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Atrofia vaginal en la menopausia: tratamientos

Atrofia vaginal en la menopausia: tratamientos

Atrofia vaginal en la menopausia: tratamientos

Atrofia vaginal, tratamientos con hormonas y sin ellas

“Tengo 50 años y desde hace más o menos un año no tengo la regla. Llevo unos meses que noto dolor al orinar y más ganas de ir al baño, ¿es normal o debo ir al médico?” Nos escribe… Maite (Almería).

Durante la menopausia, los niveles de estrógeno, una hormona muy importante en las mujeres, disminuyen naturalmente. Como resultado, las paredes de la vagina se afinan, se resecan y, en ocasiones, se inflaman. En muchas mujeres, esto provoca síntomas de ardor, irritación, dolor (especialmente durante las relaciones sexuales), sangrado o secreción vaginal. Algunas mujeres presentan también síntomas urinarios, como dolor al orinar y ganas de orinar con mayor frecuencia de lo usual. Todos estos síntomas se engloban dentro de lo que se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia, también conocido como atrofia vaginal o vaginitis atrófica. Muchas mujeres que presentan síntomas vaginales y urinarios durante la menopausia no consultan al médico porque creen que son parte natural del envejecimiento. Pero si los síntomas son molestos, tratarlos puede mejorar la calidad de vida. Además, es importante descartar otras afecciones más graves que pueden provocar dolor y sangrado vaginal, al igual que síntomas urinarios.

Atrofia vaginal, tratamientos

Los tratamientos para el síndrome genitourinario de la menopausia incluyen opciones con hormonas y sin estas.

1.      Muchas mujeres comienzan utilizando lubricantes o humectantes vaginales de venta libre, que no contienen hormonas. Generalmente, los lubricantes se utilizan para ayudar durante las relaciones sexuales, mientras que los humectantes se pueden utilizar en todo momento para ayudar con la sensación general de sequedad.

2.      La actividad sexual continua también puede contribuir a aliviar los síntomas vaginales.

3.      Si los lubricantes y los humectantes no resultan suficientes, se puede agregar un tratamiento hormonal a base de estrógeno, que siempre debe ser administrado por el ginecólogo. El estrógeno se puede administrar ya sea a través de la vagina (estrógeno vaginal) o mediante un comprimido o parche cutáneo (estrógeno sistémico). Para tratar los síntomas vaginales y urinarios, los médicos generalmente recomiendan probar el estrógeno vaginal en primer lugar. El estrógeno vaginal viene en diferentes presentaciones, que incluyen crema, comprimido o anillo que se inserta en la vagina. De esta forma, el estrógeno ingresa directamente al área vaginal sin tener que pasar antes por el torrente sanguíneo. Esto disminuye las probabilidades de riesgos para la salud a causa del estrógeno, ya que algunos estudios han demostrado que el estrógeno puede aumentar el riesgo de que se produzcan coágulos de sangre al igual que algunos tipos de cáncer en las mujeres. Aunque el estrógeno vaginal puede ayudar a aliviar los síntomas genitourinarios, es posible que no sea suficiente para mujeres que tienen otros síntomas de menopausia que afectan a todo el cuerpo, como sudoración nocturna o sofocos. Es posible que estas mujeres necesiten un tratamiento con estrógeno mediante comprimidos o parches cutáneos. Todas las mujeres que reciben estrógeno de esta forma (y a las que no se les haya extirpado el útero) deberán también tomar progesterona.

4.      Consulte a su médico sobre los beneficios y los riesgos del tratamiento con estrógeno y progesterona durante la menopausia. Hay algunos medicamentos hormonales sin estrógeno disponibles para tratar la atrofia vaginal. Pregunte a su médico si estos medicamentos pueden ayudarla.





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