La cobertura del cribado colorrectal, lejos del 50% con el que se comprometió el Ministerio en 2009

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El cáncer colorrectal (CCR) es el tumor maligno más frecuente en España en ambos sexos, por encima de los de pulmón y mama, y la segunda causa de muerte por cáncer. Según diferentes investigaciones, la tendencia es que su incidencia siga aumentando: se estima que en 2015 se detectarán 30.230 nuevos casos (17.444 en hombres y 12.786 en mujeres), lo que supone casi 600 diagnósticos cada semana. Sin embargo, nueve de cada 10 casos se curan si se detectan de manera temprana por lo que los programas de detección precoz resultan fundamentales para diagnosticar a tiempo un cáncer del que fallecen, cada semana, 250 personas (cuatro veces másque los accidentes de tráfico).

Aun así, esta técnica preventiva se ha realizado a menos de un 20% de la población española de riesgo medio, un dato que la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon considera insuficiente. Según la doctora Ana Pastor, portavoz de la Alianza, “el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se comprometió en 2009 a que en 2015 la cobertura alcanzara ya al 50% de la población diana, es decir, a cinco millones de personas de entre los 50 y los 69 años; sin embargo, a un año de esa fecha el porcentaje es todavía muy bajo”.

Inequidad entre los españoles en el acceso a los programas de cribado

La Alianza acogió con satisfacción el anuncio sobre la inclusión del programa de cribado poblacional por parte del Ministerio en la Cartera de Servicios Comunes del SNS en julio de 2013. Esto significa que todas las Comunidades Autónomas están obligadas a implantar este programa de cribado entre su población de riesgo medio (entre 50 y 69 años)

Sin embargo, de las 17 comunidades autónomas, actualmente solo 11 cuentan con un programa establecido de cribado: Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias, País Vasco, Cantabria, La Rioja, Castilla y León, Navarra, Galicia y Aragón. “Esto lleva a una situación de inequidad evidente. Hay CCAA que han incorporado el programa de cribado de forma efectiva, otras sin embargo a pesar de haberlo hecho no tienen presupuestos asignados específicos. Se requiere un compromiso político para que estas incorporaciones al programa sean efectivas y se lleven a cabo cuanto antes”.

El cribado salva vidas y ahorra costes al sistema

La prevención y la detección precoz son las armas fundamentales en la lucha contra el cáncer de colon, que en el 70% de los afectados aparece sin antecedentes familiares. Los programas de detección precoz mediante las pruebas de sangre oculta en heces reducen un tercio la mortalidad por cáncer de colon, lo cual puede salvar más 3.600 vidas al año. Además, estos programas de cribado permiten diagnosticar y tratar lesiones precursoras del cáncer, con lo cual puede verse disminuida también su incidencia.

Según la doctora Pastor, “es urgente extender a todas las CCAA una detección precoz para evitar que, como se prevé, en los próximos años uno de cada 20 hombres y una de cada 30 mujeres lo sufran antes de los 75 años”.

Además del ahorro en vidas, el programa de cribado de CCR significa un ahorro en costes al Sistema Nacional de Salud. Álvaro Hidalgo, Director del Seminario de Investigación de Economía y Salud de la Universidad de Castilla La-Mancha, señala que “en nuestro país el impacto que tiene el cáncer de colon está cercano a los mil millones de euros, lo que representa entre el 5 y el 10 por ciento del total de costes directos sanitarios. La generalización del cribado supondría un ahorro del 40 por ciento de este importe cada año”.

Las cuentas de implantar este programa de cribado son claras. En nuestro país, el coste de dar cobertura a toda la población de entre 50 y 69 años sería aproximadamente de 65 millones de euros, lo que supone tan solo un 6% del total gastado actualmente en su tratamiento. Cabe recordar que el análisis de sangre oculta en heces no es molesto y sí barato y sencillo (tan solo cuesta dos euros de media y el ahorro en vidas y dinero que implica es muy significativo).

Además, según la doctora Pastor, hay que tener en cuenta los costes indirectos que supone esta enfermedad: “la pérdida de productividad y las discapacidades provocadas por la enfermedad y/o los tratamientos específicos. Dentro de las causas de discapacidad y pérdida de años potenciales de vida en España en 1990, el CCR ocupaba la séptima posición, mientras que en 2010 ocupaba ya la cuarta, por tanto el impacto en perjuicio de la calidad de vida se ha ido incrementando progresivamente”.

No obstante, esta experta recuerda que el papel de la ciudadanía en la prevención del CCR es fundamental: “la dieta saludable y el ejercicio son muy importantes; los programas de cribado requieren de una participación activa de las personas, y también que participen cuando se encuentran en una comunidad que les facilita el acceso al cribado”.

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