Reclaman la integración de las residencias en el sistema sociosanitario

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La primera jornada del IV Congreso Internacional de Dependencia y Calidad de Vida, que se está celebrando estos días en el Auditorio y Centro de Convenciones AXA de Barcelona, ha puesto el acento en la coordinación sociosanitaria como solución a los problemas que el envejecimiento de la sociedad acarreará al sistema sanitario en un futuro próximo.

Uno de los temas prioritarios a la hora de enfrentarse a un nuevo modelo de atención social y sanitario que permita maximizar la eficiencia en la utilización de los, cada vez más escasos, recursos disponibles y, al mismo tiempo, mejore la calidad de los servicios que se prestan a las personas mayores, es la gestión de los productos farmacéuticos y sanitarios.

Por ello, una de las sesiones que se desarrollaron ayer estuvo dedicada al tema genérico de “Farmacia y productos sanitarios”, presidida por Marc Pérez, miembro de la Fundación Edad&Vida y Director General de Hartmann, y moderada por Eugeni Sedano, miembro de la Fundación Edad&Vida y Director de Relaciones Institucionales de Esteve. En la sesión participó Luís Segú, Director del estudio de la Fundación Edad&Vida “Efectividad y eficiencia en la utilización y gestión de productos farmacéuticos y sanitarios en centros residenciales” que fue el encargado de presentar las principales conclusiones y recomendaciones que se han extraído tras su elaboración.

Este nuevo estudio, entre otros aspectos, actualiza el análisis cuantitativo transversal realizado en un informe publicado por Edad&Vida en 2009 sobre el proceso de gestión de los productos farmacéuticos y sanitarios en centros residenciales, concluyendo, en términos generales, que el escenario no ha cambiado “sustancialmente” desde 2009 y que los avances identificados en las diferentes áreas son heterogéneos. En este sentido, el estudio advierte mejoras en aspectos relativos al suministro de medicamentos, la incorporación de tecnologías de la información o la estandarización de procedimientos.

Por otra parte, los modelos de base y los incentivos que el sistema genera a la gestión continúan siendo “los mismos” pero, a pesar de que el estudio destaca el desarrollo de experiencias “con buenos resultados y a tener en cuenta” que podían haber servido como catalizador del cambio, estas son “dispersas, aisladas y no han creado doctrina”.

Según este estudio de la Fundación Edad & Vida, la mayor capacidad de mejora se encuentra en la disponibilidad por parte del médico responsable de la residencia de recetas oficiales del Servicio Nacional de Salud (SNS); la existencia de servicios farmacéuticos responsables y de un sistema de financiación adecuado para el ámbito público; un seguimiento farmacoterapéutico capaz de mejorar la seguridad; la disponibilidad de un sistema de seguimiento de la utilización de productos sanitarios; la visión de eficiencia a largo plazo y un plan de formación continuada.

Además, el estudio alerta de la escasa presencia de políticas de medicamentos explícitas como el “principal” ámbito de mejora existente y que el desarrollo de servicios farmacéuticos profesionales y sus funcionalidades es “muy escaso”.

Para debatir estos temas, a continuación tuvo lugar una mesa redonda en la que intervinieron José Luis Ruiz de la Roja, Jefe de Servicio de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; José Luis García, Jefe del Servicio de Asistencia Farmacéutica y Dietoterapéutica de la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana; y Carmen Castellanos, Responsable del Servicio de farmacia del Centro Gerontológico Amma Oblatas.

Los tres especialistas dieron su punto de vista sobre la actual regulación de los centros residenciales como extensión del hogar; el suministro de productos farmacéuticos a las residencias mediante la prescripción de recetas oficiales por el centro de salud y el marco actual de financiación de los productos sanitarios.

José Luis Ruiz de la Roja comenzó su intervención destacando la importancia de estudios como el de la Fundación Edad & Vida para “ayudar a reflexionar y avanzar en el uso racional de los medicamentos”. El representante del Ministerio de Sanidad puntualizó que la integración de los centros residenciales en el sistema sociosanitario es “un hecho”, aunque “falta profundizar en el desarrollo” de la prestación de medicamentos a partir de farmacias hospitalarias, depósitos farmacéuticos, oficinas de farmacia, centros de atención primaria y hospitales.

Ruiz de la Roja destacó la importancia de la definición de perfiles y categorías profesionales, tal y como recoge el Libro Blanco de Coordinación Sociosanitaria, y la exigencia de una capacitación específica para todos los profesionales de los centros residenciales. Sobre la prescripción de medicamentos, defendió la prescripción de recetas por parte de los centros de atención primaria aunque apostó por “impulsar la coordinación del personal que cuida de los residentes y los prescriptores de las recetas”.

Sobre los productos sanitarios, destacó la importancia de la “formación y adiestramiento de los cuidadores y profesionales en su manejo y aseguró que “no fijarse en el precio de estos productos a la hora de adquirirlos es inasumible, lo que no significa que se olvide el control de calidad”.

Por su parte, José Luis García describió el sistema de centros residenciales de la Comunidad Valenciana, destacó que “el sistema de prescripción informatizada del que disponen los médicos de todos los centros y que les permite no tener que ir de la residencia al centro de atención básico a por las recetas. El médico de la residencia tiene las herramientas de gestión de la prescripción farmacéutica siempre en base a unas indicaciones, accede al historial clínico único, etc.”.

Sobre el modelo de acceso a la financiación de los medicamentos, señaló que las modificaciones de la ley farmacéutica que obliga a tener un depósito o botiquín en los centros son indicativas de que “no se ha cumplido” y remarcó el hecho de que en la Comunidad Valenciana los productos sanitarios se adquieran en los centros residenciales son “por compra centralizada”. A pesar de la influencia del precio sobre la adquisición de estos productos, García Herrera señaló que “el precio no lo es todo y nosotros hacemos especificaciones técnicas de los productos que queremos”.

El punto de vista de los farmacéuticos lo aportó Mari Carmen Castellanos que apostó por la integración de los centros residenciales en el sistema sociosanitario ya que “los pacientes necesitan cuidados más especializados y de la integración la calidad asistencial con pruebas analíticas”. Además, defendió la presencia de un servicio farmacéutico en las residencias con un profesional que “esté en el centro y que pueda evaluar los diferentes tratamientos que reciban los pacientes”.

Sobre el modelo de financiación de los productos sanitarios, apuntó a su “modificación” y a que equipos multidisciplinares de los centros “participen y faciliten la selección” de los productos para evitar que haya medicamentos obsoletos. La valoración de los medicamentos teniendo en cuenta el precio como factor preponderante puede llevar, según la farmacéutica, a una “guerra de precios que pueda afectar a su calidad”. Respecto a los productos sanitarios fue categórica: “el precio es lamentablemente determinante y lo barato puede acabar saliendo caro”.

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