Las opciones terapéuticas frente a los SMD han mejorado el pronóstico de los pacientes más complicados

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El pasado viernes tuvo lugar en Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid el V Programa Educacional en Síndromes Mielodisplásicos (SMD), un encuentro formativo organizado por la Asociación Madrileña de Hematología y Hemoterapia en colaboración con Celgene. Durante el encuentro se dieron cita médicos especialistas, o en período de especialización, en el área de la hematología y hemoterapia, quienes acudieron con la intención de aumentar y mejorar su nivel de conocimientos en este campo.

Durante la reunión se ofreció una visión global de todos los aspectos de los SMD, tanto de diagnóstico como de tratamiento, poniendo especial interés en un diagnóstico correcto y las claves para un enfoque terapéutico específico para cada paciente.

Uno de los principales problemas relacionados con este conjunto de enfermedades es la dificultad del diagnóstico. Según la doctora María Teresa Cedena Médico Adjunto de Hematología del Hospital Universitario 12 de Octubre, “una buena historia clínica que descarte otras causas de citopenia y la confirmación de ciertas alteraciones morfológicas en la celularidad hematopoyética de la sangre periférica y la médula ósea es fundamental para el diagnóstico de los SMD, sobre todo en estadios iniciales”.  En esta línea, las nuevas herramientas en el diagnóstico genético han permitido detectar alteraciones genéticas en gran parte de los pacientes con SMD. Estas herramientas han contribuido en gran medida a la mejora en el conocimiento de la fisiopatología de la enfermedad, lo que ha beneficiado en la búsqueda de fármacos que puedan tener efecto en estas alteraciones.

Perfil del paciente y pronóstico

Otro punto importante en el diagnóstico de estas enfermedades es la identificación de factores pronósticos. Recientemente, la revisión del índice pronóstico internacional ha permitido identificar nuevos subgrupos, tanto de pacientes de bajo riesgo (dependientes hospitalarios por su constante necesidad de transfusiones), como de alto riesgo (con una expectativa de vida menor de un año).

En este sentido, la edad del paciente cuando se detecta la enfermedad es determinante. Así, los 70 años constituyen una barrera a considerar, puesto que siempre que el paciente esté por debajo de esta edad el trasplante se considera una opción curativa, pero una vez superada las opciones son más reducidas porque se incrementa notablemente el riesgo de mortalidad.

Es especialmente en estos casos cuando se hacen necesarias otras opciones terapéuticas. En este sentido, el profesor Pérez de Oteyza, Director de Hematología del Hospital HM Sanchinarro y Profesor de Medicina de la Universidad San Pablo CEU, insistió en que antes no había ningún tratamiento específico más allá del trasplante de medula ósea y quienes no podían optar a él solo disponían de la posibilidad de someterse a transfusiones, tomar antibióticos o tratamiento de soporte. Sin embargo, “el panorama ha cambiado desde la aparición de medicamentos como lenalidomida y azacitidina. La lenalidomida ha mejorado la calidad de vida de los pacientes con síndrome 5Q-, ya que disminuye la necesidad de transfusiones de sangre y mejora su supervivencia. Asimismo, el tratamiento con azacitidina en pacientes de alto riesgo ha conseguido prácticamente duplicar la supervivencia”

Sobre los síndromes mielodispásicos (SMD)

Los SMDs son un conjunto de tumores hematológicos que afectan aproximadamente a 300.000 personas en el mundo. Se caracterizan por una producción insuficiente de células sanguíneas maduras en la médula ósea, de manera que estas células no son capaces de desarrollar sus funciones básicas.

Los pacientes con SMD tienen que recurrir con frecuencia a las transfusiones sanguíneas para controlar los síntomas asociados a la anemia y la fatiga. Las frecuentes transfusiones pueden producir niveles excesivamente altos de hierro y/o toxicidad que pongan en peligro su vida. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de nuevas terapias dirigidas al origen del problema y no únicamente al manejo de los síntomas.

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