La obesidad complica la diálisis en pacientes con enfermedad renal

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De los 1.331 nuevos pacientes que comenzaron tratamiento de diálisis en 2016 en los 61 centros de Fresenius Medical Care en España, más del 37 por ciento tenían obesidad, y más de un 32 por ciento, sobrepeso, dos factores de riesgo asociados a la enfermedad renal crónica. Sobrepeso y obesidad incrementan hasta en un 21% y un 40% respectivamente el riesgo de padecer una insuficiencia renal y por este motivo el Día Mundial del Riñón, se ha centrado este año en la alerta de la obesidad como factor de riesgo.

La obesidad favorece la aparición de hipertensión y diabetes tipo 2, dos enfermedades que producen alteraciones circulatorias que someten a los riñones a un sobresfuerzo. Este sobresfuerzo puede acabar haciendo que los riñones dejen de funcionar adecuadamente y sea necesario un tratamiento renal sustitutivo y/o un trasplante.

¿Cómo incide la obesidad en el paciente de diálisis? Los factores asociados a la obesidad hacen que los pacientes que entran en diálisis sufran una serie de complicaciones, entre las que destacan:

⊕ Mayor dificultad para realizar y puncionar el acceso vascular:  la fístula es fundamental en el paciente renal, es su “conexión a la vida”, la unión entre su cuerpo y el riñón artificial o la máquina de diálisis. Mediante una pequeña intervención quirúrgica, preferiblemente en el antebrazo, se consigue modificar los vasos sanguíneos para poder aumentar el flujo de sangre necesario para el tratamiento de las diálisis. En cada sesión, se realizan dos punciones en dicha zona. En los pacientes obesos, la grasa que se interpone entre la piel y el lecho vascular, añade una mayor dificultad tanto para la construcción como para la punción del acceso durante el tratamiento.

⊕ Mayor dificultad para diagnosticar el estado de hidratación (exceso de líquido) de paciente en diálisis: si bien este diagnóstico se ha mejorado en los últimos años con el uso del BCM, Body Composition Monitor de Fresenius, un monitor que permite, de manera no invasiva, conocer la composición corporal de líquido, grasa y
músculos.

⊕ Mayor dificultad para eliminar el exceso de líquido corporal: el paciente obeso en diálisis con sobrehidratación tiene mayores problemas para su eliminación al tener una distribución del líquido corporal diferente (acúmulo del líquido en grasa) diferente de paciente con peso adecuado.

⊕ Dificultad para controlar la tensión arterial del paciente obeso en diálisis

⊕ Mayor riesgo de comorbilidad cardiovascular


⊕ Aumento de los posibles efectos secundarios de la medicación y las complicaciones que de ello se puedan derivar. 
El enfermo renal obeso tiene que medicarse para su insuficiencia renal y además para las enfermedades cuya aparición se ven favorecidas por la obesidad (diabetes o hipertensión). Esta mayor necesidad de medicación implica la aparición de más efectos secundarios que inciden sobre la calidad de vida del paciente.

⊕  Dificultad de la realización del trasplante renal, en casos extremos.

De no tratar la obesidad, estas complicaciones pueden llevar a una disminución de la esperanza de vida del paciente de diálisis. Por este motivo, se realiza una intervención específica con el paciente de diálisis obeso:

⊕ Eliminando el exceso de líquido mediante la diálisis.

⊕ Con un control y seguimiento exhaustivo de sus cifras de glucosa y tensión arterial.

⊕ Informando y concienciando al paciente de diálisis obeso de la importancia de seguir unos hábitos higiénico-dietéticos y de estilo de vida: control de la ingesta de sal, tanto en su uso, como en su presencia en alimentos precocinados y en conserva; control de la cantidad de carbohidratos; ejercicio físico (la obesidad requiere un equilibrio entre la
ingesta de calorías y su gasto en forma actividad física).



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