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BELLEZA EN LA EDAD MADURA Trucos y secretos

BELLEZA EN LA EDAD MADURA Trucos y secretos

BELLEZA EN LA EDAD MADURA Trucos y secretos
Cumplir años y experimentar los cambios propios de la menopausia no está reñido con lucir un aspecto espectacular. La cosmética y los avances técnicos están de nuestra parte, pero no hay que olvidar la parte más importante: adaptar los cuidados estéticos a esta nueva etapa.
Es cierto que nunca antes se disponía de tantas técnicas estéticas, cosméticos y alternativas varias para frenar las huellas que el paso del tiempo va dejando en nuestro aspecto físico. Pero eso no significa que no haya que ser consciente de la edad que se tiene y, sobre todo, de los cambios que el proceso natural del envejecimiento produce en el organismo. Uno de los momentos en los que estos cambios son más numerosos y frecuentes es la menopausia. “En esta etapa, la disminución de estrógenos en la mujer conlleva la pérdida de lípidos, agua y colágeno. Por este motivo, la manifestación más visible de la piel durante la menopausia es su adelgazamiento y sequedad, de manera que se vuelve más fina y transparente: está más delgada porque disminuye la capa de colágeno y está más seca porque las glándulas sebáceas segregan menos sebo. Todos estos cambios conducen a una epidermis más rugosa, seca y dura”, explica la doctora Elena Ruiz Domingo, especialista en Ginecología y Obstetricia.La clave: anticiparse al calendario
A los efectos colaterales del climaterio femenino hay que unir otros factores implicados en el envejecimiento cutáneo. “La piel experimenta cambios a lo largo de toda la vida de la mujer condicionados por el propio ciclo biológico y también por factores intrínsecos (herencia, raza) y extrínsecos (los años de exposición solar, los hábitos alimenticios, el consumo de tóxicos, etc). No obstante, para ralentizar y disminuir la intensidad a largo  plazo de estos factores y de la menopausia en la dermis es necesario que los cuidados de la piel se adopten desde la infancia, de forma que cuando la falta de estrógenos se presente, la piel tenga una buena calidad e hidratación”, señala la ginecóloga.Por su parte, la doctora Inmaculada Elipe Rives, directora de la Unidad de Dermatología Estética y Rejuvenecedora del Centro Dermatológico Estético, de Alicante, concreta los principales cambios  que se empiezan experimentar en el cuerpo y la piel femeninos antes de los 60 años: “disminuye la cantidad y actividad de los fibroblastos (las células más comunes del tejido conjuntivo); se reducen el colágeno, la elastina y, también, la vascularización; y disminuyen las secreciones sudoríparas y sebáceas. La piel se vuelve afinada, con pérdida de elasticidad, acentuación de las arrugas de expresión y gravitatorias, se atrofia el tejido conjuntivo y se altera la pigmentación (aparición de manchas)”.

Cinco gestos fundamentales
Para la doctora Elipe, la fórmula en la que se debe basar el cuidado de la piel en este momento de la vida femenina es la siguiente: limpiar, exfoliar, hidratar, estimular y proteger. Y para ello, hay que incluir en la rutina de cuidados diaria cinco gestos esenciales:

-Limpieza: “La limpieza del rostro se realiza por la mañana y por la noche con productos no detergentes. Por la noche, lo mejor es recurrir a un desmaquillaje minucioso con leche limpiadora, un producto que emulsiona la secreción grasa acumulada durante el día. Con maquillaje o sin él, la limpieza por la noche es indispensable y, después, el tónico. También se puede realizar la limpieza con agua micronizada”.

-Exfoliación: Todo lo que se haga para acelerar la renovación de las células cutáneas redunda en un mejor estado de la piel. “Este gesto es fundamental para acelerar la eliminación de los corneocitos (células superiores que forman la capa protectora de la epidermis), limpiar los poros y activar la circulación capilar superficial. A partir de los 50-60 años, es suficiente una frecuencia de cada 15-20 días y con un masaje suave, nunca enérgico”.

-Hidratación: Si a cualquier edad es un gesto fundamental, en las pieles maduras resulta imprescindible. “Es clave para mantener o restaurar la hidratación fisiológica de la capa córnea”, señala la experta, quien enumera las características que tiene que reunir una crema hidratante específica para las pieles maduras: “un poder humectante (Natural Moisturizing Factors), entre ellos el ácido hialurónico y la alantoína, que favorecen la retención de agua en el estrato córneo;  sustancias, en forma de emulsión, con capacidad para formar una película semicoclusiva sobre la piel, reduciendo de esta forma la proporción de evaporación del agua; e ingredientes que aseguren una adecuada retención hídrica más o menos prolongada y mantenida en el tiempo en las capas superiores de la epidermis”.

-Estimulación: El objetivo de este gesto cosmético es conseguir reactivar muchas de las funciones cutáneas ralentizadas o prácticamente inexistentes como consecuencia del paso del tiempo. “Es el caso de los péptidos de elastina, que activan los receptores selectivos, estimulan los fibroblastos y provocan la formación de elastina; los activadores de la microcirculación, que mejoran la tez y tienen una acción antiradical (flavonoides, ginkgo biloba, extractos de hamamelis y de centella asiática…), y las vitaminas, especialmente la A, que actúa sobre la proliferación y la diferenciación celular”.

-Protección: Este es el frente “más activo” del cuidado de la piel madura ya que debe defenderse contra la deshidratación y el resecamiento (con sustancias reconstituyentes de la película hidrolipídica), contra el exceso de radicales libres (con productos que incluyas antioxidantes, selenio, magnesio, flavonoides….), “y, sobre todo, frente al exceso de los rayos solares. Además de tener en cuenta el tipo de piel y la intensidad de los rayos solares en la elección del índice de protección, hay que buscar productos que contengan filtros químicos anti UVA-anti UVB, que sean liposolubles, con una pantalla física y, también, un antirradical”.

Cosmética para piel madura: así funciona
Tal y como explica la doctora Elipe, la denominada cosmética de piel madura tiene una serie de objetivos muy concretos: “La hidratación, favorecer la actividad de los queratinocitos (las células que producen queratina) para corregir así el adelgazamiento de la epidermis; mantener el manto lipídico; actuar sobre la circulación y aportar una mejora  sensible del relieve cutáneo. Para ello, suelen incluir principios activos como extractos biológicos, ácidos grasos , los isaponificables, las vitaminas, oligoelementos, alfahidroxiácidos, activadores de la microcirculación y fitoestrógenos”.

Otro de los beneficios de este tipo de cosmética es el conocido como “efecto lifting”, basado en su elevado contenido en sustancias hidratantes, que actúan sobre las capas superiores de la epidermis, haciendo que sus células se hinchen y, como consecuencia de ello, las arrugas y las líneas de expresión se difuminen.

Y la piel del cuerpo, también
Aunque el rostro es la zona que más acusa los efectos de la menopausia y del envejecimiento cutáneo, no hay que perder de vista que la piel del resto del cuerpo también se hace eco de estos cambios. En este sentido, la limpieza y la hidratación corporal juegan un papel fundamental. “La ducha debe ser diaria, pero utilizando geles y jabones suaves y extragrasos. Además, cada 15-20 días debería masajearse el cuerpo con un exfoliante, un gesto que debe realizarse con especial cuidado en las pieles finas y sensibles”, señala la doctora Elipe.

En cuanto a la hidratación, hay que buscar un producto que además de asegurar la adecuada nutrición cutánea (aceites, lociones o cremas) incluya ingredientes reafirmantes que devuelvan a la pie
l el tono perdido y combatan el descolgamiento y la flacidez propias de la edad en zonas como, por ejemplo, la cara interna de los brazos. “Pero, sin duda, el mejor tratamiento corporal que se puede recomendar a esta edad es el ejercicio físico; lo considero fundamental y básico, junto a alimentación sana y equilibrada”, comenta la doctora Elipe.

Pelo, edad, menopausia….
Aunque las canas se consideran el principal “chivato” del paso del tiempo a nivel capilar, lo cierto es que el cabello sufre además otras transformaciones más o menos evidentes como consecuencia tanto del envejecimiento como de la menopausia. La disminución de la producción de sebo y un ralentizamiento de la circulación sanguínea son los principales responsables de que el pelo nuevo que nace sea por lo general más débil y tenga un aspecto más desvitalizado.

A ello hay que unir el déficit de algunos aminoácidos, circunstancia que favorece que el cabello se vuelva excesivamente fino, pues tiene como consecuencia la rotura de la estructura proteínica del pelo.  De ahí la importancia de optar en esta etapa champús y otros productos capilares que incluyan en su formulación ingredientes específicos como los aminoácidos “cosméticos”, que restituyan así estas sustancias naturales perdidas y, también, otros con propiedades redensificantes, como los liposomas (que hidratan y revitalizan el cuero cabelludo); la vitamina B3 (reactiva los intercambios celulares y revitaliza la raíz); y activos lípidos que “engordan” la fibra capilar y mejoran el aspecto del pelo en general.

Junto a esta pérdida de “calidad” capilar, el otro gran problema asociado a la edad y a la menopausia es un incremento de la caída, en el que las hormonas juegan un papel determinante, ya que los vaivenes que estas experimentan en esta etapa de la vida femenina altera también  el ritmo del cabello: si el periodo de crecimiento normal se sitúa entre 3 y 6 años, los cambios hormonales hacen que una gran cantidad de la masa capilar entre en fase de reposo y, finalmente, se caiga. A esto hay que unir el hecho de que con la edad también disminuye la densidad del pelo (la cantidad por centímetro cuadrado), que puede bajar desde los 1.100 que de un recién nacido hasta los aproximadamente 250 que se tienen a los 60 años. La mejor estrategia anticaída consiste en nutrir adecuadamente el cuero cabelludo mediante la aplicación de ampollas y demás tratamientos específicos para este cometido. Para potenciar su efecto, hay que aplicarlos masajeando regularmente la zona, para así activar la circulación sanguínea y favorecer el crecimiento de un nuevo cabello en las mejores condiciones posibles.

Tratamientos específicos: ¿cuáles son los más efectivos?

La doctora Inmaculada Elipe Rives, directora de la Unidad de Dermatología Estética y Rejuvenecedora del Centro Dermatológico Estético, de Alicante, destaca cuáles son los tratamientos, de entre el amplio repertorio que se ofrece actualmente en los centros de estética, que resultan más efectivos para las  mujeres maduras:

-“En el caso del rostro, soy partidaria no sólo de un tratamiento sino de una combinación de varios métodos que no sean muy agresivos. Aconsejaría, después de una buena exploración y diagnóstico, un tratamiento dermocosmético individualizado según el tipo de piel, seguido de tratamientos reparadores y correctivos como el Láser Fraccionado, que reduce las arrugas, las manchas pigmentadas y mejora la calidad de la piel. Este tratamiento se puede combinar  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentoscon la infiltración de rellenos reabsorbibles, como el ácido hialurónico, una sustancia muy gratificante por sus magníficos resultados y sus pocos efectos no deseados. Como complemento, añadiría Vistabel (botox), para las arrugas de gesticulación”.

-Para el cuidado corporal, la doctora Elipe destaca los beneficios de la radiofrecuencia. “Esta técnica estimula los fibroblastos a través del calor intradérmico, consiguiendo la regeneración del colágeno y mejorando los tejidos y la elasticidad de la piel. El efecto es tensor y por ello mejora la flacidez cutánea y la tersura. También está indicada para eliminar la grasa acumulada en pequeñas zonas críticas como el abdomen, cartucheras, etc”.

-Otra técnica muy efectiva es la Endermología (LPG). “Se trata de masajes subcutáneos que estimulan la vascularización, la eliminación de tóxicos y los intercambios intercelulares. Al favorecer la circulación sanguínea mejora la irrigación del tejido, reduce la fibrosis y aumenta la elasticidad de la piel, además de tonificar y reafirmar”.





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