La mayoría de los implantes dentales están compuestos de titanio o zirconio y se introducen en el tejido óseo, simulando la raíz del diente perdido. Lejos de obedecer a un motivo estético, el objetivo principal de la implantología oral es recuperar la funcionalidad de la cavidad bucodental.

Cada año se colocan en España entre 1,2 y 1,4 millones de implantes por pérdida dentaria. Es un procedimiento lento que puede durar de 3 a 6 meses desde que se coloca el implante hasta que se coloca la pieza final, una vez que el dentista decide, mediante radiografías de control, si la osteointegración (el tiempo que tarda el implante dental y el hueso en unirse de forma sólida), es correcta. En definitiva, se trata de un proceso lento hasta la colocación de la prótesis definitiva (corona). En aquellos casos que requieran regeneración de hueso simultánea a la colocación del implante, el periodo de osteointegración puede variar de 4 a 6 meses, según el caso. 

Las prótesis implanto-soportadas constan de una estructura protética fijada mediante tornillos o cementadas en los implantes que se han colocado previamente dentro de los huesos maxilares. Se fabrican de manera personalizada en materiales como el acrílico o la porcelana y el profesional protésico es el encargado de fabricar estas prótesis bajo las indicaciones del dentista.

Existe una técnica denominada “cirugía de carga inmediata” que permite al cirujano maxilofacial colocar unas coronas provisionales el mismo día en el que se han insertado los implantes (o hasta 48 horas después como máximo). Esta corona se lleva durante el tiempo que dura el periodo de cicatrización y se retira al finalizarlo para poder colocar la corona definitiva.

3 funciones

Un implante está pensando para ser un tratamiento permanente, que dure toda la vida. Más allá de la función estética, los implantes tienen una función oclusal, favoreciendo la masticación y aliviando el exceso de carga de las piezas adyacentes, además de una función biológica, evitando que las piezas dentales vecinas se muevan e inclinen hacia el diente, lo que favorece la formación de espacios interdentales, las caries y la reabsorción y reducción del hueso alveolar. 

Tipos de implantes y cuidados

*Por el Consejo General de Dentistas de España

  1. Unitario: sustituye a un solo diente y ayuda a mantener el hueso sano, mediante una estimulación constante similar a la del diente natural.
  2. Puente implanto-soportado: cuando falta más de un diente, el puente fijo puede apoyarse en implantes para evitar dañar los dientes sanos.
  3. Arcada completa: cuando hay que reponer todos los dientes de una arcada, algunos pacientes prefieren que la prótesis quede sujeta mediante implantes.

El día después

Tras la colocación de los implantes dentales es conveniente llevar a cabo una serie de cuidados que eviten una posible infección, permitan la osteointegración del implante y en la regeneración del hueso (regeneración alveolar). Además, según explica el presidente del Consejo General de Dentistas, el doctor Óscar Castro Reino, “tras la intervención el paciente deberá realizar las consultas postoperatorias con el dentista para comprobar el estado de la cicatrización, retirar las suturas y comprobar la adhesión del implante en el hueso. Cuando el implante esté integrado, se tomarán las medidas para confeccionar el puente o la prótesis a medida y se llevarán a cabo varias pruebas de ajuste antes de la colocación final. Como con todos los tratamientos dentales, las revisiones periódicas y el seguimiento de los implantes colocados es primordial”.

  • Si hay sangrado en la herida, colocar una gasa seca presionando la zona durante 15-20 minutos.
  • Si la zona se inflama, aplicar frío desde el exterior de la cavidad oral.
  • Para evitar la inflamación y el posible dolor una vez ha pasado el efecto de la anestesia, el profesional puede prescribir analgésicos o antiinflamatorios.
  • Igualmente puede prescribir antibióticos con el fin de prevenir una posible infección.
  • Seguir una dieta blanda y evitar tomar alimentos muy fríos o calientes.
  • Evitar el tabaco y el alcohol, ya que pueden provocar el fracaso del implante. El tabaco debilita el sistema inmunológico de nuestro cuerpo, ralentiza los procesos de cicatrización, enlenteciendo la integración del implante con el hueso y provoca el desarrollo de placa bacteriana, pudiendo generar enfermedades periimplantarias.
  • Ser estrictos con la higiene oral, siempre utilizando un cepillo ultrasuave quirúrgico. Los implantes dentales, al igual que los dientes naturales, también acumulan restos de comida provocando el desarrollo de placa bacteriana. Las enfermedades periimplantarias derivadas de ello, (equivalente a las enfermedades periodontales que se producen en los dientes naturales), ponen en riesgo la supervivencia de los implantes dentales y aumentan el riesgo de que se infecten, por lo que será extremadamente importante mantener una higiene adecuada. Se distinguen dos fases: en la fase inicial se produce una inflamación en la mucosa que rodea al implante dental. Esta enfermedad se conoce con el nombre de mucositis periimplantaria y, si se lleva a cabo un tratamiento adecuado, la inflamación es reversible. Sin embargo, si la inflamación progresa y va acompañada de pérdida ósea estaremos ante una periimplantitis. En esta fase, el tratamiento de la enfermedad suele conllevar una intervención quirúrgica para restablecer el buen estado de los tejidos que rodean los implantes.
  • No realizar esfuerzos físicos durante la semana posterior a la cirugía y mantener la cabeza elevada al dormir.

Aunque la edad mínima necesaria para la colocación de un implante son los 18 años, es conveniente esperar hasta los 23-25 años del paciente. En el caso de pacientes diabéticos (que pueden necesitar más tiempo para conseguir una correcta osteointegración), personas que toman bifosfonatos (para la osteoporosis) o anticoagulantes, o pacientes que tengan enfermedades cardiovasculares, es necesario consultar con el implantólogo antes de realizar la cirugía. No se recomienda la realización de una cirugía oral durante el embarazo.

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Paula Rivero

Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...