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Niños, mayores, migrañosos… Los más afectados por el cambio de hora

Niños, mayores, migrañosos… Los más afectados por el cambio de hora

Una hora más de luz da para mucho. Los días se alargan, existe la posibilidad de hacer más planes (muchos de ellos al aire libre) y está demostrado que la llegada de la primavera repercute en un estado de ánimo más positivo. Sin embargo, dicha mejoría meteorológica provoca en algunas personas  cansancio, tristeza y falta de energía. Esto es lo que se conoce como astenia primaveral y se trata básicamente de una adaptación del cuerpo a los cambios de temperatura y humedad cuya causa puede estar en nuestro reloj circadiano, el cual necesita un tiempo para acomodarse a los cambios de luz.

Los síntomas descritos anteriormente se suelen extender, por norma general, a lo largo de diez o quince días, dependiendo de la capacidad de adaptación del individuo, y se suelen acompañar de otros como fatiga muscular, falta de apetito, trastornos del sueño, disminución del deseo sexual, dolor de cabeza o tristeza. De igual forma, algunos estudios realizados acerca del cambio horario y sus efectos en el organismo humano, relacionan el cambio de hora primaveral con un ligero aumento de algunas enfermedades cardiovasculares, en personas susceptibles, así como un mayor índice de aumento de riesgos de presentar agudizaciones en pacientes con alteraciones psicológicas. No obstante, se trata de planteamientos no generalizables y circunscritos a personas muy sensibles.

La razón de este proceso lo encontramos en la secreción de melatonina, una hormona que actúa regulando los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar; a más luz, se produce menos melatonina, por lo que la función de inducir el sueño que tiene esta hormona, se produce de forma más tardía.

A la hora de mejorar nuestra adaptación a esta nueva época del año, Vanesa Tejón, psicóloga del Hospital Vithas Xanit Internacional recomienda cambiar los hábitos alimenticios incidiendo en 3 aspectos clave: alimentación, descanso y actividad física. «Durante estas semanas debemos tomar más frutas, verduras y cereales, practicar ejercicio físico y tratar de dormir más, con el fin de evitar los síntomas y adaptarse mejor a la nueva estación. De igual forma, debemos modificar paulatinamente el horario de las comidas para adaptarlo poco a poco al nuevo, ajustar también la hora de acostarse (empezar cuatro días antes del cambio de hora, con 15 minutos cada día), no dormir la siesta hasta que el organismo se habitúe al nuevo horario de sueño, mantenerse hidratado, realizar ejercicio físico con moderación y no tomar medicamentos para dormir, ni bebidas alcohólicas, y limitar la ingesta de cafeína».

Niños, mayores, migrañosos… Los más afectados por el cambio de hora

El cambio de hora dos veces al año conlleva una mínima alteración del ritmo biológico que puede provocar trastornos del sueño, sobre todo en los niños y las personas mayores de 50 años, los más vulnerables a los cambios de rutina. Además, según el Dr. Carlos Egea, responsable de la Unidad de Sueño del Hospital Vithas San José de Vitoria, las personas que padecen problemas neurológicos como migrañas o epilepsia pueden sufrir un agravamiento transitorio de los síntomas, y a las que habitualmente tienen dificultades para conciliar o mantener el sueño les cuesta más acostumbrarse al cambio.

Las consecuencias de este cambio de hora son que hay menos luz en las primeras horas de la jornada, y más hasta bien entrada la tarde. “El cambio horario que se produce al entrar en la primavera nos afecta más que el cambio en otoño”, ya que se altera la secreción de melatonina, la hormona que regula el estado de sueño y de vigilia dependiendo del sol. Es decir, cuanta más luz exista, menos melatonina se produce, por consiguiente, esta hormona induce el sueño más tarde.

En esta ocasión nos levantamos una hora antes de lo habitual y rompemos así el ciclo del sueño y, por lo tanto, surge ese déficit de descanso que podemos asemejarlo al estado que sentimos con el jet-lag cuando viajamos en avión a otro país en el que existe diferencia horaria.

No obstante, desde la Unidad del Sueño del hospital vitoriano recomiendan una serie de consejos para adaptarse mejor al cambio de hora y reducir al máximo las posibles molestias e inconvenientes:

  • Ajustar la hora de acostarse. Coger como rutina irse a la cama a la misma hora
  • No tomar medicamentos para dormir.
  • Evitar bebidas alcohólicas o excitantes antes de acostarnos. Tampoco fumar.
  • Evitar la ingesta de cafés o tés a última hora del día. Realizar esta acción produciría una alteración en nuestro organismo, por lo que se nos haría más difícil conciliar el sueño.
  • No realizar ejercicio a última hora de la noche. El cambio de temperatura es el que marca el inicio del sueño, y si haces ejercicio, tus músculos mantienen la temperatura y te costara más dormir.
  • Evitar comer abundantemente antes de ir a la cama, incluso se puede ir modificando poco a poco la hora de las comidas, para facilitar la adaptación al organismo.

El efecto del cambio de horario, en gran medida viene motivado por los comentarios que surgen entre la gente, por pensar que por ese cambio de horario van a estar más cansados, “cuando simplemente es volver al horario que habíamos cambiado previamente en otoño. No debemos preocuparnos en exceso por los cambios de hora que no significan gran cambio en nuestro día a día”, afirma el Dr. Egea.





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