Con la menopausia aumenta un 6% el peso corporal

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La menopausia representa una de las etapas más críticas de la mujer, en la que se ven favorecidos el aumento de peso y el desarrollo o agravamiento de la obesidad. Estamos ante una de las épocas en las que conseguir el peso adecuado se convierte en una meta casi inalcanzable, según los expertos. “Varios estudios han demostrado que la menopausia se asocia específicamente, y de forma independiente a la edad, a un aumento de aproximadamente el 6% del peso corporal y de un 17% de grasa”, comenta la doctora Cristina Argudo, miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Precisamente, según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), la mayor prevalencia de obesidad en nuestro país se encontró en el grupo de mujeres entre los 55 y 60 años. “Hasta un 25% de las mujeres en edad menopáusica en España presenta problemas de obesidad, debido en parte a la disminución de estrógenos, que ocasionan modificaciones en la distribución de la grasa corporal”, comenta la doctora Argudo.

Las causas de este problema son múltiples y no están claras. Unos estudios relacionan la obesidad con el hipoestrogenismo y otros lo vinculan a la edad, que condiciona un aumento de la ingesta y una disminución del gasto energético. En palabras de esta experta, “existen estudios que hablan de que una respuesta alfa adrenérgica baja como la que se produce durante la menopausia puede contribuir a la obesidad. Asimismo, el hipoestrogenismo se ha asociado también con una disminución de la leptina, la molécula que informa al cerebro de la magnitud de las reservas energéticas, y con la alteración de la colecistoquinia (molécula que regula el apetito) y de los niveles de galanina (estimulante de la ingesta de grasas)”.

Existen, además, otros factores genéticos y socioeconómicos que, según la doctora Argudo, favorecen el desarrollo de la obesidad en la menopausia, como por ejemplo la historia menstrual, la edad temprana del primer embarazo, periodos de lactancia cortos, ganancia de peso excesiva en los embarazos o el hecho de vivir sola.

No obstante, pese a estos factores, prevenir el sobrepeso es posible si seguimos hábitos saludables. “La alimentación es un pilar fundamental junto con el ejercicio físico. Una dieta equilibrada rica en calcio, evitando la ingesta de grasas animales y aumentando el consumo de verduras, lácteos y fruta, sumado a la práctica habitual de deporte es el secreto para lograr el objetivo”, explica la doctora Argudo. Hay que tener en cuenta que las necesidades calóricas disminuyen con la edad y que, además, en esta época se produce un cambio en el perfil lipídico de la mujer que le obliga a la ingesta de una mayor cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, presentes en el aceite de oliva, y un mayor consumo de pescado azul, lo que tiene un efecto positivo sobre el metabolismo cardiovascular.

Por su parte, el sedentarismo representa un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas y, por eso, la actividad física no sólo ayuda a mantener el peso sino a aumentar la densidad ósea y la masa muscular, disminuyendo el riesgo de caída. Caminar entre 30 y 45 minutos diarios disminuye el riesgo cardiovascular y ayuda a paliar los efectos de los síntomas climatéricos.

Obesidad, factor de riesgo

La importancia de frenar la obesidad adquiere más relevancia durante la tapa menopáusica, ya que es un factor determinante para desarrollar riesgo de enfermedad coronaria durante el climaterio. Asimismo, recuerda la doctora, “el riesgo relativo de sufrir cáncer de mama también aumenta en las mujeres con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 25, tanto en el periodo pre-menopáusico como post-menopáusico”. Por todo ello, añade la experta, “es misión de los especialistas de la salud de la mujer concienciar a nuestras pacientes de que el climaterio es una etapa para cuidarse y prevenir la obesidad”.

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