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BOCAS A PUNTO: SONRISAS CAUTIVADORAS

BOCAS A PUNTO: SONRISAS CAUTIVADORAS

BOCAS A PUNTO: SONRISAS CAUTIVADORAS

Nuestra boca habla… y esto no sólo se refiere a los mensajes que transmitimos a través de ella sino que el estado de la dentadura, los labios e incluso la lengua dicen mucho de nuestra salud y también de la atención que prestamos a esta parte de nuestra anatomía. No hay más secreto: mostrar una sonrisa que cautiva, atrae y enamora pasa por dedicar el tiempo adecuado al cuidado de la boca.

Según la encuesta Estética y Salud Dental en Cataluña, llevado a cabo por la Clínica Curull, centro de estética dental avanzada de Tarragona, los encuestados puntúan con un 8 sobre 10 la importancia de la sonrisa en la primera impresión; el 33%  considera que este gesto es un elemento clave para la aceptación social, los actos sociales (el 28%), conocer gente (21%) y encontrar pareja y trabajo (9%). Asimismo, uno de cada dos encuestados considera que su sonrisa se ha convertido en su mejor aliada en algún momento de su vida, ya sea en el ámbito social, en la mejora de su autoestima o para encontrar pareja; y 4 de cada 10 reconocen que se han enamorado de otra persona por su sonrisa. “La sonrisa es una pieza clave para transmitir nuestra imagen personal a la vez que mejora nuestra calidad de vida. Tener una conchita curullsonrisa bonita refuerza la autoestima, mejora el estado de ánimo, evita inseguridades y proporciona confianza en nuestros pacientes”, explica la doctora Conchita Curull, directora de este centro. Lucir una sonrisa “de cine” pasa lógicamente por tener una dentadura en buen estado pero también hay otros elementos que intervienen en este gesto a los que hay que prestar la debida atención: los labios, el aliento, el color de los dientes…

Higiene: im-pres-cin-di-ble
No hay otra estrategia más básica ni efectiva para asegurar una dentadura en perfecto estado: cepillarse los dientes después de cada ingesta de comida y, al menos, tres veces al día, “y, muy importante, nunca irse a la cama sin lavarlos ni haber usado seda o hilo dental entre los dientes”, recomienda el odontólogo Iván Malagón, director de Iván Malagón Clinic.

  • Aunque se trata de un gesto cotidiano, es habitual cometer fallos al lavarse los dientes. La doctora Curulla explica cuáles son las claves del cepillado correcto: “Existen diferentes clases de cepillos, y hay que escoger siempre el que corresponde al tamaño de la boca. Si es más pequeño no limpiará las zonas menos accesibles, y si es grande no nos permitirá maniobrar con comodidad. El cepillo de dientes no debe mojarse en agua antes de cepillarnos los dientes ya que seco siempre limpia mejor porque absorbe la pasta de dientes y permite arrastrar más suciedad. No es necesario cepillar los dientes con fuerza, ya que podríamos erosionarlos y dañarlos. El cepillo limpia por barrido, por lo que pasarlo suavemente por las zonas necesarias es más que suficiente. Asimismo, el orden y el tiempo de cepillado son muy importantes: cada cuarto de la boca debe cepillarse durante 30 segundos, lo que equivale a un total de 2 minutos. En menos tiempo es imposible recorrer todas las caras de los dientes y eliminar la placa. Para no dejarse ningún tiempo lo mejor es seguir un orden de derecha a izquierda y de abajao a arriba”.
  • El doctor Iván Malagón recuerda que en la boca no hay solo dientes: “Por ello, se debe mantener una correcta higiene de la lengua y el paladar mediante limpiadores linguales o, incluso, con el propio cepillo. Y para evitar que las encía se inflamen y sangren, realizar masajes con movimientos circulares en cada cepillado”.
  • Los colutorios son otro elemento esencial en la higiene de los dientes, “pero antes de decantarse por uno –advierte Malagón- es mejor consultar a un especialista, ya que hay algunos colutorios que no pueden usarse en determinados casos y otros que no se recomienda utilizar de manera continua”.
  • “Hay que usar siempre, siempre, siempre la seda dental, ya que es la única forma de evitar la acumulación de suciedad (y posibles caries) entre los dientes”, dice Marta Córdoba, de la Clínica Córdoba del Pozo Dental Wellness. E igualmente cepillos interproximales. Y es que este espacio interdental es a menudo el gran destisprayolvidado de la higiene bucal. Según datos de la firma Dentaid, el 77,5% de las caries tiene su origen en esta zona, debido principalmente a la dificultad para acceder a ella durante el cepillado, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana. La técnica básica para usar el hilo dental es la siguiente: sacar de 45 a 60 cm de hilo dental del dispensador; enrollar los extremos del hilo entre los dedos índice y medio, sujetar firmemente el hilo alrededor de cada diente
    forman do una “C”; y mover el hilo hacia adelante y hacia atrás tirando y empujando, de arriba hacia abajo, contra el lado de cada diente. En cuanto a los cepillos interproximales, según el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV), los hay de varios tamaños, dependiendo del espacio interdental, y se usan mucho en los caso en los que el hilo dental no es suficiente y el espacio entre dientes es muy grande. Igualmente está recomendado su uso en pacientes con periodontitis, y ante tratamientos de ortodoncia e implantes y prótesis dentales.

Halitosis: falsos mitos
El mal aliento es un lastre que arrastran muchas personas y que en algunos casos llega a dificultar sus relaciones sociales. Lo cierto es que en torno a este problema existen una serie de falsos mitos que el doctor Xavier Calvo, medical advisor de Dentaid, aclara:

      1. “La halitosis viene del estómago”. No es cierto, ya que en el 90% de los casos el problema tiene su origen en la propia boca.
      2. “No hace falta cepillarse la lengua”. Cuidar dientes y encías no es suficiente para una correcta salud bucodental. De hecho, el 41% de los casos de halitosis tienen su origen en el biofilm (placa bacteriana) acumulado en la lengua. Los expertos recomiendan añadir el limpiador lingual a la rutina diaria para un aliento fresco y sano. Su uso es sencillo: basta con arrastrarlo suavemente por la parte central y los laterales de la lengua, aclarando finalmente con agua abundante.
      3. “Sólo hay que pedir cita al dentista si se siente dolor”. Muchas patologías bucales, como la halitosis, no generan síntomas dolorosos, de ahí la importancia de programar una visita al dentista cada seis meses para revisar y cuidar la boca, evitando posibles complicaciones.
      4. “La halitosis no se cura”. Existe tratamiento para este problema, tanto para su prevención como una amplia gama de productos (pasta dentrífica, colutorio, spray) formulados científicamente para ayudar a tratarlo y mantenerlo bajo control.
      5. “Es un problema que no se puede prevenir”. La principal prevención de la halitosis pasa por una buena higiene de dientes, encías y lengua. Además, es recomendable beber agua entre horas, evitar largos periodos de ayuno, así como reducir el consumo de comidas especiadas, té, café, tabaco y alcohol.
      6. “No existe ningún especialista médico en halitosis”. El dentista es siempre el mejor aliado para detectarla y ayudar a tratarla. A menudo, uno mismo no es capaz de darse cuenta por propia incapacidad o por la adaptación del olfato al olor que se desprende de la boca.
      7. “El estrés no influye en el mal aliento”. Como en todo, el estrés y el ritmo de vida acelerado no son buenos para la salud y también tienen consecuencias en dientes y encías, afectando directamente al aliento. Actualmente, se estima que 1 de cada 3 personas adultas sufre halitosis y el 60% de los casos está asociado a enfermedades de encías (gingivitis y periodontitis).
      8. “El colutorio es peligroso”. Solo hay que evitar el uso de colutorios y sprays con base alcohólica porque favorecen la sequedad bucal y pueden empeorar la situación.
      9. “Lo mejor para el mal aliento es marcar chicles”. Ni los chicles ni los caramelos son recomendables en este sentido. Al igual que el té o el café, se trata de un recurso fácil para enmascarar el olor, pero no son una solución. Existen otros productos, colutorios y sprays, formulados específicamente para neutralizar y combatir la halitosis.
      10. “La halitosis sólo es un problema estético”. Más allá de las dificultades sociales que pueda suponer padecerla, la halitosis puede ser un indicador de graves problemas de encías ocasionando daño a los tejidos que soportan el diente. Es mucho más frecuente de lo que todo el mundo piensa, así que debe dejar de ser considerado un tema tabú.

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Labios: el toque de glamour… y mucho más
Aunque esta zona del rostro desempeña múltiples funciones, su seña de identidad es la fragilidad: no se encuentra recubierta de piel sino de una fina línea protectora (la membrana mucosa permeable) que carece de glándulas sebáceas, glándulas sudoríparas y melanina, el pigmento que da color a la piel y la protege de la radiación solar. Esta es la razón por la que los labios son especialmente vulnerables a las agresiones medioambientales (sol, viento, frío extremo…). Teniendo en cuenta esto, la consigna es no salir nunca a la calle sin llevar los labios debidamente protegidos.

      1. La mejor protección para los labios es “abusar” de la hidratación. En este sentido, no hay límite, así que es importante tener siempre a mano un bálsamo labial y reaplicarlo varias veces a lo largo del día. Hay que extender esta aplicación hasta la comisura, ya que es la zona más sensible de los labios.
      2. Utilizar siempre una barra de labios que incluya SPF, sobre todo en los meses de verano.
      3. Aunque la formulación de la mayoría de los labiales incluye ingredientes hidratantes y protectores, en caso de que los labios tengan tendencia a resecarse es recomendable aplicar previamente un bálsamo, para reforzar así la barrera protectora.
      4. Un gesto que pocas personas hacen es incluir a los labios en el ritual de higiene bucal, algo que es muy importante después de haber consumido alimentos ácidos y salados que pueden irritarlos: pipas, cacahuetes, zumo de naranja…
      5. La noche es la mejor aliada de unos labios en perfecto estado. Aplicar una cantidad generosa de cacao o vaselina (permanecen más tiempo sobre los labios que los bálsamos) antes de acostarse debería convertirse en un gesto cosmético cotidiano.
      6. Igual que se desmaquillan otras zonas del rostro, hay que hacer lo mismo con los labios, utilizando para ello un producto específico (suelen ser demaquilladores 2 en 1, para los ojos y los labios). Los hay en textura gel, aceite o loción, y basta con aplicar un poco de producto impregnado en un disco de algodón, sin frotar ni restregar.
      7. Cuando los labios se pelan, nunca hay que tirar de los pellejitos, ya que con ello se favorece la formación de grietas y heridas y aumenta el riesgo de infección. En estos casos se aconseja sustituir la barra de labios por un bálsamo con color.
      8. No fumar. El hábito tabáquico es el principal responsable del “código de barras”, esto es, la formación de pequeñas arrugas verticales en la zona del labio superior.

Objetivo: retrasar el envejecimiento dental
A partir de los 40 años, la mayoría de los dientes pueden empezar a mostrar un desgaste caracterizado por un perfil recto de los incisivos, lo que da lugar a una sonrisa con un aspecto muy duro y envejecido. “Las encías, por su parte, sufren el paso del tiempo retrayéndose y perdiendo el color rosado que las caracteriza”, señala la doctora Córdoba. Técnicas como el contorneado dental son una excelente solución a este efecto de desgaste, mientras que la gingivoplastia consigue que, por medio de injertos, desaparezcan los huecos tan antiestéticos que se van produciendo entre los dientes y que dan un aspecto envejecido. Pero sin duda la mejor forma de mantener una sonrisa joven durante más tiempo es adoptar unas estrategias antiedad en el marco de los cuidados diarios:

      • “Evitar ingerir con frecuencia bebidas carbonatadas y zumos ácidos. Estos pueden descalcificar el esmalte de los dientes y provocar su desgaste prematuro”, señala el doctor Malagón.
      • El cigarrillo también añade años a la dentadura: “El tabaco estimula la pérdida de permeabilidad de las muscosas, disminuyendo la oxigenación y dando lugar al envejecimiento prematuro y a la ausencia de salud de la pieza y los tejidos que rodean al diente”, señala este experto.
      • Otra razón para consumir aceite de oliva: está demostrado que este alimento, además de contener numerosas propiedades muy beneficiosas para la salud, es también un aliado de la dentadura, ya que deja una película invisible sobre los dientes, protegiéndolos de la caries y el desgaste dental.

Cuídate con aromaterapia
¿Sabías que el aceite esencial de árbol del té es un antiséptico y antiinflamatorio? Aplica 2 gotas a la dosis habitual de dentífrico y notarás un aliento fresco, una higiene más duradera y unos dientes más blancos. Para potenciar su efecto, los laboratorios Pranarôm lo han combinado con otros aceites esenciales, como la menta piperita, el laurel y el clavo. El resultado es Buccarom, un gel bucodental que sirve tanto para mantener a raya la placa dental como para tratar aftas y otras irritaciones bucales. Combínalo con el dentífrico habitual. A partir de los 3 años.



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