El 80% de las mujeres con alto riesgo de sufrir osteoporosis no está diagnosticada

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En España dos millones y medio de mujeres mayores de 50 años  padecen osteoporosis, una enfermedad muy ligada a la edad y que con la llegada de la mujer a la menopausia acelera su impacto. Sin embargo, “a pesar de su alta influencia en la calidad de vida de la mujer, esta enfermedad está a menudo infradiagnosticada e infratratada, ya que cerca del 80% de las mujeres con alto riesgo de sufrir osteoporosis o que ya han tenido una fractura no son diagnosticadas o tratadas a tiempo.

Un factor que contribuye a esta baja tasa de diagnóstico y tratamiento puede ser la dificultad de los médicos a la hora de reconocer los factores de riesgo de la osteoporosis o entender la importancia de tratar esta enfermedad”, comenta el doctor Rafael Sánchez Borrego, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), que ha participado en un encuentro con el experto enmarcado en el 32º Congreso de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).
 
La prevalencia de la osteoporosis en nuestro país se ha incrementado en los últimos años debido a una mayor concienciación tanto de la población general como de los profesionales sanitarios, que ha provocado el aumento de pruebas diagnósticas, principalmente densitometrías. Y es que en los últimos años se ha descubierto que la pérdida de masa ósea está acelerando su aparición y cada vez afecta a mujeres de más temprana edad, sobre todo entre los 30 y 40 años, lo que se conoce como osteopenia y que representa la antesala de la osteoporosis. “La atención de los profesionales debe centrarse en detectar esta patología asintomática para poder frenar los futuros casos de osteoporosis. Sin embargo, de momento en nuestro país el diagnóstico de la osteopenia es muy deficiente porque no existen unos criterios claros que otorguen al especialista la potestad de reclamar pruebas diagnósticas en mujeres asintomáticas”, reconoce el doctor Plácido Llaneza, presidente electo de la AEEM.
 
El tratamiento en las personas diagnosticadas con osteoporosis es muy importante. Tanto, que la baja adherencia a la medicación se asocia con unos peores resultados en el paciente, a lo que también se asocia un incremento del riesgo de fractura. “Para que una persona con osteoporosis logre una protección eficaz, se necesitan índices de adherencia del 75%. Así, para que el paciente siga con el tratamiento a largo plazo es muy importante su satisfacción con el tratamiento”, destaca el doctor Sánchez Borrego.
 
La importancia del tratamiento
Teniendo en cuenta las características de las enfermedades con más incidencia que cursan con pérdidas óseas como la artritis reumatoide, en los últimos años han proliferado nuevos fármacos innovadores para abordar esta patología, entre los que destaca Denosumab, un compuesto muy específico que actúa inhibiendo la acción del RANK-L y equilibrando y reduciendo la destrucción ósea. El ligando de RANK o RANK-L es un mediador esencial en la formación, función y supervivencia de los osteoclastos, que son células que degradan y reabsorben el hueso. En la osteoporosis posmenopáusica, el descenso de estrógenos conduce a incrementos en RANK-L. Como la producción de osteoclastos es mayor, se produce una resorción ósea excesiva.
 
Además de este tratamiento, el actual abanico terapéutico es muy amplío y contempla desde los bisfosfonatos, los nuevos Complejos Tisulares Selectivos Estrogénicos, (Tissue Selective Estrogen Complexes, TSECs, en sus siglas en inglés), que son un paso más adelante en el avance científico que han supuesto los nuevos Moduladores Selectivos de los Receptores de Estrógenos (SERMs) y que tienen un efecto selectivo sobre los receptores de estrógenos, de forma que protegen frente a la pérdida de masa ósea y frente al cáncer de mama, hasta los tratamientos biológicos con anticuerpos monoclonales.