Una plataforma virtual permite a expertos formarse en nutrición e hidratación

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Parte de una buena nutrición, es una buena hidratación. Una alimentación variada, moderada y equilibrada, junto con un aporte de líquidos adecuados y la práctica diaria de actividad física, son los pilares fundamentales de un estilo de vida saludable. Las necesidades de líquido de cada persona no sólo dependen del sexo y edad sino de otros factores como el estado fisiológico, la actividad física, el tipo de trabajo y la temperatura y humedad del ambiente.

Con el objetivo de abordar este tema de gran importancia y de gran actualidad se celebra, con el patrocinio de The Coca-Cola Company, el Taller On-Line: Nutrición e Hidratación, en el marco del 35º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) que se está celebrando en Barcelona, del 23 al 26 de octubre.

Este novedoso formato de comunicación permitirá la participación en la iniciativa no sólo de los médicos de atención primaria que acudan a la cita de SEMERGEN, sino de todos los profesionales de la salud  interesados que se encuentren en cualquier punto de España. De esta forma, podrán participar en el taller a través de una plataforma virtual que permite la realización de actividades complementarias a las presenciales y el acceso a los contenidos teóricos, así como posteriormente realizar la evaluación correspondiente.

Hidratarse de acuerdo con el nivel de actividad física y estilo de vida

Según el profesor Lluis Serra-Majem, presidente de la Academia Española de Nutrición y la Fundación para la Investigación Nutricional, “el reconocimiento de la importancia de una correcta hidratación se ha incrementado en los últimos años, y es a partir de este siglo que esta área de la nutrición gana importancia. Existe no obstante un desconocimiento por parte de la población acerca de su importancia y por ello son necesarios programas informativos tanto dirigidos a la población como a profesionales sanitarios”.

Es importante elegir las bebidas de acuerdo con el nivel de actividad física y estilo de vida. Igualmente, hay que aumentar la ingesta de líquidos en época de calor y antes, durante, y después del ejercicio; entre 8 y 10 vasos al día. “Las recomendaciones para una correcta hidratación incluyen: tomar bebidas en cada comida y entre las mismas; aumentar el consumo de frutas, verduras y ensaladas, sopas y caldos; no confiar en la sensación de sed para beber, tener una botella de agua o líquido a mano; y mantener las bebidas a temperatura moderada. Los niños y ancianos son colectivos que presentan mayor riesgo de deshidratación”, explica el doctor Javier Aranceta, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y moderador del taller.

En este sentido, según el profesor Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de Nutrición (FEN), “las personas mayores deben mejorar la densidad de nutrientes en la dieta que les lleva a situaciones de desnutrición, a través de unas supuestas necesidades energéticas, y menor aporte derivado de energía y nutrientes”.

En las personas mayores, la hidratación se convierte en una verdadera necesidad a la que hay que prestar especial atención. Con la edad, se producen cambios en la función renal, y todas estas alteraciones están muy relacionadas con los problemas de deshidratación y de termorregulación en las personas de edad avanzada. “La deshidratación es una seria y costosa condición médica que puede ser fácilmente prevenida. Se trata de uno de los 10 diagnósticos más frecuentes que provocan la hospitalización de los mayores de 65 años”, añade el profesor Varela.

Es necesario informar a las personas mayores sobre la necesidad de beber suficiente, incluso sin atender a la sed. “Los requerimientos hídricos deben incrementarse cuando la temperatura aumenta o se tiene fiebre”, concluye el presidente de la FEN.

Mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, y en población infantil y juvenil

Los cambios que tienen lugar en el organismo durante la gestación, entre los que se encuentran el incremento del volumen plasmático o la formación del líquido amniótico, hacen que la mujer embarazada necesite ingerir mayor cantidad de líquidos. La profesora Rosa Mª. Ortega, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid explica que “la deshidratación materna (por escasa ingesta de fluidos o por patología) puede favorecer el retraso del crecimiento intrauterino”.

Gracias a una buena hidratación, algunos de los síntomas que suceden durante el embarazo se alivian o, cuando menos, no empeoran.  En este sentido, llevar a cabo una ingesta adecuada de líquidos permitirá ayudar a evitar el estreñimiento, eliminar las toxinas del cuerpo, disminuir los riesgos de infecciones urinarias, así como a lograr un correcto funcionamiento de todos los órganos de la madre, favoreciendo la salud del descendiente.

Respecto al periodo de lactancia, según la profesora Ortega “una buena hidratación es imprescindible en esta etapa, dada la elevada cantidad de líquido que se pierde con la leche y la necesidad de lograr una salud óptima en la madre, para la buena marcha del proceso y para que el niño reciba la cantidad adecuada de leche, con un contenido de líquido y nutrientes ajustado a sus necesidades”.

Asimismo, los niños tienen diferente respuesta ante la temperatura ambiente y diferentes problemas de termorregulación que los adultos. Según explica esta experta “durante la realización de ejercicio, los niños pueden tener más riesgo de deshidratación voluntaria, porque pueden no reconocer la conveniencia de reemplazar los fluidos perdidos, por lo que necesitan pautas concretas y asesoramiento en este sentido, además necesitan más tiempo de aclimatación a temperaturas ambientales elevadas que los adultos. Asimismo, según un estudio que hemos realizado, en una muestra representativa de adultos españoles considerando orina de 24 h, se encuentra un indicio de posible deshidratación en el 45% de los estudiados”.

Importancia de la hidratación en la actividad física y en el rendimiento cognitivo

Otros de los temas protagonistas del taller es la hidratación y actividad física, ya que ésta puede ocasionar grandes pérdidas de agua y sales minerales, particularmente, en ambientes calurosos. Si estas pérdidas no son reemplazadas, el individuo se deshidrata, y se incrementa el riesgo de enfermedades asociadas al calor. El doctor José Manuel Fernández García, médico de familia y miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de SEMERGEN explica que “se recomienda prehidratar con bebidas unas horas antes de iniciar la actividad para conseguir la absorción del líquido y reestablecer niveles hídricos y de electrolitos normales. Deben beber lentamente, al menos, 4 horas antes del inicio, entre 400 y 600 cc. El consumo de bebidas o alimentos con sodio ayudará a estimular la sed y retener los fluidos consumidos”.

El sodio y el potasio reemplazan las pérdidas de electrolitos, mientras que los carbohidratos son fuente de energía, por lo que las bebidas que las contienen pueden ser más beneficiosas en ciertas situaciones de práctica deportiva de alta intensidad o las realizadas durante periodos prolongados”, subraya el doctor Fernández García.

Por otra parte, está demostrado científicamente que una ingesta adecuada de líquidos está relacionada con el mantenimiento del rendimiento cognitivo, especialmente en condiciones de esfuerzo mental intenso. Una mínima deshidratación puede tener consecuencias en el rendimiento mental, y que estos efectos aumentan al perder más líquidos.

Según la doctora María Luisa López Díaz-Ufano, coordinadora del Grupo de Trabajo de Nutrición de SEMERGEN, “con pérdidas del 1% aumentan los tiempos de reacción y disminuye la memoria. A partir del 2% se producen pérdidas momentáneas de memoria, disminuye significativamente la atención, las respuestas reflejas, la coordinación psicomotriz, la voluntad y pensamiento, y la coordinación visual y motora”.

“Si se pierde más del 3% de los líquidos corporales pueden aparecer fuertes dolores de cabeza, alteración en la destreza y desorientación. Cuando las pérdidas superan el 6% es frecuente que se produzcan delirios y/o alucinaciones, disminuye drásticamente la memoria a corto plazo y la capacidad  de concentración”, concluye la doctora López Díaz-Ufano.

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