AÑO NUEVO Plan renove

AÑO NUEVO Plan renove

En la época del año en la que se hace borrón y cuenta nueva, los cuidados cosméticos y unos hábitos de vida adecuados deben ocupar un lugar prioritario en esa lista de propósitos de todo tipo que se realizan frente al calendario aún sin estrenar. La puesta en práctica, día a día, de cada uno de estos propósitos hará que se conviertan en un hábito, pero lo importante es ponerse manos a la obra. ¿Y qué mejor momento para hacerlo que el primer mes del año?

“La motivación nos impulsa a comenzar y el hábito nos permite continuar”. Esta frase del atleta norteamericano Jim Ryun se puede aplicar perfectamente a las rutinas de belleza. Y no hay coyuntura más propicia a la motivación y a la puesta en marcha de propósitos (plan de belleza incluidos) que el comienzo de un nuevo año: es ahora el momento de poner remedio a los malos hábitos, a la dejadez y a los cuidados inadecuados, y proponerse firmemente cuidarse por fuera (y también por dentro) para lucir el mejor aspecto y, también, para ralentizar en la medida de lo posible los efectos que el envejecimiento y los hábitos inadecuados imprimen en el organismo en general y en la piel en particular.

La mejor forma de empezar a “entrenarse” en esta nueva rutina es llevar a cabo durante los primeros días del año un plan “renove” que permita, además de mentalizarse, eliminar las huellas que los excesos cometidos durante las fiestas navideñas han dejado en el organismo.

El momento “detox”
Lo primero que hay que hacer es devolver al organismo el equilibrio perdido, “desintoxicándolo” de todos los excesos cometidos durante el pasado mes. Y no se trata sólo de los kilos sino de otras sustancias que han estado presentes en estas celebraciones. Es el caso del humo del tabaco: estar en un ambiente cargado de humo, aunque no se fume, supone privar a los pulmones y a la piel de buenas dosis de cantidades de oxígeno que necesitan. Y esta es la causa del lagrimeo de ojos, las irritaciones de garganta y el aspecto cetrino que adquiere la piel, entre otras consecuencias. A ello hay que unir el exceso de bebidas alcohólicas, que sobrecargan el hígado (órgano “detox” por antonomasia del organismo). Además de suprimir todos estos tóxicos, es importante beber mucha agua, preferiblemente en forma de tisanas, para ayudar al hígado a volver a su ritmo habitual y, también, hacer ejercicio (aunque sea poco) para oxigenar los pulmones y favorecer que este oxígeno llegue también a la circulación sanguínea: caminatas, correr, bicicleta…, preferiblemente al aire libre. También es importante recurrir a los preparados y suplementos a base de sustancias con reconocidas propiedades desintoxicantes. Una de ellas es el cardo mariano, una planta que activa la producción y actividad de la bilis y mejora la función de hígado y de la vesícula biliar, por lo que previene las alteraciones digestivas y evita el daño hepático producido por la ingesta de alcohol, tal y como han demostrado varios estudios recientes, uno de ellos publicado en la revista American Journal of Kidney Diseases.

En cuanto a la llamada cosmética “detox”, resulta muy útil en este momento ya que se trata de productos que contienen entre sus ingredientes sustancias purificantes y antioxidantes que favorecen la depuración cutánea, aumentan la oxigenación de la piel y la ayudan a “respirar” mejor.

10 propósitos para 12 meses de cuidados cosméticos

  1. Limpieza facial diaria (especialmente por la noche). Los dermatólogos son unánimes: limpiar a diario el cutis es la base de una piel sana, independientemente de la edad que se tenga. Y este gesto es obligatorio antes de acostarse ya que si durante la noche permanecen sobre la piel restos de maquillaje, de polución y de otras fuentes de suciedad (desde el sudor hasta los gérmenes presentes en el móvil), las células muertas de la piel se acumulan, los poros se obstruyen y la piel, en definitiva, no “respira” ni se renueva como debería. No hay que esperar a ponerse el pijama para desmaquillarse: lo mejor es eliminar el maquillaje y aplicar el producto limpiador en cuanto se llegue a casa. Y para evitar tentaciones, tener siempre un paquete de toallitas desmaquillantes en la mesilla de noche.
  2. Usar SPF todo el año. Los expertos no dejan de repetirlo: la protección de la piel frente a los efectos del sol no es exclusiva del verano. La radiación solar está activa los 345 días del año, incluso en las jornadas nubladas, así que la mejor forma de protegerse es utilizar una hidratante de día que contenga SPF (generalmente es de 15 o 20). Y, por supuesto, redoblar esfuerzos en este sentido durante los meses de verano.
  3. Probar la exfoliación “a cepillo”. El aire del invierno es mucho más seco y esto tiene sus efectos en la piel, que puede mostrarse tirante y sin hidratación, por eso, los tratamientos habituales como los peelings y exfoliantes pueden resultar agresivos en esta época del año, así que es buen momento para probar alternativas. Y en este sentido, la técnica de moda es el cepillo de limpieza facial (hay varios modelos en el mercado), que funcionan a pilas o con electricidad y que tienen unos cabezales perfectamente adaptados a las características de la piel, limpiándola en profundidad (de forma más efectiva que cualquier producto) pero sin agredirla, proporcionándole un agradable acabado aterciopelado.
  4. Aficionarse al “tándem” ganador: ácido hialurónico y retinol. El ácido hialurónico se ha convertido en una sustancia imprescindible en la cosmética actual, debido a sus múltiples propiedades: rellena las arrugas ya existentes; activa la producción de otras sustancias relacionadas con la firmeza y la elasticidad como el colágeno; asegura los niveles adecuados de hidratación de la piel, especialmente de las más maduras; estimula la circulación periférica… En cuanto al retinol, se trata de un derivado de la vitamina A habitual en las formas cosméticas antiedad debido a sus beneficios: combate las arrugas, difumina las manchas oscuras, unifica el tono cutáneo, aumenta la cantidad de colágeno en la epidermis y acelera la renovación celular, “refrescando” al instante el aspecto de la piel del rostro. Hay que aplicarlo siempre por la noche, con la piel perfectamente limpia y desmaquillada, ya que este ingrediente puede aumentar la sensibilidad de la piel en contacto con el sol, así que no es recomendable utilizarlo durante el día.
  5. Incluir el “cepillado-masaje” en la ducha diaria. Es un buen momento para introducir en la rutina diaria el gesto del cepillado corporal. Se realiza con un cepillo específico para el cuerpo (de mango largo) y lo ideal es hacerlo todos los días, antes de la ducha, con la piel seca (la piel húmeda es más sensible), con movimientos circulares y ascendentes, empezando por los pies y subiendo hasta el cuello, siempre en dirección al corazón. Además de reactivar la circulación y levantar el ánimo, este gesto constituye la mejor carrera de fondo para empezar a combatir desde ya la celulitis (no hay que esperar a que lleguen los primeros calores), ya que acelera la eliminación de toxinas no deseadas dentro del organismo y evita la formación de acúmulos de grasa.
  6. No olvidarse de la hidratante corporal. Algunas personas sólo se acuerdan de este producto en verano, cuando notan la piel tirante por el sol, pero se trata de un cosmético imprescindible durante todo el año. Además, en invierno, las duchas o baños calientes y la sequedad ambiental pueden agravar el problema de las pieles secas. Lo ideal es aplicarla después de la ducha o baño diario, extendiéndola con un suave masaje a todas las partes del cuerpo. Es importante buscar la textura y formulación más adecuada al tipo de piel (hay productos específicos para pieles muy secas, reactivas, etc). A partir de los 40, lo ideal es buscar formulaciones que incluyan ingredientes reafirmantes y no olvidarse de aplicar la crema en zonas como los codos y las rodillas, auténticas delatoras del paso del tiempo.
  7. Dientes blancos y sanos. Es absolutamente imprescindible dedicar a la boca la atención que se merece, no sólo por una cuestión de estética sino por las consecuencias que una dentadura mal cuidada puede tener en el resto del organismo. El doctor Iván Malagón, director de la Iván Malagón Clinic, explica cuáles son las claves de una sonrisa bonita, las cuales hay que tener en cuenta durante todo el año: una higiene adecuada (cepillarse los dientes después de cada comida o al menos 3 veces al día, con cepillo, seda dental y colutorio); evitar las bebidas carbonatadas o los zumos ácidos que pueden dañar el esmalte dental y provocar un desgaste prematuro. “Otras bebidas, como el café, el té o el vino, pueden teñirlos, así que lo ideal es usar pajitas para estos líquidos”, dice el odontólogo. También hay que evitar los cambios bruscos de temperatura en los alimentos, ya que puede aumentar la sensibilidad dental e incluso inflamar los vasos sanguíneos del interior de los dientes; reducir el consumo de azúcares (las bacterias productoras de caries se nutren especialmente de estos alimentos); consumir alimentos que ayudan a mantener el blanco de los dientes (vegetales, manzana, queso, yogur uva y limón, el cual, mezclado con sal y bicarbonato, es un buen blanqueado casero); y dejar el tabaco –un excelente propósito de Año Nuevo- que disminuye la oxigenación de los tejidos que rodean al diente, envejeciéndolo de forma prematura.
  8. Dormir lo suficiente. Es imposible lucir buen aspecto sin haber dormido lo suficiente, ya que la falta de sueño reparador tiene importantes repercusiones sobre la salud femenina, tal y como acaba de demostrar una investigación llevada a cabo en la Universidad norteamericana de Duke. Los autores de este estudio comprobaron que las mujeres acusan más que los hombres, tanto física como mentalmente, la falta de sueño, que puede traducirse en problemas como la depresión, alteraciones psicológicas e incluso mayor riesgo de patologías cardiacas. La falta de sueño, según los investigadores, también favorece la inflamación en el organismo femenino (responsable a su vez de las ojeras, la retención de líquidos y la sensación de dolor que acompaña a muchas mujeres durante las primeras horas del día). Cada persona tiene su ritmo biológico, pero lo recomendable es dormir 7-8 horas diarias. En caso de que no se duerman las horas necesarias o no se descanse adecuadamente durante la noche, los especialistas de la Universidad de Duke recomiendan hacer siestas de entre 20 y 60 minutos.
  9. Mimar los pies. Atrincherados en los zapatos durante el invierno, los pies son los grandes olvidados durante buena parte del año, pero es fundamental cuidarlos a diario, no solo por razones estéticas sino también porque en su buen estado descansa buena parte del bienestar del resto del organismo. Para devolver a la piel de esta zona la hidratación perdida y evitar la aparición de grietas y durezas, hay que hidratarlos a diario con un producto específico y siempre que se pueda introducirlos en un recipiente con agua caliente, sal gruesa y un chorrito de aceite de oliva. Es un exfoliante natural que, además, resulta muy reconfortante. Y no hay que descuidar la pedicura. Los expertos de Tweezerman ofrecen las pautas básicas para hacer una correcta pedicura casera: cortar las uñas con unas tijeras de buena calidad (con hojas fuertes y afiladas), respetando el largo de la yema para evitar las uñas encarnadas; limar y dar forma, teniendo en cuenta que las uñas de los pies son más gruesas y de crecimiento mucho más lento que las de las manos, por lo que conviene usar limas de grano más grueso; con un empujador, retirar suavemente las cutículas con el extremo biselado y con el limpiador, retirar la suciedad bajo las uñas; y, por último, suavizar, utilizando después de la ducha una escafonia (pulidora específica para pies).
  10. Disfrutar del placer de cuidarse. El principio del año es un buen momento para cambiar el chip respecto a los cuidados estéticos diarios: para muchas personas, suponen una especie de condena o una rutina aburrida, que abandonan a la primera de cambio. Pero conseguir resultados estéticos positivos es una carrera de fondo, así que lo mejor es implicarse activamente en el autocuidado personal y, también, divertirse con ello. Y, también, atreverse a los cambios (de maquillaje, de estilo o de color de pelo…). Año nuevo, look nuevo.

Tras los excesos, dieta post Navidad hipocalórica
“La ingesta incrementada de hidratos de carbono, azúcares o grasas durante las Navidades puede alterar el peso y el equilibrio digestivo. Por suerte, basta con introducir algunas modificaciones alimenticias y seguir durante unos días una dieta hipocalórica para volver al peso habitual y, también, eliminar totalmente elena de la fuentelos residuos que las fiestas han dejado en el organismo”, explica la doctora Elena de la Fuente, nutricionista de la Clínica Londres, a Madrid, quien ofrece la siguiente dieta hipocalórica como ejemplo de alimentación recomendada en esta época del año.

Día 1

  • Desayuno: Macedonia de frutas (zumo de naranja, piña y mango); leche semidesnatada; tostada de pan integral con queso fresco y mermelada de arándanos sin azúcar.
  • Media mañana: Yogur desnatado; infusión de té verde
  • Comida: Plato único de salmón en papillote con guarnición de arroz basmati y pisto de calabacín, berenjena y tomate al microondas.
  • Merienda: Smoothie de fresas y plátano.
  • Cena: Sopa juliana; totilla francesa de pavo; infusión.

Día 2

  • Desayuno: Yogur desnatado con 3 cucharadas de muesli; macedonia de kiwi y piña.
  • Media mañana: Smoothie de pera y manzana.
  • Comida: Setas a la plancha con ajo y perejil; muslo de pollo asado con zanahorias baby; sorbete casero de mango.
  • Merienda: Tostada integral con queso fresco y pavo; infusión.
  • Cena: Espárragos blancos con salpicón-vinagreta de pimiento rojo, verde y cebolla; dos latas de atún al natural.

Día 3

  • Desayuno: Zumo de naranja natural; leche semidesnatada; tostada de pan integral con fiambre de pavo y rodajas de tomate.
  • Media mañana: Smoothie de frambuesas.
  • Comida: Ensalada de garbanzos cocidos, tomate natural, cebolla, huevo duro y comino; un kiwi.
  • Merienda: Yogur desnatado con piña natural.
  • Cena: Escalivada; mero al horno con zumo de limón.

Día 4

  • Desayuno: Yogur desnatado con cereales integrales; fresas con zumo de naranja
  • Media mañana: Rollitos de jamón york con queso fresco.
  • Comida: Crema de calabaza y zanahoria; hamburguesa de ternera con salsa casera de tomate y orégano; manzana asada con canela.
  • Merienda: Yogur con fresas
  • Cena: Wok de pollo con verduritas y salsa de soja

Además de la dieta, la experta en Nutrición recomienda poner en marcha una serie de consejos para perder los kilos ganados en Navidad y mantenerse en el peso adecuado:
1-Hacer 5 comidas al día.“Es un error muy común pensar que vamos a adelgazar comiendo menos veces. Con 5 ingestas se llega más saciado a las principales comidas del día y se evitan posible atracones derivados de la ansiedad”.

2-Disfrutar de un buen desayuno. Debe incluir siempre un producto lácteo (leche desnatada o yogur descremado), así como un hidrato de carbono complejo como el pan integral, que contiene más fibra. De esta manera, nos saciamos más y regularemos el tránsito intestinal, que durante las Navidades se suele descontrolar. Incluir también una pieza de fruta de temporada o zumo natural.

3-Tomar tentempiés a media mañana o para merendar. Recurrir a una pieza de fruta de temporada como kiwis, mandarinas o piña que además son ricas en antioxidantes, agua y fibra.

4-Comer “con cabeza” en las comidas principales. “Siempre hay que incluir verduras, ya que durante el periodo navideño seguramente éstas han estado un tanto ausentes de los menús. Su aporte calórico es muy bajo y, al igual que la fruta, son ricas en minerales, antioxidantes y fibra. También hay que incluir proteínas, sobre todo cocinadas de forma sencilla (horno, plancha, papillote o vapor), condimentadas con salsa de soja, limón, especias o hierbas aromáticas. En las cenas es recomendable preparar ensaladas completas con brotes tiernos, tomate, zanahoria, salmón ahumado, atún o pollo, por ejemplo”.

5-Evitar el consumo de refrescos y zumos envasados. Incluso los que no tienen azúcar. La mejor fuente de hidratación es el agua, de la que se recomienda beber litro y medio. “Un buen truco si nos cuesta esta cantidad es tomarla en forma de infusión o con zumo de limón natural y edulcorante”.

6-Combinar una buena alimentación con el ejercicio físico. Para perder peso y, sobre todo, para perder grasa, es imprescindible realizar actividad física de forma regular. “Ve al trabajo caminando, da un paseo después de comer, desplázate en bicicleta… Si te gusta andar recurre al power walking, una nueva modalidad que consiste en andar a un ritmo elevado, y que tiene los mismos beneficios que correr”.
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