Intoxicación por productos de limpieza

¿Sabías que mezclar productos de limpieza como el amoniaco y la lejía puede volverlos aún más tóxicos y provocar una intoxicación respiratoria? Mucho cuidado con cómo utilizas los productos de limpieza y dónde los guardas. Si tú o alguno de los tuyos se intoxica, esto es lo que hay que hacer. 

Productos como la lejía, el salfumán y el amoníaco pueden llegar a ser extremadamente peligrosos y provocar una intoxicación. Pero no sólo estos productos, cualquiera de los limpiadores habituales, abrillantadores y limpiacristales que usamos para limpiar no están exentos de riesgo, sobre todo para los más peques de la casa, que accidentalmente y si están a su alcance, los pueden ingerir. Lo mismo ocurre con los ambientadores e insecticidas, e incluso con cosméticos como lacas, desodorantes, lociones, dentífricos y con disolventes, pinturas, lacas y barnices

Para evitar posibles accidentes con los niños, es conveniente no almacenar los productos tóxicos en envases de bebidas y por supuesto, nunca dejarlos a su alcance. Igualmente, cuando se limpie, no se deben mezclar productos porque puede producirse una reacción química que los vuelva aún más tóxicos y provocar una intoxicación severa.

Si lo tragas, tocas o inhalas…

  • En el caso de ingerir un producto tóxico accidentalmente (sobre todo lejía o salfumán), pueden aparecer vómitos, dolor de estómago y mareos. En estos casos, nunca se debe provocar el vómito, ya que puede ser muy peligroso, y menos aún si la persona está inconsciente, somnolienta o sufre convulsiones.
  • Si el producto entra en contacto con la piel o los ojos, puede producir escozor. En ese caso hay que ponerse guantes, quitarse la ropa y los zapatos si están manchados, así como lavar los ojos o la zona de la piel afectada con abundante agua durante 10 o 15 minutos, sin frotar excesivamente y lavando el pelo por si se hubiera quedado algún resto. 
  • Si se inhalan los vapores que desprenden algunos tóxicos, puede aparecer sensación de ahogo, tos y pitos. En esos casos hay que ventilar bien la habitación y salir rápidamente al aire libre. Si la persona intoxicada deja de respirar, hay que pedir ayuda inmediatamente, avisar a los servicios de urgencias e iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
  • En niños, en ocasiones se puede sospechar intoxicación si hay restos del producto en la piel o la ropa, desprende un olor raro o hay quemaduras alrededor de la boca o si aparece dificultad para respirar, vómitos, somnolencia o alteraciones del comportamiento.
  • En todos los casos se debe llamar inmediatamente al servicio de urgencias más próximo o al Servicio de Información Toxicológica 24 horas. Teléfono: 915 620 420. También es importante guardar los productos en su envase original para facilitarles la labor.

Especialmente peligrosos son los rodenticidas como la brometalina, que puede dañar el sistema nervioso; el fosfuro de zinc, que produce un gas letal en el cuerpo; y el colecalciferol, que aumenta los niveles de calcio en la sangre, lo que lleva a la insuficiencia o fallo orgánico. La legislación es especialmente severa con el uso de estos raticidas, que no deben en ningún caso exponerse sin una caja especialmente diseñada para su aplicación.

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Paula Rivero

Soy de la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94, estudios que completé con los de Historia Contemporánea, licenciándome en...