Las enfermedades reumatológicas motivan un 40% de las consultas al médico de familia

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La artrosis de rodilla y cadera, la lumbalgia, la fibromialgia, la tendinitis, los esguinces, la osteoporosis y las artritis son algunas de las más frecuentes

Cuatro de cada diez consultas al médico de familia están relacionadas con alguna enfermedad reumática. “Estas patologías, lejos de lo que se pueda pensar, afectan no solo a personas mayores sino también a población joven laboralmente activa y su prevalencia va en aumento. La formación e investigación son imprescindibles ya que, tanto una mayor capacitación de los profesionales como un avance en el desarrollo de nuevos abordajes de estas enfermedades, redundan en un beneficio claro del paciente”, afirma el doctor Alejandro Tejedor, coordinador del Grupo de Reumatología de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Con el objetivo de mejorar el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de estas enfermedades, profesionales sanitarios de diferentes especialidades se reúnen hoy en Valencia en la III Jornada Clínica de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) en Reumatología.

Para el doctor Tejedor, “el alto grado de comorbilidad y el dererioro de la calidad de vida de los pacientes son motivos más que suficientes para que distintas especialidades unamos esfuerzos para mejorar la atención de estos pacientes”. De hecho, el médico de familia ocupa una posición privilegiada, como puerta de entrada al Sistema Nacional de Salud (SNS), para diagnosticar y atender a estos enfermos.

En este sentido, el doctor Francisco Vargas, del Grupo de Reumatología de semFYC, incide en que los profesionales de primaria son claves en su detección precoz, ya que es el profesional sanitario al que se acude con más asiduidad. “El médico de familia es el primero en realizar una valoración integral del paciente y el que puede detectar señales de alarma ante las que derivar a otros especialistas”, añade.

La artrosis de rodilla y cadera, la lumbalgia, la fibromialgia, la tendinitis, los esguinces, la osteoporosis y las artritis son algunas de las más frecuentes. “Los síntomas abarcan desde dolor mantenido durante más de tres semanas hasta fiebre, pérdida de peso o dificultades de movilidad. Signos de alarma ante los que se debe acudir lo antes posible a la consulta”, advierte el doctor Vargas.

Carga de la enfermedad
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades reumáticas suponen la primera causa de discapacidad física, de origen no mental, en el mundo occidental. El incremento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población hacen que su impacto sea cada vez más alarmante.

Estas patologías tienen importantes repercusiones en la esfera psicosocial de las personas, ya que como explica el doctor Tejedor, “la mayoría de ellas son crónicas y limitan en gran medida la autonomía del paciente”. Y es que aunque afectan principalmente a órganos del aparato locomotor, también pueden dañar al corazón, los pulmones, la piel o los ojos.

El doctor Vargas constata que día a día en sus consultas comprueban hasta qué punto estos pacientes se sienten mal, “su calidad de vida puede llegar a estar tan deteriorada como la de pacientes con patologías tan incapacitantes como un ictus o un infarto cerebral”.

“Así, el alto grado de discapacidad que pueden provocar a medio y largo plazo hace que uno de los objetivos principales sea conseguir manejar de forma temprana este tipo de enfermedades con el fin de ralentizar su curso y modificar su progresión, reducir así el nivel de discapacidad de los pacientes e incluso prevenirlas”, señala el doctor Tejedor.

Promoción del autocuidado
Entre la población, las enfermedades reumáticas son a menudo consideradas como una parte inevitable del envejecimiento y están asociadas a las personas de edad avanzada. Sin embargo, en muchos casos, la discapacidad que producen las enfermedades reumáticas se puede prevenir o minimizar. “Un estilo de vida saludable junto con un diagnóstico y tratamiento precoz favorecen una mejor calidad de vida de los pacientes”, aclara el doctor Vargas.

Asimismo, dar una atención específica a estos pacientes implica desde informarle sobre los cuidados que tiene que seguir hasta el tipo de ejercicios y rehabilitación con los que puede recuperar su funcionalidad alterada, pasando por consejos sobre alimentación saludable para no aumentar de peso. “De hecho, los pacientes lo valoran mucho y se traduce de inmediato en que empiezan a experimentar mayor bienestar e incluso a tener menos dolor”, indica el doctor Tejedor.

En definitiva, para disminuir la carga que supone para el paciente y para la sociedad estas enfermedades es prioritario desarrollar actividades de promoción de la salud, haciendo especial énfasis en la higiene postural y en la ergonomía, fomentando estilos de vida saludables (no fumar, dieta adecuada, ejercicio físico, etc.), y desarrollando programas específicos de prevención de lesiones en cada etapa de la vida.

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