Por primera vez hasta el 15% de nuevos pacientes renales están en diálisis peritoneal domiciliaria

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El deterioro progresivo de la función renal puede traducirse en una insuficiencia renal crónica (IRC) que requiera de un tratamiento sustitutivo renal (TSR); este tratamiento puede abordarse mediante diálisis (hemodiálisis o diálisis peritoneal) y trasplante renal. Entre los casos prevalentes (nuevos cada año) de IRC, el trasplante renal fue, en el 2012, el tratamiento más utilizado en España (50,12%), seguido de la hemodiálisis (44,61%) y la diálisis peritoneal (5,27%), existiendo una gran variación entre las diferentes comunidades autónomas.

Uno de los temas abordado en el XLIII Congreso de la Sociedad Española de Nefrología ha sido la viabilidad de la diálisis peritoneal (DP) en el sistema sanitario actual. En esta técnica se utiliza una membrana natural (el peritoneo) como filtro. El fluido de diálisis se introduce en la cavidad peritoneal a través de un pequeño tubo flexible que previamente se implantó en el abdomen. Araceli Caro, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, explica los dos tipos de modalidades que existen “la diálisis peritoneal automatizada que se realiza durante la noche y la diálisis peritoneal continua ambulatoria en la que el paciente se dializa durante todo el día. En ambas, los pacientes son relativamente independientes y pueden manejar su propio cuidado en casa, puesto que es en el domicilio del paciente en donde se realiza la técnica”.

De entre los nuevos casos de IRC, la DP se presenta como opción de tratamiento entre el 12 y el 15% de los pacientes (según los Registros Autonómicos de Enfermos Renales, ONT 2012). Araceli Caro declara: “España se encuentra actualmente en niveles similares a los de países del entorno como Italia, Suiza y Austria aunque sí muy alejada del representado por Hong Kong, que alcanza una proporción del 79,4%”.

El doctor Mario Prieto, jefe del Servicio de Nefrología del Complejo Asistencial Universitario de León, considera que la DP es una buena opción para comenzar el tratamiento renal sustitutivo porque “en los primeros dos años es una técnica al menos igual de buena que la hemodiálisis desde el punto de vista de la supervivencia y permite que los riñones sigan funcionando más tiempo, considerándose una técnica totalmente válida hasta el trasplante renal”.

El papel de los pacientes en la DP

Según los expertos, los pacientes en los que la DP es la primera técnica presentan la ventaja de mantener durante más tiempo la función renal residual en los primeros años de diálisis. En torno a un 80% de los pacientes con enfermedad renal crónica que inician TSR pueden ser candidatos a DP, opción que ha demostrado ser una alternativa eficaz además de ser más coste-eficaz que la hemodiálisis. El doctor Mario Prieto, considera que “es una técnica que le confiere al paciente mucha más autonomía ya que es él el que se la practica en su domicilio y, por tanto, ser más autónomo, organizarse con horarios más flexibles y en mucho casos seguir trabajando; en definitiva es un práctica que interfiere menos con las actividades cotidianas, permitiendo que la enfermedad se acerque al estado de salud”. Asimismo, el doctor Prieto añade que “está indicada en todos los pacientes que toleran peor las punciones del acceso vascular para hemodiálisis, o que tienen dificultad en extraerse sangre, en niños, y en personas mayores que quieren evitar desplazamientos”.

“Además de las ventajas que supone para el paciente y la autonomía que le proporciona, la evidencia disponible sobre los análisis de impacto presupuestario indica que el cambio en el uso a técnicas de diálisis peritoneal supondría importantes ahorros para el SNS, lo que resulta de especial importancia en un contexto económico como el actual” explica Araceli Caro. En este sentido y al tratarse de una técnica que no requiere de personal sanitario en el control diario, la implicación del paciente adquiere una dimensión principal. Para que se haga de una manera correcta, el paciente necesita una adecuada información, conociendo las distintas alternativas de tratamiento y formación previa al inicio del tratamiento que les capacite.

¿Por qué se usa menos?

A pesar de que son muchas las ventajas que presenta la DP, sigue siendo el TRS menos frecuente; la experta considera que “entre las causas que podrían explicar una menor utilización de la DP frente a la hemodiálisis se encuentran, por un lado, la existencia de una estructura sanitaria (equipamiento clínico, organización asistencial y formación profesional, etc.) enfocada inicialmente a la HD y al tratamiento de la IRC en el ámbito hospitalario”. Por otro, son importantes las características intrínsecas de los pacientes, las contraindicaciones clínicas para la DP (que se estiman entre el 4 y el 16,7%) y las contraindicaciones no clínicas que varían, según los expertos, entre el 1,3 y el 20,7%.  “En cuanto a los factores que influyen en la decisión, los estudios sugieren que existen una serie de circunstancias que inclinan la elección hacia la DP, como una menor edad, estar casado (o convivir con otras personas), tener una vida activa, menor comorbilidad o una mayor distancia al centro sanitario”, aclara Araceli Caro “Se identifican también como variables relevantes la existencia de una estructura sanitaria de apoyo y, sobre todo, la posibilidad de mantener el estilo de vida. Igualmente, se asocian a la elección de la diálisis peritoneal un mayor nivel formativo del paciente y la existencia de una adecuada información previa”.

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