes, por el temor y la ansiedad que producen en los niños y en sus familiares. Además también producen efectos sobre el control del asma a corto plazo, y sobre el desarrollo y la función pulmonar a largo plazo”.

Dentro del ámbito sanitario, el buen consejo farmacéutico es de vital importancia a la hora de afrontar las demandas y las dudas que generalmente provienen de padres y/o cuidadores para realizar un tratamiento correcto o superar posibles crisis. No hay que olvidar que el asma grave controlada de forma inadecuada tiene un fuerte impacto en su rendimiento escolar, así como en su salud. Por ello, Sandoz, división de medicamentos genéricos del grupo Novartis, ha colaborado con el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB) en la organización de las primeras Jornadas educativas sobre el Asma Infantil dirigidas a farmacéuticos comunitarios interesados en actualizar conocimientos en el tratamiento de esta patología respiratoria, con el objetivo de colaborar con el COFB y reforzar el papel del farmacéutico como educador sanitario en beneficio del paciente. En este curso se han revisado los principales tratamientos, la farmacología idónea en cada tipología y el uso adecuado de los diferentes tipos de inhaladores para así poder indicar en todos los casos la forma correcta de aplicación.

Herramientas de mejora

  1. Puesto que una de las principales causas del asma mal controlada es la falta de adherencia terapéutica al tratamiento farmacológico, especialmente al de mantenimiento, lo que lleva al “uso de medicación de rescate como única terapia”, según afirma el doctor Julio Delgado, delgadocoordinador del comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.
  2. También es importante la realización de acciones no farmacológicas, como identificar y evitar los desencadenantes concretos de los síntomas en cada paciente, tanto alergénicos como no alergénicos.
  3. Evitar la exposición al humo del tabaco.
  4. Incidir sobre la educación del paciente respecto a las características de la enfermedad, sobre cómo evitar y detectar precozmente las exacerbaciones y qué hacer en caso de empeoramiento de los síntomas mediante un plan de actuación por escrito”, advierte el doctor Santiago Quirce.
  5. La terapia inhalada para el tratamiento del asma tiene muchas ventajas, ya que se consigue muy buena acción local sin que pase mucha cantidad de medicamento a la sangre; es decir, los inhaladores tienen el mejor perfil de seguridad y eficacia respecto a otros tratamientos para el asma. Sin embargo, un aspecto clave en el tratamiento del asma es el frecuente uso incorrecto de los inhaladores por parte de la población asmática, lo que reduce drásticamente el depósito pulmonar del fármaco y ocasiona respuestas al tratamiento inferiores. Por lo tanto, según el doctor Quirce, es importante elegir un dispositivo de inhalación bien diseñado, fácil de utilizar y que permita un elevado depósito pulmonar, teniendo siempre en cuenta las preferencias y la opinión del paciente”. Según los expertos de la SEPAR, el mejor dispositivo inhalador es aquel que aúna sencillez de uso, menor posología y una resistencia que permita a cualquier paciente accionarlo independientemente de su capacidad respiratoria. Además, debe tener la mayor penetración posible en el pulmón y distribuirse de forma homogénea por todas las vías aéreas, incluida la pequeña vía aérea.

Vacunas con 10 años de eficacia
La inmunoterapia ha demostrado ser la mejor estrategia para el tratamiento de algunas alergias infantiles al permitir frenar su evolución hacia el asma, según un reciente documento de consenso elaborado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y publicado en la revista Allergologia et Inmunopathologia. La inmunoterapia alérgeno específica consiste en la administración gradual de cantidades crecientes de alérgeno con el propósito de inducir cambios inmunológicos de protección en el niño. “Hasta el momento es el único tratamiento que altera la anormal respuesta del sistema inmunológico ante un alérgeno y el que ha demostrado beneficios clínicos a largo plazo, la prevención de nuevas sensibilizaciones alérgicas y la progresión de la enfermedad de un niño con rinitis a asma”, martinezexplica la doctora Ana Martínez-Cañavate, coordinadora del Grupo de Inmunoterapia de la SEICAP. Las vacunas se aplican en aquellos niños con asma, rinitis, conjuntivitis, alergia a avispas o abejas y alergia al látex “cuando los síntomas son frecuentes, incapacitantes o limitantes, con mala respuesta a los medicamentos o cuando evolucionan de manera desfavorable”, expresa la doctora Martínez-Cañavate. Otra de las conclusiones que expone esta revisión es que la “inmunoterapia sublingual ha emergido como una alternativa eficaz y segura a la inmunoterapia subcutánea”. La diferencia principal es que “las inyectadas deben realizarse en la consulta del pediatra alergólogo y las sublinguales pueden tomarlas los niños en casa lo que facilita su adherencia al tratamiento. Esto es fundamental para conseguir el mejor resultado”, expone la doctora Martínez-Cañavate. Se ha demostrado que la vacuna de la alergia “puede tener una eficacia que dura hasta 10 o 12 años, o incluso toda la vida en algunos casos”, comenta la esta pediatra alergóloga.

Los niños monosensibilizados (una sola alergia) son los que mejor responden al tratamiento “ya que se utilizan vacunas frente a un único alérgeno”, indica. Sin embargo, si el número de alergias es elevado, “la eficacia de las vacunas disminuye ya que se hace más complicado acertar con el alérgeno causante de la reacción”, asegura la doctora Martínez-Cañavate. Por eso los pediatras alergólogos recomiendan el diagnóstico por componentes para los niños polisensibilizados. Éste estudia las moléculas responsables de la alergia, “lo que permite indicar tratamientos de inmunoterapia personalizados y asegurar su tolerancia, incluso evaluar la posibilidad de curación o persistencia de la alergia o mala tolerancia a las vacunas, mejorando así su calidad de vida”, concluye.

“Anafilaxia: cuando la alergia es letal”
La anafilaxia es la manifestación alérgica más grave que existe. Se define como una reacción alérgica generalizada, de instauración rápida y que puede llegar a ser mortal. Tal y como resalta la doctora Victoria Cardona, jefa de la Sección de Alergología del Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona y antigua vicepresidenta de la EAACI,“es muy importante que todos los profesionales sanitarios, los propios afectados y su entorno sean capaces de diagnosticar inmediatamente un paciente que presenta una anafilaxia, para poder iniciar el tratamiento adecuado rápidamente. Aunque se estima que puede afectar a una de cada 300 personas en algún momento de su vida, un reciente estudio realizado en el Hospital de Alcorcón muestra que la prevalencia se ha incrementado un 50% entre 2001 y 2005. Se trata pues de una emergencia médica en alza”. Por ello, hospitales de toda España han participado por cuarto año consecutivo en la Semana Mundial de la Alergia celebrada en todo el mundo entre el 7 y el 13 de abril. Este año, bajo el lema Anafilaxia: cuando la alergia es letal, se ha puesto de relieve la importancia de reconocer los signos de esta reacción alérgica, ya que una rápida actuación puede salvar la vida de quien la sufre.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here