Casi un tercio de los ancianos en España tiene diabetes

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En España, la prevalencia de diabetes en personas mayores de 75 años es del 30,7% en varones y del 33,4% en mujeres, mientras que “cerca del 40% de los casos no están diagnosticados”, asegura el Dr. Ricardo Gómez Huelgas, coordinador del Grupo de Diabetes y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Siguiendo los datos del estudio Di@betes, más de la mitad de la población con diabetes tipo 2 (DM2) en nuestro país tendría más de 65 años de edad3. A pesar de la elevada prevalencia, los expertos sostienen que el tratamiento de este grupo poblacional ha recibido escasa atención y que existe una carencia de ensayos clínicos específicos sobre el riesgo-beneficio del tratamiento antidiabético intensivo a largo plazo.

Mejorar la calidad en el cuidado de este tipo de pacientes es una de las preocupaciones actuales de los expertos, pero también lo es optimizar el uso de los recursos diagnósticos y los tratamientos para los ancianos con diabetes. Con estos objetivos, cerca de 70 internistas especialistas en diabetes, hipertensión arterial y dislipemias se han reunido en Valencia en el encuentro Choosing Wisely in Management of Cardiometabolic Risk in the Elderly Patient. Las conclusiones de la reunión, organizada por la Alianza Boehringer Lilly en Diabetes junto con la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), se recogerán en un documento de consenso en forma de recomendaciones para el tratamiento del anciano con diabetes.

“Dada la alta prevalencia de la diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular y el incremento de costes que representan, un uso coste-eficaz de los recursos disponibles resulta esencial para la sostenibilidad del sistema sanitario”, apunta el doctor Ricardo Gómez Huelgas, quien dirige el encuentro Choosing Wisely.

Abordaje individualizado

El doctor Gómez Huelgas ha recordado que “la clave para abordar adecuadamente esta enfermedad de carácter pandémico reside en implementar unas adecuadas políticas de prevención -lucha contra la obesidad, promoción de una dieta saludable y del ejercicio físico- y, por otro lado, realizar un enfoque integral de los factores de riesgo de la población”.

Centrándose en los pacientes de edad avanzada con diabetes,  ha señalado que representan una población muy heterogénea y tienen peculiaridades que condicionan su diagnóstico y tratamiento: comorbilidades, alto riesgo de hipoglucemia o problemas nutricionales4, entre otros. “Por todo ello, resulta imprescindible realizar un abordaje individualizado, adaptando el tratamiento antidiabético y los objetivos de control glucémico a las características del paciente”, remarca el doctor Gómez Huelgas.

La terapia deberá evitar las hipoglucemias, que suponen el principal efecto secundario del tratamiento antidiabético en los ancianos, y que pueden tener graves consecuencias como la disminución de la calidad de vida, el deterioro cognitivo, el mayor riesgo de caídas y fracturas o los episodios cardiovasculares4. “Es importante, asimismo, que los medicamentos hipoglucemiantes sean seguros desde el punto de vista CV y compatibles con la presencia de insuficiencia renal, enfermedades muy frecuentes en este tipo de pacientes”, subraya el experto.

En el encuentro se ha hablado de hipertensión arterial, cuyo adecuado control “proporciona mayores beneficios que el propio control glucémico”, según el doctor Gómez Huelgas. En cuanto a la obesidad y la nutrición, el director de Choosing Wisely ha hecho hincapié en que la modificación del estilo de vida -dieta y ejercicio- “resulta imprescindible para planificar un adecuado tratamiento de la diabetes en el anciano, aunque debe adaptarse a las posibilidades y al estado nutricional de los pacientes”.

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