Belleza flash: brillar en petit comité

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Todo apunta a que este año no habrá grandes celebraciones ni eventos colectivos, pero eso no significa que haya que renunciar a “brillar” ni a lucir un look festivo. De hecho, ahora, más que nunca, invertir tiempo, esfuerzo y, sobre todo, ganas, en potenciar nuestro aspecto físico puede ser un bálsamo a nivel anímico (lo dicen los expertos), así que manos a la obra: aquí van una serie de trucos y productos que lo ponen muy fácil.

Según reflejan los resultados de un estudio realizado por Laboratorios Pierre Fabre entre población femenina de Francia, China, EEUU y Brasil, para el 77% de las mujeres el principal enemigo de una piel radiante es la fatiga causada por la falta de sueño y factores como el estrés, el exceso de trabajo o incluso los desequilibrios alimentarios. Todos estos elementos se han visto incrementados en los últimos meses, de ahí que, quizás más que nunca, haya que recurrir a la cosmética reparadora y calmante para asegurar a la epidermis los activos más adecuados en este momento y, de paso, “compensarla” por la falta de cuidados que, seguramente, ha padecido en los últimos tiempos.

Primero: puesta a punto

Y para ajustar esta puesta a punto, lo primero que hay que tener claro es que no es lo mismo una piel fatigada que una piel deshidratada. Los especialistas de Pierre Fabre explican las principales diferencias que se dan entre ambas circunstancias:

La fatiga (producida principalmente por el estrés, el cansancio y la falta de sueño) afecta al tono muscular de la piel, ya que impide que los vasos sanguíneos le suministren todos los nutrientes indispensables para su buen funcionamiento. Además, el agua se estanca en los vasos y en los tejidos, hinchándose la superficie cutánea y haciendo que los rasgos se marquen y aparezcan las bolsas y las ojeras.

Con la fatiga se acelera la deshidratación (en la que también tienen mucho que ver las agresiones externas y el micro estrés al que la epidermis está expuesta a diario); como consecuencia de ello, la barrera cutánea está alterada y la capa córnea no puede realizar de forma efectiva su papel de protección y, en este estado, las células difícilmente retienen el agua. Como media, la pérdida de agua natural puede llegar a alcanzar hasta los 3 litros al día, y -muy importante- a esto hay que añadir que la tasa de hidratación disminuye inexorablemente con la edad. El resultado de todo este proceso es que la epidermis está deshidratada en superficie, el cutis luce apagado y la piel presenta tirantez.

Piel y COVID-19: así le afecta

Todos estos factores pueden incrementarse en las circunstancias actuales, especialmente en aquellas personas que han contraído la enfermedad producida por el SARS-CoV-2, tal y como explicó la farmacéutica Meritxell Martí (www.farmaciameritxell.com/la-farmacia) en su ponencia sobre el proceso de envejecimiento cutáneo durante la presentación del nuevo lanzamiento de Germinal:  “la COVID-19 puede ser causa de envejecimiento prematuro de la piel. De hecho, uno de los síntomas es el rash cutáneo, que se manifiesta con el enrojecimiento de la piel, aparición de granitos y/o pústulas, inflamación y sequedad. A esto hay que unir el efecto de los fármacos sobre la piel y también de la convalecencia, un periodo en el que la recuperación cutánea se ralentiza. Asimismo, en la COVID, al igual que ocurre en las otras enfermedades respiratorias, la sangre está mucho menos oxigenada, y eso hace que a su vez a la piel le llegue también mucha menos cantidad de oxígeno y en consecuencia va a estar mucho menos nutrida y mostrará un aspecto más apagado, siendo más evidentes las señales de fatiga. Y un efecto más: también son más lentos los procesos metabólicos cutáneos, incluidos los encargados de la producción de colágeno y elastina”.

Pero independientemente de que nos hayamos infectado o no, la farmacéutica recuerda que en estos momentos la población en general debe extremar los cuidados de la piel, debido principalmente a los altos niveles de estrés que todos, en mayor o menor medida, estamos experimentando, la sensación de incertidumbre, la escasez del sueño reparador y las consecuencias del estado de confinamiento: “por ejemplo, hemos notado que durante el confinamiento en aquellas personas que no han hecho ejercicio (por imposibilidad o por falta de ganas) se ha visto afectada la producción de la hormona de crecimiento, segregándose ésta en menor cantidad (hay que recordar que una de las funciones de esta hormona es favorecer la regeneración de la piel). Otro factor inherente a esta situación ha sido el déficit de vitamina D, un elemento que también está relacionado con el proceso de envejecimiento”.

Por su parte, Paula Sanz, jefe de producto de laboratorios Alter, durante su participación en esta presentación hizo hincapié en la importancia de “recuperar” o reconducir” el cuidado de la piel en esa “nueva normalidad” que estamos viviendo: “en los últimos meses hemos percibido dos tipos de actitudes al respecto: las personas que han reducido sus rutinas de belleza (movidas por una idea generalizada de que con la mascarilla, al no verse parte del rostro, ese cuidado no es tan necesario), una actitud errónea ya que si nos cuidamos la piel ahora, posiblemente en el momento en que nos tengamos que quitar la mascarilla ya sea tarde para recuperar su aspecto. Y hay otro tipo de consumidor de productos de dermocosmética que han mantenido rutinas de cuidados bien establecidas, pero quieren recuperar de forma rápida y visible el estado de su piel frente a los efectos de situaciones como el confinamiento”.

Paula Sanz también reflexionó sobre lo necesario que resulta lucir un buen aspecto en circunstancias como las actuales, algo que trasciende al ámbito del cuidado de la piel: “Necesitamos vernos bien, con nuestro mejor look; no hay que renunciar a ello ni reservar el uso de soluciones cosméticas para conseguirlo sólo para ocasiones especiales, sino empezar a incluirlas en la rutina diaria, intentado ‘hacer’ momentos especiales día a día, ilusionarnos con nuevos retos y ‘brillar’ a diario”.

Belleza flash: activos y formulaciones, los indispensables

En este contexto, la acción de determinados cosméticos resulta especialmente efectiva, “siempre encuadrando su uso en una rutina de hábitos saludables (dieta e hidratación adecuada), y una correcta limpieza e hidratación de la piel, con el objetivo de mantener en buen estado la función barrera”, recordó Meritxell Martí, quien apuntó también que entre los activos más potentes para revertir el envejecimiento prematuro de la piel y mejorar las huellas del cansancio están los antioxidantes, “especialmente la vitamina C, imprescindible cuando la piel está fatigada y luce un aspecto apagado”. De hecho, su inclusión en las formulaciones antiedad se considera casi “obligatoria” para muchos expertos, debido principalmente al papel que juega en la síntesis de colágeno y también frente a la acción de los radicales libres, lo que la convierte en la “líder” de los principios activos antioxidantes.

El retinol (derivado de la vitamina A) es otro de los “must” de la cosmética actual, ya que la opinión mayoritaria de los especialistas es que se trata del activo con mayor efectividad antiaging probada. Tan sólo tiene un “pero”, y es que hay un porcentaje de pieles que son muy sensibles a este principio activo y en las que su uso puede producir descamaciones o sequedad cutánea. Para solucionar este problema, las novedades cosméticas han “afinado” más en su inclusión en las formulaciones, ajustando tanto la concentración como los otros ingredientes con los que se combina. Otra opción son los retinol like, principalmente un activo, el bakuchiol, derivado de una planta originaria de la India, que, debido a su origen 100% vegetal, puede minimizar muchos de estos efectos secundarios y con propiedades cosméticas similares a las del retinol.

A ellos hay que unir el “omnipresente” ácido hialurónico, que se ha convertido en el ingrediente base de la cosmética facial y que habitualmente se encuentra formulado en combinación con otros activos como los polipéptidos (“que actúan directamente sobre las arrugas de expresión, con efecto antiaging rápido y visible”, afirmó Meritxell Martí); oligosacáridos, ingredientes de origen marino, etc.

Ampollas: efecto Cenicienta… y mucho más

En cuanto a los productos más indicados para estos cuidados exprés, Meritxell Martí lo dejó claro: “los serums cosméticos son la mejor opción, pero para optimizar sus posibilidades son necesarias dos condiciones: la constancia en su aplicación y que los ingredientes sean los adecuados (composición, concentración, mínimo de conservantes), así como una forma de uso lo más sencilla y ‘limpia’ posible”.

Asimismo, tal y como destacó la experta, la forma galénica también resulta determinante en la efectividad de los productos, y eso es lo que explica que cada vez más se tienda a formular los serums en forma de ampolla: “es la opción ideal, ya que aporta el contenido justo, la cantidad necesaria que se va a necesitar en cada aplicación, conservando la fórmula de manera intacta. Además, permite aunar el efecto lifting, visible prácticamente desde el primer momento, con el tratamiento que proporciona a la piel”, comentó la farmacéutica.

Las pioneras de este productos fueron, hace ya 40 años, las “ampollas de belleza inmediata” de Germinal. Y siguiendo esta línea, cada vez hay más productos en el mercado que se encuadran en esta categoría, aunque las ampollas “originales” estaban diseñadas para ser utilizadas en ocasiones especiales, asegurando un efecto flash (basado sobre todo en el “alisamiento” de la piel, gracias a las propiedades hidratantes y “rellenadoras” de sus activos) y un maquillaje inalterable y duradero.

Las ventajas de esta forma galénica han derivado en un amplio repertorio de “ampollas” en las que el efecto flash se une a otras propiedades que varían en función de la composición, abandonando la mayoría de ellas el “coto” de los cosméticos “para ocasiones especiales” y reconvirtiéndose en productos de aplicación semanal e incluso diaria (en función de la composición y la concentración de sus activos).

Pero al margen de la composición y la frecuencia de uso, las ampollas de “belleza inmediata” tienen una serie de ventajas que las convierten en un producto clave: eliminan las huellas de cansancio, “reviven” el aspecto y el tono cutáneo, sus resultados son visibles pocos minutos después de utilizarlas; y favorecen la absorción, la fijación y el resultado de los productos de maquillaje, haciendo que duren más tiempo sobre la piel. Sus ingredientes están formulados a modo de “cóctel cosmético”, diseñado para actuar principalmente en las capas superiores de la piel y favoreciendo que las células cutáneas se hinchen, proporcionando un efecto “jugoso” y “saludable” al instante.

Eso sí: para sacar todo el partido a las potencialidades de este producto, hay que respetar un “manual de uso” a la hora de aplicarlas:

  1. “La premisa fundamental es aplicarlas siempre con la cara lavada y antes de la hidratante habitual”, recuerda Paula Sanz.
  2. Agitar un poco la ampolla, romperla y verter el producto en la palma de la mano.
  3. Con las yemas de los dedos, aplicar el producto sobre el rostro, el cuello y el escote, dando pequeños toques y sin olvidarse del contorno de ojos (comprobando que el producto es apto para esta zona, ya que no todos lo son) y los labios.
  4. Para potenciar la correcta penetración de los activos, se puede hacer un ligero masaje, dando golpecitos en sentido ascendente, desde la barbilla hasta los laterales.
  5. Esperar a que el producto se absorba totalmente antes de aplicar la hidratante habitual y el maquillaje.

Maquillaje en “modo pandemia”

Una vez relajada, calmada e hidratada la piel, llega el momento del maquillaje (aunque sea para quedarse en casa). “Serán unas navidades atípicas, en las que no habrá grandes fiestas pero sí mucho brillo”. Este es el “diagnóstico” que Briyi Bri, maquilladora de Amelia Cosmetics (www.ameliacosmetics.eu) de la situación que se impone en el look festivo de este año. Y también ofrece las pautas para adaptar el maquillaje a ese entorno “festivo, pero menos”:

  • Lo primero es preparar la piel: “La clave de un buen maquillaje es una buena hidratación y preparación de la piel. Una vez lista, un primer (prebase) aportará jugosidad, que da un aspecto muy saludable. Después, elegir una base de maquillaje que se adapte a cada tipología cutánea y se funda con ella. Preferiblemente, escoge una fórmula ligera de cobertura media, para que así puedas modularla a tu gusto y no se haga pesada, sino que se vea como una segunda piel”. Un truco “de experta” es extender la base a toques, con una esponja, para conseguir así un resultado más natural.
  • A continuación, usar un corrector en el área de la ojera, que sea un par de tonos más claro que la piel (“si tu ojera es muy morada, azul o gris, pon antes un corrector color naranja para contrarrestar el tono, y aplica encima el corrector claro”). Difuminar el producto a toques, con la esponja húmeda.
  • Para rematar el look, la maquilladora aconseja “sellar” todos los productos con textura en crema (como la base) con un polvo suelto y un pincel, a toques.
  • En cuanto al colorete, lo mejor es aplicarlo también a toques, en las mejillas, “justo donde te sonrojas. Usa un tono natural, coral o rosa”.
  • Después, el toque glow (imprescindible en todo maquillaje festivo que se precie): “usa un highlighter o iluminador adecuado a tu tipo de piel. Si eres morena, por ejemplo, opta por la gama de los dorados, para que no resalte demasiado”. Este producto se aplica en lo alto del pómulo, la punta de la nariz y el arco de cupido (la zona que delimita el labio superior).
  • “Finaliza el look con un spray fijador, para que el maquillaje aguante más horas intacto”, recomienda Briyi Bri.

Los ojos: foco y centro de todas las miradas

“Lo más importante para el maquillaje de noche son los ojos, que ahora más que nunca tienen todo el protagonismo”, apunta la maquilladora de Amelia Cosmetics. Para lograrlo es importante seguir una serie de pasos:

  • Aplicar un primer en todo el párpado: “hazlo con una brocha o con la yema de los dedos. Luego, sella el producto con polvos (sombra clara o polvo traslúcido). Esto hará que sea mucho más fácil difuminar las sombras y tapar cualquier vena o rojez que pueda presentar esta zona”.
  • Después, con una brocha de difuminar, extender la sombra elegida en la cuenca del ojo, “para que sea el tono de transición, que ayudará a crear más profundidad en la mirada y a mezclar mejor los colores”, dice la maquilladora.
  • “Colocar un tono un poco más oscuro en el tercio exterior del ojo, asegurándote de difuminar bien para que no queden líneas marcadas que diferencien un color de otro. Después, escoge otra sombra más fuerte y concéntrala en la V externa. De esta manera, le darás todavía más profundidad a la mirada”.
  • Por último, para dar el toque festivo, Briyi Bri recomieda recurrir al glitter (purpurina), un recurso ideal para proporcionar un giro total al maquillaje de ojos. Se aplica así: “con la yema de los dedos, colocarlo encima de la sombra, en la parte central del párpado móvil. Si el glitter es muy suelto, ponle antes un primer especial”.
  • El broche final del maquillaje de ojos es la máscara o rímel: “aplica dos capas para potenciar y dar volumen y longitud a las pestañas”. Y no hay que olvidarse de las cejas: para ponerlas a punto, con un lápiz de cejas, y siguiendo el crecimiento natural del pelo, ir rellenando los huequitos que haya entre ellos: “de esta forma definirás toda tu ceja y enmarcarás la mirada”.

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