Ojo seco. Más en tiempos de COVID-19

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El ojo seco es una enfermedad que se caracteriza por la falta de lágrima o por lágrima de mala calidad. Afecta a aproximadamente a 5 millones de personas en España, y la mayoría la desconoce. Se trata de una enfermedad crónica, pero con tratamiento eficaz, que tiene origen en la deficiencia de una o varias capas de las tres que forman la película lagrimal que recubren la superficie ocular, cuyo fin es humedecerlos y protegerlos. Pero, ¿qué es lo que provoca esta falta de lágrimas o por qué estas se evaporan más rápido de lo normal? El profesor José Manuel Benítez, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro La enfermedad de ojo seco. Mitos y realidades, explica que “esto ocurre cuando nuestra glándula lagrimal produce menos lágrima o cuando esta, una vez que está sobre el ojo, se evapora más rápidamente de lo normal. La mayor evaporación es la causa más frecuente de ojo seco y se debe a la inflamación del borde del párpado, denominada blefaritis”.

La farmacia te ayuda

Para ayudar a los pacientes que acuden a la farmacia a combatir esta patología que está teniendo más repercusión durante la pandemia, el Consejo General de Farmacéuticos, a través de su vocalía nacional de Óptica y Acústica en colaboración con el laboratorio Théa, lanzaba en el mes de octubre una campaña de educación sanitaria para prevenirla, distribuyendo una guía y un protocolo de actuación para detectar posibles casos y derivar al médico siempre que sea necesario. Según destaca esta guía, editada por el Consejo General de COF, el déficit en la cantidad o calidad de la lágrima está directamente relacionado con los síntomas de esta patología, entre los cuales están la sensación de arenilla, el cansancio o el picor de ojos. Estos síntomas suelen agravarse en determinados ambientes donde predomina la sequedad como en los ambientes contaminados con humos y gases irritantes, así como en locales cerrados con aire acondicionado o calefacciones (con corriente de aire perceptible) o por sequedad ambiental (como ocurre en verano, especialmente). Las consecuencias del ojo seco abarcan desde una irritación ocular leve pero constante, a una inflamación significativa, e incluso la aparición de cicatrices en la superficie del ojo.

Móviles y mascarillas, al banquillo

La vocal nacional de Óptica y Acústica del Consejo General, María Isabel de Andrés, destaca cómo el 60% de la población adulta se ve afectada por esta patología provocada por cambios en la cantidad y la calidad de las lágrimas. Entre las causas, a la edad, el uso de las lentillas, ciertas infecciones y algunos medicamentos entre los que se incluyen antihistamínicos, antidepresivos, medicamentos para la presión arterial y anticonceptivos, se le unen ahora, el “exceso del uso de pantallas durante el confinamiento y las mascarillas, que desvían todo el aire hacia los ojos, lo que ha provocado un repunte durante la pandemia”. Además, según explica José Manuel Benítez, algunos pacientes que han pasado alguna infección, presentan una conjuntivitis que les provoca irritación de ojos, molestias y segregación de lágrimas. “Sabemos que, tras una conjuntivitis vírica de otras causas, aparece como complicación un ojo seco”, afirma.

Otros culpables…

  1. Uso de lentes de contactos. Se deben utilizar materiales de lentes de contacto que tengan una baja tasa de deshidratación.
  2. El envejecimiento: la enfermedad de ojo seco puede aparecer a cualquier edad, pero es cada vez más común a medida que pasa el tiempo, en especial después de los 50 años.
  3. Ser mujer: debido a los cambios hormonales causados por el embarazo, el uso de anticonceptivos orales y la menopausia.
  4. Ambientes interiores y exteriores: el aire acondicionado, los ventiladores de techo y los sistemas de calefacción pueden disminuir la humedad ambiental interior y/o acelerar la evaporación lagrimal, lo que genera síntomas de ojo seco. Los climas áridos y las condiciones de viento o de bajos niveles de humedad también aumentan los riesgos de ojo seco.
  5. Vuelos frecuentes: el aire de las cabinas de los aviones es sumamente seco y puede originar problemas de ojo seco.
  6. El tabaco: además de ojo seco, fumar se relaciona con problemas oculares graves como, por ejemplo, degeneración macular, cataratas y uveítis.
  7. Enfermedades sistémicas: determinadas enfermedades sistémicas como la diabetes, los trastornos relacionados con la glándula tiroides, lupus, artritis reumatoide y síndrome de Sjögren, contribuyen a la aparición de problemas de ojo seco.
  8. Problemas en los párpados: el cierre incompleto de los párpados al dormir o parpadear, un trastorno llamado lagoftalmos, puede ser causado por envejecimiento o aparecer después de una blefaroplastia, así como por otras causas. Puede ocasionar ojo seco grave que, si no se trata, podría llevar a la aparición de úlceras corneales.

Las lágrimas artificiales, una solución

Entre las soluciones, las lágrimas artificiales representan la primera medida para mitigar los efectos del ojo seco, si bien hay que estudiar cada caso en función, entre otros, del usuario y de si utiliza o no lentillas. Además, hay que consultar con el oftalmólogo cuando se presenten otras enfermedades relacionadas. Otras de las alternativas para combatir la sequedad ocular, es descansar a menudo los ojos mientras usamos dispositivos móviles, limitar el uso de lentes de contacto, parpadear a menudo o evitar los movimientos de aire; aumentar la ingesta de agua y líquidos; llevar la mascarilla bien pegada a la cara y fijar todo lo posible su borde superior; moderar el uso de cosméticos; utilizar gafas de sol y/o realizar una correcta higiene de las pestañas, aplicando calor y limpiándolas con toallitas especiales para párpados en los casos de blefaritis o disfunción de las glándulas de Meibomio; dejar de fumar; hacer deporte; emplear humidificadores o evitar en lo posible medicaciones orales que producen ojo seco.

Suplementos con omega 3

Según explican los expertos que han elaborado la guía Sequedad ocular desde la farmacia asistencial, “hay que tener en cuenta que diversos factores dietéticos y nutricionales están relacionados con la sintomatología que presentan estos pacientes, por lo que el consumo de suplementos nutricionales ricos en ácidos grasos omega 3, que ayudan a restaurar la barrera lipídica y mejoran la sintomatología de la sequedad ocular, mejorando la calidad de la lágrima, al reducir su evaporación, alargar su retención y poseer un efecto antiinflamatorio”. Y añaden que “los beneficios son más marcados en condiciones como las blefaritis o la disfunción de las glándulas de Meibomio. La fuente natural animal de omega 3 se obtiene de pescados como el salmón, sardinas, arenque y bacalao”.

Las consecuencias del ojo seco abarcan desde una irritación ocular leve pero constante, a una inflamación significativa, e incluso la aparición de cicatrices en la superficie del ojo.

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