¿DIGESTIONES DIFÍCILES? Que no te amarguen

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¿Terminas de comer y tienes una sensación de plenitud que produce molestia y saciedad precoz? Aunque lo más probable es que sea un trastorno funcional, puede estar relacionado con otra patología no diagnosticada que hay que descartar. No la dejes pasar y coméntalo con tu médico.

“La dispepsia es un complejo y heterogéneo síndrome que afecta aproximadamente al 25% de la población general “, afirma el doctor Antonio María Caballero, profesor de Aparato Digestivo en la Universidad de Granada. “Su etimología griega (digestión difícil) queda concretada en la definición actual: dolor o molestia abdominal, persistente o recurrente, localizado en el hemiabdomen superior que debe manifestarse, en el intervalo de los últimos 12 meses, durante al menos 12 semanas, no necesariamente consecutivas”. Según el libro Patología Digestiva Funcional, editado por SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), uno de cada cuatro españoles ha sufrido dispepsia en los últimos 6 meses. A pesar de su frecuencia, tan sólo supone un 8% de las consultas de Atención Primaria, lo que hace pensar a los expertos que “la gran mayoría de pacientes que padecen síntomas dispépticos no acuden a su médico en busca de un alivio o tratamiento”. Sin embargo, “lejos de ser un trastorno aislado, para poder entender los síntomas y poder orientar el tratamiento de una forma más global y completa hay que tener en cuenta un aspecto tan importante como las comorbilidades asociadas (otras patologías) que estos pacientes pueden presentar”, indica el doctor Enrique Sin título-1 copiarPeña, coordinador del Grupo de Trabajo de Digestivo de SEMERGEN y coautor del libro. De ahí que sea tan importante la consulta médica. Precisamente, uno de los problemas de este trastorno es su bajo diagnóstico, reconoce el doctor Peña, lo que se atribuye, en parte, a que muchos de los pacientes optan por la automedicación buscando un alivio sintomático puntual.

¡Qué pesadez!
Los síntomas digestivos son muy variados. “Varían desde los más frecuentes, como la pesadez posprandial tras la comida, la saciedad precoz y el ardor epigástrico o la hinchazón abdominal a otros menos habituales como la sensación nauseosa, los eructos”.
1. En la mayoría de las ocasiones no se conocen las causas (60%), en cuyo caso se denomina dispepsia funcional. Se diagnostica dispepsia funcional cuando tras todas las pruebas diagnósticas (incluida una endoscopia), no se llega a encontrar una causa orgánica que justifique los síntomas del paciente. En muchos casos los síntomas se producen tras una comida normal y se repiten varias veces por semana, como sensación de plenitud, que produce molestia, y saciedad precoz.
2. “El otro 40% restante de las dispepsias responden a una causa orgánica, siendo las más frecuentes la esofagitis por reflujo (13,5%) y la úlcera péptica (8%), con mucha diferencia sobre patologías malignas, como el cáncer esofágico o gástrico (2%)”, explica el doctor Peña.

Cómo tratarla
Entre las medidas generales para evitar o minimizar los síntomas de la dispepsia funcional o del síndrome del intestino irritable están el comer despacio y en pequeñas cantidades para favorecer la relajación adaptativa y el vaciamiento gástrico, evitar los tóxicos (alcohol, tabaco, fármacos, sobre todo AINEs) o alimentos muy condimentados o grasos, así como aprender a controlar las situaciones de estrés (psicoterapia). En cuanto al tratamiento de la dispepsia funcional, según el doctor Peña, “debe estar enfocado a aliviar los síntomas sin ocasionar, como en cualquier otro caso o patología, efectos secundarios indeseables”.

Su relación con la microbiota
Aunque resulta muy difícil localizar los mecanismos fisiológicos subyacentes a algunos trastornos funcionales del intestino (TFI), entre ellos la dispepsia, “estudios recientes muestran que la microbiota intestinal es un probable candidato para rellenar algunas de las lagunas de la cadena etiológica de estos trastornos” indica el profesor Fernando Azpiroz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo en el Hospital Vall d’Hebron y presidente de la sección Gut Microbiota & Health de la European Society of Neurogastroenterology and Motility (ESNM).

En este sentido, el profesor Azpiroz ha destacado la importante labor de investigación multidisciplinar que se está haciendo para conocer con profundidad la microbiota intestinal y su efecto en los trastornos funcionales del intestino. “Algunas formas de dispepsia, el síndrome de intestino irritable o la flatulencia, por ejemplo, dentro de poco tiempo se podrán definir y diagnosticar de una manera más certera gracias a la evidencia científica que los relaciona con la microbiota intestinal”. Asimismo, el doctor Azpiroz ha señalado la importancia de analizar los efectos de alimentos básicos en la microbiota: “Estamos testando de qué manera las fibras, como la alcachofa o el salvado, y los probióticos, como el yogur, interactúan con las bacterias intestinales y cada vez es más evidente el papel esencial que juegan los alimentos en los trastornos funcionales”.

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