Prueban en ratones fármacos para borrar los malos recuerdos

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Los inhibidores de la histona deacetilasa (HDACis, por sus siglas en inglés) mejoran la capacidad del cerebro para reemplazar recuerdos traumáticos por otros nuevos, según han comprobado un equipo de investigadores del Instituto para el Aprendizaje y la Memoria del MIT, quienes han llevado a cabo un estudio preclínico con ratones.

Los resultados de la investigación, publicado en la revista Cell y recogido por la Agencia SINC, podrían abrir las puertas a una nueva manera de tratar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y otros problemas de ansiedad.

“La psicoterapia se utiliza a menudo para tratar el TEPT, pero no siempre funciona, sobre todo cuando los acontecimientos traumáticos han ocurrido muchos años antes”, ha dicho el autor principal del estudio Li-Huei Tsai, del MIT.

Para realizar el estudio, Tsai y su equipo utilizaron un protocolo para el estudio de las respuestas del miedo asociadas con los recuerdos traumáticos. En la primera fase, los investigadores expusieron los ratones a un tono al que siguió una descarga eléctrica en las patas.Una vez que los ratones aprendieron a asociar estos dos acontecimientos, comenzaron a quedarse paralizados por el miedo con solo oír el tono, incluso si no recibían la descarga.

Utilizando un protocolo de extinción, que es similar a la terapia basada en la exposición, los investigadores pusieron repetidamente el tono sin la descarga para comprobar si los ratones podían olvidar la asociación entre estos dos. El método fue un éxito con los ratones que fueron expuestos al tono/descarga solo un día antes, pero no fue eficaz con los que formaron la memoria traumática hacía un mes.

Tras estas pruebas, los investigadores plantearon la hipótesis de que cambios epigenéticos de los genes implicados en el aprendizaje y la memoria podrían ser responsables de que la respuesta al tratamiento fuera mala para los recuerdos más antiguos.

Los autores del estudio probaron si los fármacos HDACIs, que promueven una activación de larga duración de los genes implicados en el aprendizaje y la memoria, podrían ayudar a reemplazar recuerdos antiguos traumáticos por otros nuevos.

Los ratones expuestos previamente al tono/descarga recibieron HDACIs y luego se sometieron al protocolo de extinción. Estos animales aprendieron a dejar de aterrarse en respuesta al tono, incluso cuando el recuerdo se había formado un mes antes.

“En conjunto, nuestros resultados sugieren que la terapia basada en la exposición por sí sola no debilita de manera efectiva los recuerdos traumáticos más antiguos. Pero en combinación con los fármacos HDACIs puede mejorar sustancialmente el tratamiento de los recuerdos traumáticos más perdurables”, concluye Tsai.

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