GUAPA… Y en forma

GUAPA… Y en forma

Desde principios de año, las salas de los gimnasios se encuentran al máximo de ocupación y los parques y aceras se llenan de adictos al running y otras actividades al aire libre. La práctica habitual de deporte lleva consigo su propio “código de belleza” que es importante seguir no sólo para conservar la piel y el cabello en buen estado sino también para potenciar los beneficios que la actividad física tiene en nuestro look.

Running, zumba, “cardio”… El repertorio de actividades para ponerse en forma es actualmente muy amplio y variado y hay ejercicios para todos los gustos y necesidades. Por ello, no es de extrañar que cada vez más personas hayan incorporado el gimnasio o las zapatillas de correr a su rutina diaria, un gesto que, a tenor de las últimas investigaciones, no sólo es la mejor estrategia para combatir el sobrepeso y la obesidad sino que cada vez hay más evidencias de que constituye el mejor “salvoconducto” para plantar cara al envejecimiento. Pero hay más: los resultados de un estudio reciente llevado a cabo por expertos del Colegio Universitario de Londres y la Universidad de McGill, en Canadá, han arrojado nuevas evidencias sobre los efectos del ejercicio sobre el estado de ánimo. La investigación, que se realizó sobre un total de 11.000 adultos de entre 23 y 50 años, demostró que las personas físicamente activas tienen menos probabilidades de padecer síntomas depresivos y, en aquellas que están deprimidas, el ejercicio puede mejorar su estado de ánimo. Los autores del estudio constataron que entre las personas inactivas de todas las edades, pasar de no hacer ninguna actividad física a ejercitarse tres veces por semana redujo las probabilidades de depresión en un 19 por ciento a cinco años vista. Por tanto, lo mejor que se puede hacer por la salud física y mental y, también para lucir el mejor aspecto, es incluir el ejercicio en la rutina diaria. Y, una vez conseguido esto, tener en cuenta una serie de pautas para que la práctica de la actividad física redunde aún más en nuestro look.

Rutina de belleza para mujeres activas
1. Rostro en “modo fitness”
Es tentador lucir el mejor aspecto en el gimnasio, pero entrenarse llevando maquillaje sobre el rostro no sólo no le hace ningún favor a la piel sino que la interacción con el sudor puede exacerbar problemas cutáneos como el acné. De todos los cosméticos faciales, el más perjudicial en este sentido es la base de maquillaje, ya que, por muy ligera que sea su fórmula, obstruye los poros de la piel, impidiendo que el sudor fluya adecuadamente y dando lugar a brotes e irritaciones.

Si no se quiere renunciar al maquillaje, se puede recurrir a una hidratante ligera con color o a los productos de belleza instantánea que incluyen pigmentos para proporcionar un efecto maquillaje. En caso de que se lleve maquillaje y no de tiempo a eliminarlo con productos específicos antes de la sesión de ejercicio, se puede recurrir a las toallitas desmaquillantes. Después, es muy importante limpiar y nutrir la piel para combatir la deshidratación a la que ésta se somete durante el entrenamiento. Es muy importante lavar la cara con agua fría (lo más fría posible) y evitar el agua caliente, ya que ésta, además de abrir los poros, deshidrata aún más la piel.

2. El efecto buena cara
En caso de que no se quiera ir al gimnasio con la cara lavada, hay que utilizar siempre maquillaje waterproof (especialmente en la máscara de pestañas, para evitar que se formen “chorretes” durante el ejercicio). Para dar “tono” al rostro y tener buen aspecto sin llevar maquillaje, hay gestos sencillos como peinar las cejas y repasar la forma con un cepillo específico que son muy efectivos. También se puede sacar partido a los labios, una de las zonas que más acusan la deshidratación propia del ejercicio, así que lo mejor es hidratarlos con vaselina, cacao o brillo con color

En caso de que haya que maquillarse inmediatamente después de acabar el entrenamiento, no hay que aplicar colorete, ya que aumentaría el aspecto enrojecido y congestionado de la piel. Lo mejor es optar por una base de maquillaje mate y dar un toque de polvos minerales en las zonas del rostro que estén más enrojecidas.

3. Cuerpo a punto
El ritual de cuidados corporales post-entrenamiento comienza con una ducha para refrescar la piel y eliminar los restos de sudor. La ducha posterior al ejercicio, además de suponer un placer para los sentidos, es indispensable para eliminar cualquier resto de sudor y, también, para prolongar durante más tiempo la tonificación que proporciona la actividad física. Hay que tener en cuenta que el sudor contiene una combinación de urea, ácido úrico, amoniaco y ácido láctico, sustancias que el cuerpo elimina lentamente de forma natural. Sin embargo, es necesario desprenderse cuanto antes de este cóctel, ya que no resulta beneficioso para la piel en ningún sentido, sobre todo si este sudor se ha quedado “retenido” en el interior de las prendas sintéticas típicamente deportivas. Es importante no ducharse con agua excesivamente caliente y utilizar un gel de ducha suave, que no agreda a la piel. Hay que aplicar una hidratante corporal inmediatamente después de la ducha, para “bloquear” la humedad y evitar que la piel se reseque. Para las epidermis muy secas van muy bien los productos que aúnan limpieza e hidratación corporal. Si no tienes tiempo de ducharte a la salida del gimnasio, una buena opción son las toallitas de bebé, que son refrescantes, hipoalergénicas y carecen de perfumes. Pásalas por los brazos y las axilas y otras zonas en las que se suele acumular el sudor, como las axilas.

Por otro lado, los efectos del sudor pueden propiciar la aparición de granitos en el pecho o la espalda o empeorar su estado si se padecen habitualmente. En estos casos, se recomienda entrenarse con prendas elaboradas a base de algodón y cepillarse la piel de estas zonas en seco con un cepillo corporal antes de la ducha diaria. Este gesto estimula la circulación, aumenta la renovación celular, limpia el sistema linfático y elimina la capa de células muertas de la piel.

4. Rosácea y otros gajes de la actividad física
Muchas alteraciones de la piel, como la rosácea y la cuperosis, empeoran como consecuencia del tándem frío-ejercicio. Se trata de dos problemas crónicos que suelen confundirse entre sí (la rosácea es una inflamación de la piel mientras que la cuperosis se trata de pequeños capilares dilatados) y en ambas se produce una alteración en la circulación de la piel del rostro. Para evitar que la práctica de deporte favorezca las manifestaciones de estos problemas (enrojecimiento en pómulos, mejilla y nariz), se recomienda usar cremas con un alto factor de protección solar si se hace ejercicio al aire libre; evitar la exposición a temperaturas extremas para impedir la vasodilatación de la piel del rostro (llevar un spray de agua termal en la bolsa de deporte es una excelente estrategia para refrescar el “sofoco” facial); cuidar la alimentación (evitar la sal, el alcohol, el picante y, también, el tabaco) y terminar la sesión de ejercicio con unos minutos de relajación, para que el ritmo cardiaco descienda y la circulación sanguínea vuelva a su ritmo habitual.

5. Protección capilar
También es importante preparar adecuadamente el cabello antes de hacer ejercicio ya que el sudor y los factores ambientales (calor excesivo del gimnasio, frío exterior en el caso de las actividades al aire libre) tienden a resecarlo y encresparlo. Una buena opción es aplicar sobre el cabello un acondicionar leave-in (que no necesita aclarado) antes de practicar deporte, para así asegurar los niveles adecuados de humedad y proporcionarle una barrera de protección. Otra alternativa es recurrir a los serums, que evitan la pérdida de los aceites naturales capilares como consecuencia del sudor y la deshidratación. Es muy importante llevar el cabello recogido, para minimizar los efectos del sudor: las coletas altas y las cintas y diademas que lo mantienen alejado de la cara son las mejores opciones.

6. Objetivo: potenciar los efectos del gimnasio
El mejor aliado post-ejercicio es la cosmética energizante o vitalizante, esto es, productos que incluyen en su formulación ingredientes con efecto vigorizantes, revitalizantes y reafirmantes (cafeína, té verde, ginseng, vitamina C, soja). Las hidratantes que incluyen este tipo de activos son la mejor opción para mantener el tono cutáneo y muscular durante más tiempo. Los productos reductores, anticelulíticos, tensores y redefinidores de la silueta son también un excelente complemento para el entrenamiento. Lo mejor es aplicarlos en las zonas para las que están destinados (muslos, abdomen, glúteos, senos…) después de la ducha, que es cuando la piel está más receptiva y, sobre todo, ser constante: no sirve de nada recurrir a ellos de forma esporádica.

Ejercicio +frío = piel más vulnerable
Practicar deportes al aire libre en invierno tiene muchos beneficios. Así, por ejemplo, el frío es un potente vasoconstrictor, que reduce la dilatación de venas y arterias, por lo que caminar, correr o simplemente pasear en un ambiente invernal mejora el retorno venoso, lo que resulta muy beneficioso para problemas como las varices o la celulitis. Sin embargo, tanto esta práctica como el contraste entre el ambiente cálido del gimnasio y el frío externo pueden tener efectos negativos para la piel si no se protege adecuadamente. Tal adrana ribey como explica la doctora Adriana Ribé, médico dermopatóloga y drectora de Ribe Clinic, el frío es uno de los factores externos que más perjudica nuestra piel y, juntamente con los cambios de temperatura, las calefacciones o el viento, puede hacer que la epidermis de las zonas más expuestas, como el rostro y las manos, se muestre deshidratada, seca e irritada. “El invierno perjudica nuestra piel en dos sentidos; en primer lugar, por efecto directo del frío, que altera el manto hidrolipídico, haciendo que la piel ‘sufra’ y que lo muestre a través de signos como descamación, sensación de tirantez, deshidratación, sequedad, irritaciones o agrietamiento. Y, en segundo lugar, por la acción de los rayos UVA y UVB. No hay que olvidar que aunque haya menos sol, estas radiaciones también están presentes. Mientras que la radiación UVB es menor en invierno, la cantidad de UVA es casi igual que en verano”.

Para proteger adecuadamente la piel cuando está expuesta directamente al frío y al ambiente típicamente invernal, la experta da una serie de consejos:

  • Una buena limpieza. “Es muy importante en invierno eliminar el maquillaje o productos cosméticos con productos o técnicas que no resequen la piel”.
  • Hidratar. “En invierno, el frío, el viento y la sequedad de ambientes resecan mucho la piel. Así, hay que buscar cremas que contengan principalmente ácido hialurónico y glicerina para hidratarla bien. Actualmente hay cremas muy novedosas que ayudan a mantener más tiempo el agua en la piel y aprovechar mejor la que se encuentra en el interior de la misma. Estas cremas incorporan compuestos tan novedosos como el xylitol, combinado con glicerina y vitamina PP (B3), que restauran la barrera lipídica, aportan flexibilidad, evitan la pérdida de agua y favorecen la circulación de agua interna”. También es importante “relipidar”, ya que el frío favorece la pérdida de lípidos cutáneos, por lo que la doctora Ribé recomienda la utilización de cremas que incluyan lípidos estructurales en su composición para así reforzar la función de barrera de la piel. “Resultan muy efectivos los productos cosméticos que incluyen inhibidores de la formación de mediadores pro-inflamatorios y componentes que fortalezcan la barrera cutánea, aumentando la síntesis de lípidos epidérmicos y fibras de filagrina. En el caso de las pieles sensibles, hay que buscar productos que incluyan complejos calmantes”.
  • Protección solar. “Si bien es cierto que en invierno percibimos menos la sensación de ‘exposición al sol’, los rayos siguen incidiendo en nuestra piel. Éstos tienen varios componentes principales (rayos ultravioleta A y B e infrarrojos) frente a los que hay que protegerse”.
  • Cuidado interior. Tal y como recuerda la experta, en invierno –y, sobre todo, si se practica deporte- es muy importante hidratarse también por dentro y beber mucha agua, comer fruta y aprovechar que ahora apetece más tomar bebidas calientes como el té y las infusiones. “Es importante añadir frutos rojos o frutas que contengan vitamina C a nuestra dieta, ya que son antioxidantes e impiden la acción de los radicales libres; y tomar suplementos vitamínicos que contengan vitamina C, ácido hialurónico, biotina, colágeno hidrolizado, prolina, lisina y glicina”.

Gimnasios: ¿qué hay de nuevo?
Los tiempos en los que el entrenamiento en el gimnasio se basaba en una tanda interminable de abdominales han pasado. Las nuevas actividades colectivas tienen en común que, además de resultar muy divertidas, permiten que cada persona las adapte a su ritmo y condición física. Con todas ellas se queman muchas calorías casi “sin sentir” y en la mayoría la música es la principal protagonista. Estas son las “novísimas”, disponibles cada vez en más gimnasios:

Zumba: es la actividad de moda, tanto en su forma “estándar” como en modalidades como el zumba-step. Se basa en una mezcla de bailes latinos que permiten un entrenamiento apto para todos los públicos y forma física. Los pasos son rápidos y variados, pero resultan fáciles de seguir. Los brazos y el tronco inferior son las zonas corporales que más se trabajan, aunque el objetivo no es seguir a rajatabla coreografías esquematizadas (de hecho, hay pasos en los que se puede imprimir el sello personal) sino divertirse. La música juega un papel fundamental: son ritmos latinos, como la salsa y la cumbia, intercalados con otros como el reggaeton, el funky, el electro o las danzas árabes. Es una actividad excelente para quemar grasa, reducir cartucheras, tonificar cintura y brazos y desprenderse de los kilos de más. Las clases duran 50-60 minutos.

Sh’bam. Originaria de Nueva Zelanda y creada por el grupo de fitness Les Mills, (artífices de las últimas novedades de fitness colectivo y cuyas coreografías están respaldadas científicamente por la Universidad de Penn State), se trata de una actividad en grupo que combina el fitness y el baile a través de 12 coreografías que alternan distintos ritmos: salsa, funky, jazz, tecno-latino, disco, cha-cha-cha, rock and roll… Las sesiones, de 45 minutos de duración, son de una intensidad moderada. Se trata de una actividad idónea para empezar a entrenarse cuando se tiene un nivel de forma física bajo y que, además, permite adelgazar y tonificar sin cansarse en exceso.

Bikram y Hot Yoga. Son dos disciplinas orientales en auge. La diferencia entre una y otra está en la duración: la sesión de Bikram es de una hora y la de Hot Yoga suele ser de 90 minutos e incluye, además de las posturas del Bikram, otras incorporadas de distintas disciplinas de yoga como Flow y Hatta, para introducir así más variedad a las clases y ofrecer la posibilidad de mover otros músculos. En ambos casos, la actividad se lleva a cabo en salas climatizadas a 42º C, lo que potencia los beneficios de esta disciplina, cambios en la estructura corporal, principalmente. Pero, además, estas modalidades de yoga permiten adelgazar, aumentar la flexibilidad y aliviar desórdenes corporales de todo tipo: regula la tensión arterial; proporciona una mayor claridad mental….

Body Pump. Otra disciplina de Les Mills que combina el levantamiento de pesas ligeras con el entrenamiento aeróbico (sentadillas, launges…). Las coreografías están diseñadas para ir trabajando cada uno de los grupos musculares a medida que cambia la canción. El objetivo de las clases, de una hora de duración, es quemar grasa, ganar fuerza y, sobre todo, tonificar. Además, la forma en la que están estructuradas las repeticiones (70-100 para cada parte del cuerpo) protege los huesos y las articulaciones de lesiones.

En la nieve: look impecable y sin lesiones
Además del equipo adecuado, cuando se practica el esquí hay que tener también en cuenta una serie de cuidados específicos:

  1. La protección facial es imprescindible, ya que las radiaciones solares en la alta montaña son causa frecuente de quemaduras. Lo mejor es recurrir a un protector solar específico para el esquí o deportes de alta montaña y utilizarlo siguiendo el mismo protocolo de los solares estivales (aplicarlo media hora antes de la exposición al sol, en cantidad adecuada, etc).
  2. Hay productos específicos para proteger las zonas más vulnerables del rostro como son la nariz y los labios (su piel es mucho más delicada), que están formulados con ingredientes muy hidratantes e incluyen un SPF elevado. Una premisa básica es que los labios nunca deben exponerse al frío, la nieve o a alta montaña sin una capa de protección, aunque sea un toque de cacao o vaselina.
  3. Las manos son las principales víctimas de las bajas temperaturas, resecándose en ocasiones hasta tal punto que pueden llegar a presentar grietas. Es imprescindible llevarlas siempre hidratadas, aplicando el producto antes de ponerse los guantes y, en caso de que vayan a estar expuestas al sol, utilizar una hidratante que incluya SPF y activos antimanchas.
  4. Los pies son otra zona de alto riesgo para los esquiadores, no sólo por las torceduras y otras lesiones sino también porque si no se utiliza el equipo adecuado, es muy fácil que aparezcan grietas y rozaduras. Beatriz productosCamós, experta en ortopedia especializada en deportes de Grau Soler, explica que “los calcetines de compresión decreciente son muy útiles porque facilitan el retorno sanguíneo, oxigenan el músculo y aumentan el rendimiento. Asimismo, los modelos que incorporan iones de plata evitan además problemas de sudoración y mal olor. Este tipo de calcetines consiguen regular la sudoración y el calor, eliminado la humedad gracias a la acción de estos iones. Por otro lado, su diseño evita rozaduras”.
  5. El frío, el viento y la radiación de la alta montaña también afecta negativamente al cabello, resecándolo, fragilizándolo, alterando su color y haciendo más evidentes problemas como las puntas abiertas. Los serums son la mejor opción a la hora de protegerlo, fortalecerlo y “sellar” las puntas.
  6. Tan importante como los cuidados previos a saltar a la pista de esquí es la reparación posterior. Tanto para el cuerpo como para el rostro hay que optar por productos con texturas untosas, que incluyan ingredientes calmantes y alivien a la piel de los rigores invernales. Para las manos van muy bien las cremas reparadoras y, en caso de que estén especialmente castigadas, mascarillas específicas que están formuladas para ser aplicadas antes de dormir y dejarlas actuar toda la noche (incorporan unos guantes de algodón).
  7. Por otro lado, para sacar todo el partido a las jornadas de esquí y, sobre todo, con el objetivo de prevenir lesiones, es importante el calentamiento previo. “Este debe durar un mínimo de 15 minutos. También es importante un entrenamiento previo adecuado y comer y beber correctamente durante la práctica del deporte, porque todo ello nos evitará el cansancio y otros males posteriores como las agujetas. Aparte de esquiar en pistas adecuadas al nivel de cada esquiador, al finalizar la jornada se aconseja realizar estiramientos”, señala Beatriz Camós.


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