Tras el infarto, el acceso a la arteria afectada es más efectivo a través de la muñeca que de la pierna

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Un estudio español presenta novedades sobre la reconocida técnica de angioplastia primaria.

Un estudio publicado recientemente en Revista Española de Cardiología, pone de manifiesto que el acceso radial, es decir mediante una de las arterias de la muñeca, se puede utilizar de manera sistemática en la mayor parte de las angioplastias primarias, incluso en determinados grupos de pacientes menos favorables, sin afectar al éxito de la angioplastia ni a los tiempos de restauración del flujo sanguíneo, con lo que se pone de manifiesto la necesidad de expansión en el campo de la cirugía cardíaca intervencionista. 

La angioplastia primaria (AP) es el tratamiento de elección para aquellos pacientes que acuden a urgencias con un cuadro de infarto, es decir, un suceso doloroso y brusco en el corazón que ocurre cuando la arteria coronaria esta totalmente ocluida por un trombo y es necesario recibir tratamiento de urgencia. Este procedimiento, que puede efectuarse mediante acceso radial (mediante la arteria de la muñeca) o por acceso femoral (a través de la arteria de la pierna), consiste en la introducción (mediante catéter) de un balón o stent que dilata la arteria ocluida de forma brusca, deformándola con el fin de restaurar la circulación de la sangre.

“Lo que evidencian este y otros estudios es la eficacia del acceso radial ya que es una vía más superficial que la vía femoral, de más fácil acceso y de fácil compresión, lo que implica menor riesgo de complicaciones vasculares (hemorragia), una mejor gestión de las camas hospitalarias (una vez realizada la intervención, el paciente puede ser trasladado sin riesgo a sangrar en las primeras veinticuatro horas y volver a su hospital de origen), es más cómodo para el paciente (al cabo de pocas horas de la AP el paciente ya puede levantarse, sentarse, etc.) con lo que, además, ve disminuido su tiempo de hospitalización uno o dos días menos”, destaca el Dr. Javier Goicolea, uno de los autores del estudio, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y de la Unidad de Hemodinámica del Hospital Universitario Puerta del Hierro de Majadahonda, en Madrid.

El experto añade que, “en España más de la mitad de las angioplastias, en concreto un 60%, se realizan por vía radial. El problema es que, en comparación con la vía femoral, la radial es menos directa al corazón con lo que hay que ser más cuidadoso con los catéteres y, si uno no está entrenado en su uso habitual, en una situación de emergencia como es la del infarto en la que el paciente está hipotenso y muy dolorido, la presión de la situación hace que el cardiólogo muchas veces recurra a la vía de acceso más fácil que, en este caso, es el acceso femoral ya que es una vía más directa al corazón. Justamente este es el sentido de este trabajo, demostrar que cuando el cardiólogo alcanza el grado de manejo y de experiencia en la utilización de la vía radial, este lo puede utilizar de manera sistemática en la práctica totalidad de los infartos y sin ninguna penalización en el tiempo que se tarda en abrir la arteria”.

La investigación, que se ha realizado en el mismo Hospital Puerta de Hierro, ha analizado un total de 1.029 pacientes consecutivos tratados con angioplastia primaria (AP) con el objetivo de evaluar la factibilidad de la utilización sistemática del acceso radial en relación a estos procedimientos, así como evaluar la tasa de cruce (cambio de vía de acceso vascular) y los tiempos variables del procedimiento (tiempo de escopia, tiempo aguja-guía, volumen de contraste y tasa de éxito de la angioplastia). Por otro lado, el estudio también ha tenido por objetivo identificar las características clínicas de los pacientes que se asociaron a una mayor tasa de cruce o a la utilización primaria del acceso femoral, así como evaluar cómo afectó el uso del acceso radial en este subgrupo de pacientes desfavorables.

Los resultados mostraron que el acceso primario fue el acceso radial en el 93,1% del total de los casos y que, de estos, solo fue necesario el cambio de acceso a otro secundario en 28 pacientes (tasa del 3%), debido al menor calibre de las arterias radiales que impedía o hacia más dificultosa la realización de la AP. En referencia a la tasa de éxito del procedimiento, esta fue de cerca del 96% y el 88%  de los pacientes estuvieron libres de eventos clínicos a los 30 días del procedimiento.

Tras analizar las múltiples variables del procedimiento, se identificaron dos factores predictores de la necesidad de cruce: tener más de 75 años e historia de cardiopatía isquémica previa. Además, también se identificó a un grupo de pacientes menos favorables a recibir el acceso radial donde la utilización del acceso femoral como primera opción fue mayor: mujeres de edad avanzada. Aún dentro de este grupo de pacientes, también se ha visto que en los casos en los que sí se pudo llevar a cabo el procedimiento mediante acceso radial, este no afectó a los tiempos de restauración del flujo sanguíneo ni al éxito de la angioplastia, aunque, como ya se ha indicado anteriormente, sí de la necesidad de cruce.

En los pacientes con shock cardiogénico, es decir, cuando el corazón no aporta suficiente sangre al resto del organismo, los resultados se dividen en dos; los casos en los que directamente no se pudo acceder por vía radial y se tuvo que recurrir a la “via fácil”: la vía femoral; y los casos en que se pudo realizar el procedimiento mediante el acceso (51,5% de los casos), con tiempos de reperfusión y tasas de éxito de la angioplastia similares a los del acceso femoral, aunque la tasa de cruce en esta tipología de pacientes fue mucho mayor que en los demás pacientes y hubieron menos casos de éxito del procedimiento.

La conclusión final a la que llega el estudio es que el acceso radial se puede utilizar de manera segura y eficaz en la mayoría de las angioplastias primarias, y que, en mujeres de edad avanzada y en pacientes en shock, aumenta la necesidad de cruce sin alterar los tiempos del procedimiento.

En este sentido, el cardiólogo señala que, “en general, hay que perder el miedo a la vía radial dentro del contexto de emergencia, ya que se ha visto que si el cardiólogo está suficientemente entrenado en realizar este tipo de procedimientos, el acceso radial no penaliza significativamente en el resultado final de la angioplastia”; y añade que, “dentro de todas las angioplastias, las que más se benefician del acceso radial debido a la cantidad de fármacos anticoagulantes y complicaciones hemorrágicas, son las que se llevan a cabo en el contexto del infarto”.

“Por lo tanto, a medida que los expertos españoles se vayan sintiendo más cómodos en la realización de este procedimiento por vía radial, se irá extendiendo claramente cada vez más esta técnica”, opina Goicolea.

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