Jornada de sensibilización del cáncer de piel de HM Hospitales

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Especialistas en Dermatología de HM Hospitales realizaron screening cutáneos de forma gratuita y se impartieron charlas informativas

Conscientes de la importancia que tiene la prevención sanitaria, HM Hospitales organizó el pasado 30 de octubre una Jornada de Sensibilización del Cáncer de Piel. Durante todo el día, especialistas en Dermatología de HM Universitario Montepríncipe, HM Universitario Torrelodones y HM Universitario Sanchinarro realizaron screening cutáneos -de manera gratuita- a todos los interesados que se acercaron a estos centros. Además, por la tarde se impartieron conferencias donde se informó sobre el cáncer de piel y cómo se puede prevenir.

La datos recogidos demuestran que la jornada fue muy bien recibida por los pacientes. Así, en HM Universitario Montepríncipe se atendieron a 56 personas y a cuatro de ellas se les citó para extirpar una lesión. En HM Universitario Torrelodones se revisaron 46 pacientes entre los que se diagnosticaron varios nevus melanocíticos displásicos y un carcinoma basocelular (que ya ha sido extirpado). A HM Universitario Sanchinarro se acercaron 50 personas y unas 30 fueron vistas en consulta, además se citaron a cinco pacientes para realizarse una dermatoscopia. En los tres hospitales, múltiples pacientes fueron diagnosticados de queratosis actínicas (lesiones premalignas) que ya han sido tratadas en todos ellos, estando pendientes de revisión y control.

El cáncer de piel
La encargada de impartir las charlas informativas en HM Universitario Torrelodones, la Dra. Mar Martín Dorado, explicó que “aunque el cáncer de piel es muy frecuente, se puede prevenir conociendo los factores de riesgo para evitarlos y acudiendo al especialista (dermatólogo) de forma temprana para poder realizar un diagnóstico precoz”.

El cáncer de piel es el más común de todos los tipos de cáncer. En Estados Unidos se diagnostican más de 3,5 millones de casos nuevos al año y en las últimas décadas sigue aumentando la incidencia. Esto se debe a varios factores: el envejecimiento de la población, la reducción de la capa de ozono, el aumento de las actividades al aire libre y cambio en el estilo de vestir. Pero sobre todo, por la cultura del bronceado. Del 50 al 90 por ciento de los casos de cáncer de piel son debidos a una excesiva exposición a la radiación ultravioleta, ya sea de forma natural (tomando el sol) o de forma artificial (en cabinas de rayos UVA).

La Dra. Martín Dorado señaló que “existen rayos ultravioletas A, B y C, y el mecanismo de la piel para defenderse de estas radiaciones es la producción de melanina, el pigmento que da el color a la piel y que nos permite clasificarla por fototipos. El 1 es el más claro y va aumentando progresivamente hasta el 6, que son la raza negra”. El exceso de radiación ultravioleta produce alteraciones en las células de la piel, mutaciones a nivel del ADN y alteraciones de los mecanismos reparadores del ADN, además de inmunosupresión cutánea.

De hecho, la causa más frecuente del cáncer de piel es el sol, aunque no se tome directamente. Además, influye mucho la exposición a los rayos ultravioletas que se haya tenido durante la infancia, ya que la piel “tiene memoria”. A pesar de las campañas de prevención que se realizan, siguen aumentado los casos de cáncer de piel, aunque habrá que ver el resultado de estas campañas dentro de unos años y cómo han influido en la población joven.

En este sentido, la especialista insistió en que más de tres quemaduras en menores de 21 años aumenta el riesgo de padecer melanoma. Estas quemaduras, cuando son muy intensas, sobrepasan la capacidad de la piel para reparar el ADN alterado y los daños son irreversibles. Para evitar que esto suceda las exposiciones al sol tienen que ser progresivas y con un factor de protección alto.

“Existen dos tipos de cáncer de piel: el melanoma y el cáncer cutáneo no melanoma. El melanoma es un tumor maligno muy agresivo y es el responsable del 75 por ciento de las muertes por cáncer cutáneo. El tratamiento es casi exclusivamente quirúrgico, pero con un diagnóstico precoz, se puede curar. Dentro de los no melanoma están el carcinoma basocelular y la queratosis actínicas, una lesión premaligna, es decir, si evoluciona puede convertirse en un carcinoma espinocelular. Generalmente se trata en consulta con crioterapia” declaró la Dra. Martín Dorado.

Factores de riesgo que hay que evitar
El principal factor de riesgo del cáncer de piel es la exposición solar. Hay dos patrones: la exposición solar aguda e intermitente (grandes dosis de sol durante el fin de semana, las vacaciones de verano etc.), que se asocia al riesgo de padecer melanoma; y la exposición crónica y progresiva (poco a poco todos los días, por ejemplo, los profesionales que trabajan al aire libre), que se asocia a las queratosis actínicas.

Otro factor de riesgo son las lámparas de bronceado artificial. Se asocian a envejecimiento cutáneo. Pueden emitir hasta tres veces más radiación UVA que el sol de mediodía, el que no se debe tomar nunca. Su uso antes de los 30 años aumenta en un 75 por ciento el riesgo de melanoma. En 2009 la OMS declaró estos dispositivos cancerígenos para el ser humano. El último país que ha prohibido su utilización ha sido Australia, donde serán ilegales en varios estados a partir de 2015.

La Dra. Martín Dorado insistió en que “para prevenir el cáncer de piel es importante la autoexploración y si se nota algo diferente, que un lunar o una mancha cambia, acudir al dermatólogo”. Para ello, hay que conocer la regla ABCDE:

-Asimetría: que no sea simétrico.
-Borde: que tenga el borde irregular.
-Color: no homogéneo.
-Diámetro: superior a seis milímetros.
-Evolución: va cambiando.

En la consulta, el dermatólogo examinará la piel con un dermatoscopio, una lupa con luz polarizada que permite ver la profundidad de la piel. Para pacientes de riesgo con muchos lunares se utilizará el dermatoscopio digital, que graba todas las lesiones y las guarda para poder comparar las imágenes y así comprobar cómo van evolucionando.

Cómo protegerse del sol mientras se disfruta al aire libre
El 90 por ciento de los tumores en piel se da en zonas expuestas al sol. La radiación ultravioleta es buena, mejora el estado psicológico, estimula la producción de vitamina D, etc., pero los efectos perjudiciales son mayores si se toman en exceso (fotoenvejecimiento, cáncer cutáneo, alteraciones oculares…).

Hay muchos factores que modifican la intensidad de las radiaciones solares, como la latitud (cuanto más cerca estemos de los trópicos, más cortos son los rayos del sol y más radiación recibimos); altitud (en las montañas, los rayos atraviesan menos atmósfera y recibimos más radiación); y la hora del día (entre las 12:00 y las 16:00, los rayos son más perpendiculares y afectan más).

Las nubes dejan pasar los rayos, por lo que en los días nublados hay que usar protectores. Asimismo, en la sombra también recibimos radiación, ya que los rayos se reflejan en la arena entre un 15 y un 25 por ciento, en la nieve un 85 por ciento, en el agua un 20 por ciento.

También hay que tener muy en cuenta el UVI, el Índice de Radiación Ultravioleta, y que mide la intensidad de dicha radiación. De hecho, los fotoprotectores se realizan en base a este índice y son necesarios cuando es superior al nivel 3.

Hay tres tipos de fotoprotectores: físicos, químicos y biológicos.
-Los físicos son muy espesos, suelen dejar manchas blancas y no son cosméticos. Reflejan la luz y son los mejores.
-Los químicos son protectores que nos aplicamos sobre la piel y absorben los rayos. Son más cosméticos y los que más se usan.
-Los biológicos son distintas sustancias que no son de uso tópico y que reparan el ADN, como vitamina C, ácido ascórbico etc.

La Dra. Martín Dorado aclaró en qué consiste el factor de protección: “significa cuántas veces más está protegida la piel frente a la quemadura solar. Esto es teórico, ya que no se calcula la cantidad exacta de protección que nos ponemos. Pero a partir de un factor 30 la piel está protegida, y además, nos ponemos morenos”.

Para saber elegir un fotoprotector adecuado, éste tiene que ser de amplio espectro, que proteja de los rayos UVA, UVB e infrarrojos y que esté adaptado a cada fototipo de piel. Si la piel es grasa se recomienda que sean tipo gel, fluido, spray, de base acuosa y ligera; si son pieles secas, es aconsejable que sean cremas más espesas para que hidraten más; en los niños y en la gente con pieles sensibles o alergias se aconseja usar los filtros físicos. “Además, -recalcó la Dra. Martín Dorado- hay que aplicar el fotoprotector cada dos horas y no usarlo como pretexto para aumentar las horas de exposición al sol”.

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