Carlos Carbó, cardiólogo: “sólo un 25% de la población consigue controlar la tensión arterial”

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La Hipertensión Arterial (HTA) es la elevación persistente de la tensión arterial por encima de los valores consensuados por la comunidad médica de 140 mmHg para la máxima (sistólica) y 90 mmHg para la mínima (diastólica). El 95% de los casos es de origen desconocido (conocida como HTA esencial) y sólo un 5% tiene origen en el riñón o en las glándulas suprarrenales (conocida como HTA secundaria).

Según nos explica el doctor Carlos Carbó, cardiólogo y miembro de la plataforma TopDoctors.es, empresa líder en la identificación de doctores de primer nivel “el HTA afecta a un 35% de los adultos en España, alcanzando un 68% en los mayores de 65 años. Más preocupantes son las cifras del control de la tensión arterial en España que sólo lo consiguen el 40% de los pacientes tratados en atención primaria, y sólo un 25% en la población general”

El riesgo de sufrir HTA aumenta y acompaña a la edad (afectando al 20% de la población de entre 40 y 65 años y al 50% de la población de más de 65 años). Tal y como nos explica el doctor Carbó: “no existe un perfil claro de la persona hipertensa, pero la probabilidad aumenta en las personas con antecedentes familiares de HTA, sobrepeso, vida sedentaria, dieta poco saludable de alto contenido en sal y en pacientes sometidos a un estrés importante”.

Uno de los problemas de la HTA es que no produce síntomas en el individuo, es a largo plazo cuando se manifiestan sus efectos en el corazón, cerebro y riñones (que son los llamados “órganos diana”). Aunque la persona se encuentre bien es muy importante normalizar sus cifras tensionales, ya que la HTA es un factor de riesgo cardiovascular muy importante que aumenta la probabilidad de sufrir una infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, infarto cerebral e insuficiencia renal.

Dado que la HTA, en su estadio inicial, es una enfermedad silenciosa, la única manera de detectarla es tomarse la tensión arterial de forma periódica. El especialista explica que “cuando la enfermedad avanza y se produce daño en el órgano diana pueden aparecer síntomas cardiovasculares, dolor en el pecho, cansancio, retención de líquidos (edema) y pérdida de facultades intelectuales que traducirían un estado ya avanzado de la enfermedad. Otras veces la HTA se manifiesta de forma catastrófica con un infarto de miocardio, un infarto cerebral (ictus) o una insuficiencia renal. Afortunadamente, en la actualidad es raro ver estas situaciones, gracias al auge de la Medicina Preventiva que permite diagnosticar la enfermedad en estadios iniciales”.

El tratamiento
Hoy en día existen muchos fármacos antihipertensivos cada vez más efectivos y con menos efectos secundarios. En cualquier caso, las primeras medidas deberán ir dirigidas a la corrección de hábitos de vida poco saludables y si estas primeras medidas fracasan es cuando deberá iniciarse un tratamiento farmacológico que deberá ser individualizado para cada paciente. Conviene saber que los fármacos antihipertensivos no “curan”, sino que normalizan las cifras de tensión arterial mientras se están tomando. Es por ello que el Dr. Carbó aconseja:

  • Situarse en el peso ideal
  • Llevar una vida activa realizando actividad física regular
  • Disminuir la ingesta de sal
  • Se ha de evitar la ingesta de café y otros alimentos que contengan cafeína.
  • Evitar el tabaco.

Últimos avances en la HTA
Se siguen realizando estudios para entender los mecanismos que originan la HTA esencial que hasta ahora no son bien conocidos. Tal y como nos explica el experto “se están realizando descubrimientos a nivel de unas proteínas presentes en la pared de las arterias que determinan el grado de contracción (diámetro) de las mismas. También a nivel molecular se está avanzando con el descubrimiento de unas sustancias (enzimas) que al ser bloqueadas normalizan la tensión arterial”.

Otro reciente avance consiste en el estudio del Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) que afecta del 2 al 4% de la población y se ha detectado que el 50% de las personas que lo padecen son hipertensas y 30% de los pacientes hipertensos sufren de SAOS. Tal y como nos indica el especialista de TopDoctors.es “es importante descartar este síndrome ya que la mejora de la calidad del sueño y la reducción del número de apneas supone, muchas veces, la normalización de la tensión arterial”.

También merece comentar brevemente los avances en el tratamiento de la HTA refractaria que consiste en la imposibilidad de normalizar la tensión arterial, incluso con combinaciones de antihipertensivos. El Dr. Carbó comenta que “la denervación renal parece una opción prometedora, y consiste en inhibir la actividad simpática a nivel renal, la cual juega un papel importante en la aparición y mantenimiento de la HTA”.

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