¿Por qué se producen mareos al ver una película en 3D?

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Expertos de Multiópticas, líder en el sector óptico en España, te dan las claves sobre cómo afecta el cine tridimensional a la salud visual y nos explican cuáles son algunos de los posibles aspectos negativos de la tridimensionalidad, que pueden incidir directa y perjudicialmente en la vista.

¿Cómo funciona la tecnología 3D?

Lo hace de una manera similar a como trabaja el cerebro humano para ver objetos en relieve. Concretamente, se superponen dos imágenes que se proyectan sobre una única pantalla, de modo que cada ojo observa una imagen para que al cerebro le lleguen los datos de ambas, creando ese efecto de tridimensionalidad, que provoca que lo que se ve sea prácticamente palpable.

¿Cómo trabaja el cerebro?

La disociación de imágenes de estos largometrajes hace que el cerebro trabaje el doble de como lo haría ante una película tradicional. De esta manera, da instrucciones a cada ojo independientemente para que, luego, ellos transmitan de vuelta una información conjunta alineando ambas imágenes, creando ese efecto de realidad virtual.

¿Qué síntomas puede provocar?
Mareos. ¿Por qué muchos se marean ante una película 3D? Por lo que se conoce como convergencia acomodativa o, lo que es lo mismo, el intento permanente de la vista para ajustarse a lo que está viendo. El cerebro encuentra a veces dificultad al codificar las imágenes que transmiten cada uno de los ojos, porque éstos pueden discordarse, por ejemplo, en un momento de relajación. Esto crea inadaptación y cierto mareo, que se puede incrementar también por el hecho de que la tridimensionalidad juega mucho con los cambios de distancia, generando en ocasiones un estado de ligera desorientación.
Fatiga ocular. Normalmente, la exposición ante cualquier pantalla provoca cansancio al ojo, lo que se conoce como fatiga ocular, algo que puede aumentar ante una película 3D. ¿A qué se debe? Al sobreesfuerzo al que se ven sometidos los músculos oculares y el cerebro. Esto puede producir cansancio general, dolor, visión borrosa, aparición de lágrimas, fotofobia, visión doble, sensación de quemazón, dolor de cabeza, náuseas e, incluso, vértigos. Este factor crece además en aquellas personas con posibles defectos refractarios (miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc.), tanto por este hecho en sí, como por las gafas que se usan para ver estos largometrajes, que no siempre son compatibles con ciertos modelos graduados, sobre todo si tienen ciertas características específicas.

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