El coste medio de un ictus es de más de 27.000 euros

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Durante la celebración de la LXV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología, se han presentado los resultados del estudio CONOCES, patrocinado por Boehringer Ingelheim, que analiza la evolución y costes durante un año de los ictus en pacientes con y sin fibrilación auricular (FA), una de la principales causas de ictus.

Además, el Congreso ha contado con la participación de destacados especialistas del área de los ictus que han analizado su experiencia en el manejo del fármaco dabigatrán etexilato (Pradaxa®). Hasta la fecha, dabigatrán es el único anticoagulante oral, de nueva generación, que cuenta con más de 6 años de experiencia clínica con más de 1.8 millones de pacientes/año.3,4,5,6

Con el objetivo de conocer la realidad asistencial de los pacientes con ictus y cuantificar sus costes, se ha llevado a cado el estudio CONOCES, realizado en las unidades de ictus de 16 hospitales de 16 Comunidades Autónomas del Estado español.

Los resultados, presentados por el Dr. Álvarez Sabín, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, demuestran que el coste medio de un ictus durante el primer año es de 27.711€. Dos terceras partes de estos costes, concretamente más de 18.000€ durante el primer año, corresponden a cuidados informales, es decir, servicios prestados por no profesionales, que principalmente son familiares. Los costes hospitalarios ascienden a 5.850€, un 40% de los estimados por los sistemas de salud.

‘La carga global del ictus no está adecuadamente valorada por la sociedad en su conjunto ni por el sistema sanitario. Supone una carga superior a otras enfermedades como el Alzheimer u otras demencias’. Así lo ha declarado el Dr. Álvarez Sabín. Y ha añadido que ‘Por su elevado coste socio-sanitario la prevención del ictus es fundamental. Disponemos de fármacos que, indicados de forma correcta, pueden reducir la incidencia de ictus tanto isquémico como hemorrágico’.

En cuanto a la calidad de vida de los pacientes, los datos de estudio revelan que existe una dependencia muy acusada de los pacientes tras sufrir un ictus. Ésta es mayor en los pacientes con FA, provocando una mayor sobrecarga de los cuidadores. Lo que significa que esta enfermedad afecta tanto al cuidador como al paciente, de ahí que 3 de cada 10 cuidadores se vieron forzados a abandonar su trabajo.

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