La vuelta al cole: momento clave en la alimentación del niño

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El exceso de peso afecta a 1 de cada 4 niños españoles, y sitúa a España en uno de los países donde este problema de salud es más prevalente. “La vuelta al colegio puede ser una buena oportunidad para comenzar a cambiar este escenario tan negativo”, asegura el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (GOSEEN). “Hay que intentar volver de forma paulatina a la rutina, a los horarios fijos, y a respetar las 5 comidas diarias: el desayuno, el almuerzo a media mañana, la comida, la merienda y la cena. Y la alimentación ha de ser lo más nutritiva, saludable, rica y divertida posible, con el objetivo de evitar el cansancio y el desánimo de los pequeños”, explica el experto.

“Cuidar de la alimentación de los niños en edad escolar es una de las principales responsabilidades de cualquier país”, asegura el doctor Lecube. “Esta responsabilidad debe estar compartida por los centros escolares y la propia familia, sin olvidar el papel que las autoridades, con su capacidad reguladora, tienen tanto a nivel local como central”, añade. Aunque en ocasiones puede ser difícil definir quién influye más en este aprendizaje, es probablemente el ambiente familiar el que acabará creando conocimientos propios y consolidando los aprendidos en el ámbito escolar. Sin embargo, matiza este experto, “no hay que olvidar que el niño tiene que ser un partícipe activo en su alimentación, desarrollando un criterio propio adecuado en cada situación”.

La vuelta al colegio es un momento sumamente importante en la alimentación del niño y que suele implicar también dificultad para los padres. “Esta dificultad será proporcional a la distorsión que en los hábitos alimentarios haya supuesto el periodo vacacional. La vuelta a la rutina de horarios y comidas puede ser un trauma para muchas familias, pero también es un reto ante el que la familia no puede claudicar”, aconseja el doctor Lecube.

Según los datos del estudio EnKid, hasta un 8,2% de los niños acuden al colegio sin haber desayunado. Y este es un momento crucial para aumentar el rendimiento escolar y  favorecer el aprendizaje, al evitar la aparición de cansancio durante la mañana. “Los niños consumen mucha más energía que los adultos, pues la actividad física suele ser mucho mayor y también lo son sus necesidades nutricionales, por estar en un periodo crucial de desarrollo y crecimiento,” explica el coordinador del GOSEEN. La toma de helados, alimentos de comida rápida, etcétera debe ser supervisada de forma activa por la familia. “De igual forma –añade-, los horarios de las comidas de los adultos deben seguirse pensando que bajo nuestra responsabilidad tenemos a uno o varios niños”.

No saltarse ninguna comida, fundamental

“El desayuno debe considerarse como uno de los puntales alimentarios del día, y debería aportar entre el 20 y el 30% de la ingesta calórica diaria total”, asegura el experto. “Deben introducirse lácteos, cereales y frutas, que conjuntamente nos aportarán una buena cantidad de proteínas, hidratos de carbono, minerales, agua, vitaminas y fibras y evitar, al máximo, el consumo de bollería industrial por ser una fuente de grasa, más perjudicial para la salud”.

En la hora del recreo debemos proporcionar al niño un pequeño tentempié, formado por una pieza de fruta, un lácteo, un quesito o un (mini) bocadillo. “Este almuerzo, permitirá al niño mantener su rendimiento físico e intelectual y llegar en perfectas condiciones a la hora de la comida”, explica el doctor. La comida y la cena son también dos momentos esenciales en la alimentación del niño, que debemos intentar complementar. Para ello será útil disponer del menú escolar cuando el niño coma en el colegio. “Ambas ingestas deben ser equilibradas y variadas en preparaciones y texturas, incluyendo legumbres, frutas, verduras y hortalizas, pescado y carne, priorizando la carne blanca frente a la carne roja. La cena debería ser más ligera que la comida”, concluye.  Por último, según el experto, “la merienda, con un 15% del aporte energético diario, es un momento ideal para completar el aporte de frutas, cereales y lácteos que no ha podido administrase durante el resto del día”.

Conclusiones y recomendaciones

“No debemos contentarnos con que el niño coma, si no que el contenido de su alimentación debe ser lo más variado posible e incluir un mínimo de frutas y verduras, sin olvidar los productos lácteos, los hidratos de carbono y cierta dosis de proteínas de origen animal, preferiblemente pescado, y mantener al agua como principal fuente de hidratación”, asegura el doctor Lecube.

Además, indica, “los niños tienen que aprender a valorar la comida hecha en casa, incluso haciendo sus primeros pasos en la cocina. Y deberemos limitar todo aquello con lo que en verano habíamos estado más permisivos: horarios irregulares, comida rápida, helados, refrescos, etc”. En este sentido, este experto indica que “los padres han de ser protagonistas en la transición entre vacaciones y nuevo año escolar, sin pretender traspasar esta responsabilidad a la estructura escolar o a las autoridades. Esta será la forma más acertada de inculcar en los niños los mejores hábitos nutricionales que les permitan esquivar el riesgo de la obesidad en la edad adulta”.

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