Hormonas tiroideas y embarazo: una relación vital

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El embarazo conlleva numerosos cambios físicos y emocionales, entre ellos alteraciones en los niveles de las hormonas tiroideas (T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina), que regulan el metabolismo o modo en que el organismo utiliza la energía. El hipotiroidismo o déficit de hormonas tiroideas, ralentiza funciones orgánicas vitales.El hipertiroidismo o exceso de hormonas tiroideas, hace que esas funciones se aceleren. Ambas disfunciones pueden tener efectos adversos en el desarrollo del feto y la salud de la embarazada, y esos efectos pueden extenderse más allá del parto, afectando al desarrollo neurointelectual del niño.
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“El problema es que, como muchos síntomas tiroideos recuerdan a cambios físicos y emocionales propios del embarazo (cansancio, somnolencia, aumento de peso, dolores musculares…), por lo que las disfunciones tiroideas pueden pasar inadvertidas, con los riesgos que ello conlleva”, señala el doctor Sergio Donnay, coordinador del Grupo de Trabajo de Déficit de Yodo y Disfunción Tiroidea de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). “Dicho eso, las mujeres con problemas tiroideos pueden tener un embarazo sano y sin riesgos para sí mismas o para su bebé si consultan a tiempo a su médico, se someten a los exámenes y pruebas que éste determine y  siguen el tratamiento que les conviene”. Con objeto de aclarar  las dudas de muchas embarazadas, Merck Serono ha preguntado al doctor Donnay.

Hipotiroidismo, 7 respuestas clave
1. ¿A qué se debe el hipotiroidismo durante el embarazo y con qué frecuencia ocurre?
Se calcula que entre el 2% y el 3% de las embarazadas padecen hipotiroidismo leve y que entre 0,3% y el 0,5% padecen hipotiroidismo grave. El 85% de casos son consecuencia de la enfermedad de Hashimoto, en la que el sistema inmunitario ataca por error la glándula tiroides y la destruye progresivamente. La deficiencia de yodo (esencial para la producción de hormonas tiroideas) es la otra causa principal de hipotiroidismo en la mujer. Igualmente, un tratamiento inadecuado del hipertiroidismo o una cirugía de tiroides pueden provocar hipotiroidismo.

2. ¿Qué consecuencias tiene para la embarazada y el feto el hipotiroidismo no tratado?
Entraña serios riesgos para ambos. Una embarazada con hipotiroidismo tiene mayor riesgo de aborto espontáneo, anemia, pre-eclampsia, desprendimiento de placenta y hemorragia posparto. En el bebé, conlleva mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, distress respiratorio y problemas de desarrollo y aprendizaje. Esas complicaciones  se han observado también en mujeres con hipotiroidismo leve. 

3. ¿Hasta qué punto es necesario y seguro el tratamiento del hipotiroidismo en el embarazo?
El objetivo es sustituir la falta de hormonas tiroideas por la hormona sintética levotiroxina, que actúa exactamente como la T4 producida por la glándula tiroides. Según las nuevas directrices, basadas en estudios recientes, el tratamiento está indicado tanto en el hipotiroidismo grave como leve.

4. ¿Es seguro ese tratamiento hormonal durante el embarazo?

La  levotiroxina puede administrarse durante todo el embarazo y la lactancia. Por supuesto, el tratamiento requiere un seguimiento estrecho, con  exámenes frecuentes para ajustar las dosis y garantizar que sean las correctas durante toda la gestación.

5. ¿Deberían todas las embarazadas someterse a pruebas para descartar un hipotiroismo?  
Debido a los claros riesgos que supone, algunos expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)1 recomiendan el cribado a todas las mujeres embarazadas en la novena semana del embarazo o bien en la primera consulta. Otros expertos sugieren que solo se someta a ese cribado a mujeres en situación de alto riesgo.

6.  ¿Y quiénes están en alto riesgo?
La lista incluye a mujeres mayores de 30 años; mujeres con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea autoinmune o hipotiroidismo; mujeres con bocio; con síntomas o signos de hipotiroidismo: con anticuerpos antitiroideos; con diabetes tipo 1 o algún otro trastorno autoinmune; con problemas de fertilidad o que hayan tenido un aborto natural o un parto prematuro; mujeres que hayan recibido radioterapia en cabeza y cuello o hayan sido sometidas a cirugía tiroidea; las que reciben levotiroxina para la hipofunción tiroidea o que vivan en una zona geográfica con carencias de yodo endémicas…

7. ¿Cómo se  diagnostica el hipotiroidismo?
Tras una rigurosa exploración física, el médico pide un análisis de sangre para la hormona estimulante del tiroides (TSH) y para la T4. Si el nivel de TSH es alto y la concentración de T4 es baja, es señal de hipotiroidismo. Para saber si el hipotiroidismo se debe a la tiroiditis de Hashimoto, hay que hacer un análisis de anticuerpos.

Tiroiditis post parto y depresión post parto

Alrededor del 7% de mujeres y entre el 18% y el 25% de las que padecen diabetes desarrollan tiroiditis postparto (TPP) en el año siguiente a éste2. La TPP puede implicar hipotiroidismo o hipertiroidismo o un episodio de hipertiroidismo seguido de hipotiroidismo. Esta afección, que tiene un perfil similar a la tiroiditis de Hashimoto, puede durar de uno a dos meses y requiere seguimiento y, en algunos casos, tratamiento. En algunos casos, la TPP puede ir asociada a  depresión posparto. Sin embargo, como  la TPP suele ser transitoria, las mujeres con síntomas no demasiado molestos y que no busquen otro embarazo no requieren tratamiento.

Síntomas de hipotiroidismo

  • Fatiga, somnolencia o debilidad.
  • Intolerancia al frío.
  • Deterioro de la memoria.
  • Aumento inexplicable de peso o dificultad para perder peso.
  • Tristeza o depresión.
  • Estreñimiento.
  • Periodos menstruales anómalos o problemas de fertilidad.
  • Dolor articular o muscular.
  • Pelo o uñas frágiles.
  • Piel seca o escamosa.