En pacientes hipertensos, la disfunción eréctil puede duplicar el riesgo cardiovascular

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Debería revisarse la salud cardiovascular a todos los pacientes con disfunción eréctil, independientemente de cuál sea su edad

La disfunción eréctil es una señal importante de alerta cardiovascular pero también un factor de riesgo en sí mismo. En pacientes con hipertensión arterial, supone multiplicar por dos y hasta por tres la probabilidad de sufrir un ictus o un infarto. Por este motivo, los expertos insisten en la necesidad de detectarla cuanto antes. Es una de las principales conclusiones del taller “Disfunción eréctil y riesgo cardiovascular” que esta mañana Kern Pharma, empresa dedicada al desarrollo, fabricación y comercialización de productos farmacéuticos y un referente en producción de genéricos, ha patrocinado en la 19ª Reunión de la SEH-LELHLA, en Madrid.

La disfunción eréctil (DE) es un problema de salud crónico. “En España, alrededor de un 19% de los hombres entre los 25 y 75 años tienen algún grado de disfunción eréctil, según los datos de un estudio epidemiológico realizado en nuestro país”, 1 ha explicado el Dr. Jesús Blázquez, jefe de Sección y miembro de la Unidad de Andrología del Servicio de Urología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Además de actuar como señal de alerta de enfermedad cardiovascular, esta patología es un factor de riesgo en sí misma.

Así, en pacientes con hipertensión arterial, desarrollar una disfunción eréctil “supone duplicar y hasta triplicar el riesgo cardiovascular”, ha asegurado el Dr. José Antonio García-Donaire, especialista en Nefrología de la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. “Cuando el paciente hipertenso acude a la consulta, es muy importante que el médico le pregunte si tiene problemas de disfunción eréctil, independientemente de sus cifras de presión arterial y de si las tiene o no controladas”

La razón es que “si además de hipertensión tiene disfunción eréctil, puede significar que su enfermedad cardiovascular ha progresado, que ya no se está en una fase inicial. Y esto es crucial para poder actuar en consecuencia”, según el Dr. García-Donaire. La prevalencia de la disfunción eréctil es superior en pacientes hipertensos y se calcula que “un 25% de ellos la sufren en algún momento”, ha afirmado el Dr. Blázquez2.

Un síntoma “centinela” de enfermedad cardiovascular
Los pacientes pueden desarrollar inicialmente una disfunción eréctil, sin un historial previo de factores de riesgo o de enfermedad coronaria. Es una señal de aviso y el Dr. García-Donaire ha señalado que “debe considerarse como un marcador precoz de riesgo cardiovascular, de que puede existir patología cardiovascular en otros órganos”. “De hecho, un porcentaje importante de los casos que llegan a la consulta tienen patología cardiovascular a otro nivel”.

La disfunción eréctil es el primer síntoma de problemas cardiovasculares, y “está perfectamente demostrado que es un síntoma centinela”. La enfermedad se caracteriza por una disfunción en la capa que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos, también los del pene, donde los vasos son más pequeños y es más fácil que afecte a la llegada de la sangre. Incluso antes que al corazón. “La principal causa de aparición de la disfunción eréctil es vascular, aunque no la única”, según el Dr. Blázquez. “Está demostrado que dos terceras partes de los pacientes que acuden a urgencias por un dolor en el pecho ya tenían síntomas de disfunción eréctil desde hacía años. Por ello, algunos autores denominan coloquialmente a la disfunción eréctil como ‘angina de pene’”.

En este sentido, el Dr. García-Donaire ha comentado que “a todos los pacientes con DE se les debería hacer una revisión cardiovascular, independientemente de su edad y evaluando distintos factores de riesgo: presión arterial, índices de glucemia, perímetro abdominal, tabaquismo,… Y, por supuesto, descartando posibles causas secundarias, como las traumáticas, neurológicas, farmacológicas, etc.”. El Dr. Blázquez, ha explicado que “los estudios realizados hasta la fecha demuestran que los varones con DE tienen una mayor prevalencia de eventos cardiovasculares, como un ictus, un infarto, por ejemplo. Además, cuanto más severa es la disfunción eréctil, mayor es el riesgo de comorbilidad”.

En el transcurso del taller patrocinado por Kern Pharma, los expertos han señalado que esto también es aplicable a la mujer con disfunción sexual, ya que en algunos casos este trastorno puede ser un marcador de riesgo cardiovascular. Según el Dr. García-Donaire, “aunque no se observa de forma tan directa y objetiva como en el hombre, en la mujer se produce una disminución de la libido que en ocasiones puede estar causada por un problema cardiovascular”. Además, cabe tener en cuenta que la disfunción sexual en femenina es más frecuente en la menopausia “y que se suele achacar directamente a ello. Pero es importante considerar que en algunos casos es un marcador de lesión vascular”.

Una enfermedad que aún está muy infradiagnosticada
La disfunción eréctil es una patología aún infradiagnosticada y, por tanto, infratratada. Muchos pacientes piensan que es normal, que es una consecuencia lógica del envejecimiento, o les da vergüenza explicárselo a su médico.

“Es importante educar a la población en este sentido, porque es una enfermedad que avisa de otros trastornos graves, como las enfermedades cardiovasculares. Y también es necesario seguir educando al médico de atención primaria, para que pregunte sobre salud sexual y para que esto se incluya en la historia clínica del paciente”, según el Dr. Blázquez. “También hay que hacer hincapié en desterrar el mito del miedo a los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 en el sentido de la alta seguridad y eficacia de estos fármacos cuando son indicados adecuadamente”.

Respecto a su origen, en un 80% de casos la causa es orgánica, como la diabetes, la hipertensión arterial o un problema cardiovascular, y en el restante 20% es psicológica. En este sentido, cabe tener en cuenta el importante impacto que la disfunción eréctil tiene en la calidad de vida del hombre y de su pareja, produciendo baja autoestima y estrés.

Como ha explicado el Dr. García-Donaire, “durante la pasada década, la mayoría de causas se atribuían a problemas psicológicos o emocionales, probablemente porque no se hacía un buen estudio cardiovascular. Pero ahora esto ha cambiado, está aumentando el porcentaje de pacientes cuyo origen es orgánico y disminuyendo el porcentaje cuyo origen es psicológico. Aunque esto no quiere decir que en algunos casos se solapen varias causas”.

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