Intentar corregir la incontinencia urinaria antes de los 5 años puede provocar disfunciones

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La maduración del Sistema Nervioso Central que permite el control voluntario de la micción es diferente en cada niño, pudiendo lograrse a edades tan diferentes como los 2-5 años

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) alerta de que intentar corregir la incontinencia urinaria antes de que el niño cumpla los 5 años puede generar entornos de presión y malestar en la familia que algunos niños superan, pero otros interpretan como un problema relacionado con la micción y provoca disfunciones a largo plazo.

El experto en Fisioterapia en Urología Pediátrica, Antonio Meldaña, explica que la maduración del Sistema Nervioso Central, que permite adquirir el control voluntario de la micción y la defecación, “es diferente en cada niño, pudiendo lograrse a edades tan diferentes como los 2-5 años”.

“La exigencia de las escuelas para que un niño controle estos sistemas cuando comienza la educación infantil (3 años), es el origen de un gran número de disfunciones y problemas de los niños que acuden a consulta pasados los 5 años”, añade.

La pérdida de orina durante el sueño se denomina enuresis. Esta puede ser primaria o secundaria, y mono sintomática o no mono sintomática. La más habitual, el 80% de los casos, es la enuresis mono sintomática primaria, y afecta hasta el 10-13% de niños con 6 años, y al 6-8% de niños con 10 años, según el experto.

En España se estima que existen unos 500.000 sujetos con este problema. Existen tratamientos comportamentales, conductuales, farmacológicos y fisioterapéuticos en función del tipo de enuresis y su posible causa, aunque es muy importante que el niño no empiece a ser tratado antes de los 5 años.

En este sentido, Meldaña informa de que “la Fisioterapia en el campo de la uroginecología, asociada generalmente a las mujeres, aporta muchos beneficios a niños que sufren disfunciones relacionadas con el tracto urinario inferior, sin causar además, ningún tipo de efecto secundario”. “Las patologías deben de ser diagnosticadas por pediatras, urólogos y neurólogos y, a partir de ahí, el fisioterapeuta puede actuar para tratar disfunciones del tracto urinario inferior como la hiperactividad vesical, la micción no coordinada, la enuresis, la encopresis o defecación involuntaria infantil sin causa patológica, la incontinencia fecal o, incluso, algunas infecciones urinarias”, explica.

El tratamiento de fisioterapia que se realiza en estos niños se inicia con registros de la ingesta hídrica, de micciones y episodios de incontinencia. Además, se utiliza el tratamiento con Biofeed-back para conseguir que el niño o niña tenga un correcto control de los esfínteres.

Esta técnica consiste en la colocación de pegatinas que registran la actividad de la musculatura del suelo pélvico del niño. Posteriormente, mediante juegos en el ordenador se consigue que el niño aprenda a relajar y contraer la musculatura, si fuera necesario. En ocasiones, si se precisa, se aplican pequeñas corrientes eléctricas para neuromodular la musculatura dependiendo del tipo de enuresis del menor.

Campaña “12 meses, 12 consejos de salud”
El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad desarrolla desde el pasado mes de enero la campaña “12 meses, 12 consejos de salud”. Su objetivo es concienciar a los ciudadanos, a través de 12 vídeo-consejos, sobre los riesgos para la salud que suponen determinadas prácticas de nuestra vida cotidiana, e informarles sobre los beneficios que la Fisioterapia puede aportarle para mejorar su calidad de vida.

El último vídeo-consejo de la campaña está dedicado a la Fisioterapia uroginecología. A través de un corto de animación de 4 minutos (ver aquí) los fisioterapeutas han querido reflejar el amplio campo de actuación que su disciplina tiene este ámbito.

Así, además de explicar cómo los niños pueden ver reducidas sus pérdidas de orina gracias a determinados tratamientos fisioterapéuticos, el corto informa sobre cómo esta disciplina puede tratar desde problemas urológicos del sexo masculino (dolor pélvico crónico, enfermedad de la Peyronie, prostatitis crónica bacteriana, dolor e incontinencia tras cirugía de próstata, etc), hasta problemas estéticos tras determinadas intervenciones quirúrgicas (liposucciones, abdominoplastias, reconstrucciones, aumentos y reducciones de mamas, …), o patologías cutáneas como el acné.

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