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Cae la hoja, bajan los ánimos… Cuidados energizant...

Cae la hoja, bajan los ánimos… Cuidados energizantes para revitalizar tu look

Cae la hoja, bajan los ánimos… Cuidados energizantes para revitalizar tu look

Reparar los estragos del verano, renovar la piel, reponer los niveles óptimos de defensas, hidratación y nutrición antes de que bajen las temperaturas; combatir la retención de líquidos que vuelve a aparecer en cuanto retomamos la rutina, el sedentarismo y el estrés… son muchos los “deberes cosméticos” que hay que hacer en octubre, una época del año que no se caracteriza precisamente por ponerlo fácil cuando se trata de lucir un aspecto luminoso. Por suerte, hay estrategias que funcionan muy bien para subir los ánimos y revitalizar y re-energizar el look… y, también, el humor.

Reminiscencias cutáneas de los efectos del sol y las vacaciones + cambios bruscos de temperatura + días más cortos y fríos + ánimo bajo = tu aspecto necesita una cura revitalizante y energizante con urgencia. El otoño no es una estación especialmente benévola con nuestro look: el viento, la bajada de temperatura y también el “síndrome otoñal”, esa desidia o desánimo que muchas personas sufren en este momento, contribuyen a que cara, cuerpo y cabello luzcan desvitalizados si no se les prestan los cuidados adecuados. Así que, por un lado, hay que adaptar la rutina cosmética a este momento del año y, por otro, echar mano de ingredientes cosméticos que además de hidratar, nutrir y reparar, tengan un efecto energizante, revitalizante y vivificador, tanto para la piel como para el estado de ánimo.

Rutina cosmética: en busca de la vitalidad perdida
Exfoliar.
Si hay un gesto cosmético absolutamente imprescindible en este momento es la exfoliación. La razón es que tras los excesos del verano, muchas de las células muertas de la capa más superficial de la piel están, literalmente “achicharradas” por el sol, dando lugar a un tono moreno “cartón” que es falso y poco saludable. Al eliminar esa capa con la exfoliación, es cierto que se pierde parte de ese bronceado souvenir de la playa pero, a cambio, aparece una piel sana, fresca, revitalizada y, sobre todo, luminosa. El tipo de exfoliante y la frecuencia de uso depende del tipo de piel, pero la opción más aconsejable en este momento en el que muchas epidermis aún están sensibilizadas por los efectos del sol son las que se aplican sobre la piel húmeda y se eliminan con agua, utilizadas una o dos veces por semana.

Tonificar. Los tónicos faciales suelen ser los grandes olvidados de la rutina cosmética diaria, debido principalmente a las prisas. Sin embargo, resultan muy útiles, especialmente en épocas como ésta, en la que es necesario revitalizar la piel, un cometido que cumplen a la perfección. Se trata de soluciones acuosas formuladas a base de aguas purificadas o termales, extractos vegetales, agentes hidratantes, sustancias reguladoras, revitalizantes, normalizadoras, dinamizantes… hay muchas opciones, según el tipo de tónico. La mayoría tiene un contenido de alcohol mínimo o inexistente y poseen la propiedad de reestablecer el pH de la piel.

Van siempre en tándem con el producto limpiador y se aplican inmediatamente después de este (leche o crema, preferiblemente, pero también, toallitas, aceite…), bien impregnando un disco limpiador con el producto y pasándolo uniformemente por todo el rostro o bien pulverizando la piel en el caso de las presentaciones en spray.

Los tónicos han evolucionado hacia otro producto con el que ahora comparten categoría: las aguas mincelares o desmaquillantes. Básicamente la diferencia entre ambos reside en la formulación: estas aguas incluyen mincelas, unas moléculas que son capaces de atraer, a modo de un imán, la suciedad, los restos de polución y de maquillaje y el sebo del rostro, y los transportan a través del agua, asegurando así la limpieza completa de la piel. Se aplican de forma similar a los tónicos pero, en ambos casos, es muy importante no arrastrar el algodón por el rostro, sino dar con él pequeños toquecitos.

Reparar. En este momento, con el viento, los cambios bruscos de temperatura, un sol que aún hace de las suyas y los ambientes interiores con escasa humedad a consecuencia de las primeras jornadas con calefacción, hay que redoblar esfuerzos en lo que a hidratación cutánea se refiere, y se necesita dar un paso más. La nutrición es ahora más importante que nunca, tanto para reparar alguno de los efectos del verano como para blindar a la epidermis frente a las agresiones medioambientales. Lo mejor es alternar la hidratante de día (debe incluir SPF) con una nutritiva, preferiblemente por la noche. En los casos en los que la piel esté especialmente desvitalizada, se puede incluir un serum, aplicado sobre la piel perfectamente limpia y siempre antes de la hidratante o nutritiva. Y, como complemento, una o dos veces por semana, una mascarilla de textura densa y reparadora.

Ingredientes “con mucha marcha”

 

  • Vitamina C. Fundamental para la síntesis de colágeno y para el correcto estado de la dentadura y el cabello, esta vitamina tiene un importante efecto antioxidante sobre la piel que resulta clave en esta época del año para proteger las proteínas, los lípidos y al ADN del daño producido por el sol y los agentes contaminantes y, también, por el propio metabolismo de la piel. Presente en la cosmética antiedad desde hace tiempo, se ha convertido en el ingrediente estrella de los serums y fluidos. “La gran ventaja de la vitamina C frente a otros antioxidantes como la vitamina E es que ésta se formula en fase oleosa mientras que con la C, que es hidrosoluble, se pueden realizar productos oil-free, muy interesantes para pieles grasas con marcas de acné o para los hombres, que rechazan las texturas untuosas. Para las pieles secas, constituye un suplemento muy valioso por su poder iluminador, pero siempre deben utilizar su crema habitual encima”, explica la farmacéutica María Unceta-Barrenechea, creadora de la firma cosmética María D’uol (que se distribuye en centros de estética). 
  • Naranjo dulce. Emparentada con la vitamina C, esta sustancia está presente en muchos productos de cosmética corporal adelgazante, reafirmante y reductora ya que, por un lado, evita el almacenamiento de lípidos (origen de la celulitis, los michelines y las cartucheras) reduciendo su transporte y dificultando su acúmulo; y, por otro, favorece la lipogénesis, fomentando la eliminación de la grasa ya almacenada dentro de las células adiposas. 
  • Cafeína. Es el ingrediente cosmético energético por excelencia: se trata de un potente lipolítico que estimula la eliminación de las grasas y tiene un importante efecto drenante, de ahí que desde hace mucho tiempo se haya convertido en la sustancia estrella en la cosmética reductora, reafirmante y, sobre todo, anticelulítica. 
  • Aceites esenciales. Básicamente, los que se utilizan en cosmética tienen dos efectos: relajantes y energizantes o euforizantes. Estos últimos son los más adecuados en este momento, para revitalizar los mecanismos de reparación cutánea y ejercer un efecto positivo sobre el ánimo. Los más efectivos en este sentido son los aceites esenciales de naranja (presente en champús, cremas hidratantes y productos desmaquilladores); de mandarina (sus propiedades refrescantes y estimulantes hacen que se suela incluir en muchos perfumes, sprays e hidratantes corporales) y de rosa (ejerce un efecto tonificante y suavizante sobre las capas superiores de la piel, por lo que se aplica tanto en la cosmética facial como en el tratamiento de las estrías). 
  • Extractos frutales. Son la incorporación más reciente a la cosmética energizante ya que a sus efectos vitalizantes y euforizantes sobre el ánimo añaden potentes propiedades cosméticas, antioxidantes y antiedad, principalmente. Uno de los más novedosos es el jengibre, y más concretamente una de sus sustancias, el gingerol, una molécula conocida por sus propiedades estimulantes, por lo que se incluye en productos corporales para producir una sensación refrescante y dinamizante. Las bayas del bosque se han revelado como un filón para la cosmética sensorial: ricas en flavonoides y otros antioxidantes, algunas como la grosella y la frambuesa actúan directamente contra la inflamación producidas por los rayos UV, reduciéndola y reparando la piel. Otra sustancia novedosa es el extracto de melón Cantaloup, con un gran potencial para proteger a las células del estrés oxidativo.

 

Síndrome otoñal: échale la culpa a las retenciones
Con la vuelta a la rutina, al estrés y a esos hábitos inadecuados que tan difícil resulta abandonar (el sedentarismo, principalmente) vuelve a aparecer un “enemigo silencioso” que da lugar a síntomas molestos y muy poco favorecedores: la retención de líquidos. La farmacéutica Leticia B. Carrera, directora de los Centros Médico-Estéticos Felicidad Carrera, de Madrid, explica cuál es su origen: “El sistema linfático es el encargado de drenar todos los fluidos de los órganos hacia la sangre, pero a veces, los fluidos no se eliminan de forma adecuada, por lo que líquidos y toxinas se quedan en los espacios entre las células, y se produce así una retención. Las hormonas; el exceso de peso; la escasa ingesta de líquidos, proteínas y fibras; el sedentarismo y también el estrés y factores climáticos como los que se producen en los cambios de estación son sus principales causas”.

Su consecuencia directa es la hinchazón en determinadas zonas corporales (edema), dando lugar a una sensación de incomodidad y cansancio que puede llegar a afectar negativamente a nuestro ánimo. “Las piernas son la parte del cuerpo que más acusa la retención, especialmente en los tobillos, la zona superior de la rodilla y los muslos, debido a la postura. Pero también suele presentarse en el abdomen (la retención suele estar detrás de esa tripa abultada que no baja ni con ejercicio); el pecho e incluso en los párpados y todo el rostro (las bolsas de los ojos que nos hacen parecer más agotadas de lo que realmente estamos, están producidas en buena parte por esta retención)”, explica la experta.

Las mejores estrategias para plantar cara a esta retención y liberarnos de la dosis de cansancio extra que aporta a nuestro aspecto y también a nuestro estado de ánimo, son las siguientes:

  1. Beber mucho. Hay que tomar dos litros de agua al día, también en infusión. “El té verde es un gran aliado porque actúa como diurético natural. También son recomendables las infusiones de cola de caballo y de hinojo. Asimismo, es importante evitar las aguas minerales que sean muy ricas en sodio”, señala Leticia B. Carrera.
  2. Vigilar la dieta. Seguir una alimentación baja en sal; tomar alimentos diuréticos y consumir suficientes proteínas.
  3. Incluir complementos nutricionales que ayudan a drenar. Según la experta, los más recomendables son el potasio, el magnesio, el té verde, el ginkgo biloba, el castaño de Indias, las antocianidinas y otros como los extractos de corteza de pino o de pepitas de uva.
  4. La cosmética drenante. Diseñados para actuar sobre la microcirculación sanguínea, estos productos incluyen ingredientes “activadores” como la cafeína y el extracto de rusco y otros como la menta y el mentol, que le añaden un plus “vigorizante”.
  5. Tratamientos específicos. “En medicina estética utilizamos la técnica de mesoterapia, mediante la cual se inyectan ciertos principios activos como alcachofa, hammamelis, árnica, belladona, echinacea, caléndula y meliloto que funcionan muy bien para eliminar el exceso de líquidos. También empleamos aparatología con técnicas como la presoterapia, las ondas de choque, las ondas electromagnéticas o la vacumterapia”, comenta la experta.

Caída de pelo: no tan fiera
Según datos de la Clínica de Trasplante de Pelo del Institut Vila-Rovira, de Barcelona, el porcentaje de alopecia femenina podría situarse en el 40% de las mujeres mayores de 50 años, con una clara tendencia al alza de forma progresiva. Tal y como explica su director, el doctor Ramón Vila-Rovira, la alopecia es un problema de carácter multifactorial (herencia genética, alteraciones hormonales, dietas desequilibradas….), pero en esta época del año hay tres circunstancias que aumentan la posibilidad de que se produzca. Por un lado, el llamado recambio estacional, una “muda” fisiológica que suele ser más intensa a finales del verano y principios del otoño. Según el experto, lo normal es que la caída sea de unos 100 cabellos al día. Si son más o la caída se mantiene en el tiempo, hay que ponerse en manos de un especialista.

Otro factor que interviene son los efectos de los rayos UVA sobre el cabello, que han sido especialmente intensos durante el verano. “Estos rayos resecan el cabello, lo decoloran; provocan modificaciones en la estructura de la fibra capilar, volviéndolo frágil y fino; aceleran la aparición de puntas abiertas y pueden causar quemaduras a nivel de cuero cabelludo. Ello no es un factor determinante en la alopecia femenina, pero sí hace que el aspecto del cabello sea peor en esta época del año”.

Asimismo, hay que tener en cuenta la repercusión que determinadas situaciones, más frecuentes al inicio del “nuevo curso” laboral, pueden tener en la aparición de la alopecia femenina: “El estrés causado por el trabajo, situaciones económicas complicadas, tensiones familiares o un ritmo de vida asfixiante es un factor que puede ser causante de caídas puntuales del cabello”.

No es cierto, sin embargo, que teñirse el cabello favorezca la caída. “No existen datos que corroboren esta idea –explica Vila-Rovira-. Lo que sí está probado es la posibilidad que tienen algunos de estos productos de causar debilitamiento de la fibra por las alteraciones físico-químicas que causan sobre el cabello, sobre todo los tintes con agentes decolorantes. Un cabello débil y quebradizo ocasiona una pérdida de volumen generalizada, pero no una caída desde la raíz”.

Para prevenir la caída de pelo otoñal, tanto la femenina como la masculina, el experto recomienda seguir unos hábitos de vida lo más saludables posible, sobre todo una alimentación equilibrada; mantener una correcta hidratación; descansar 8 horas al día; practicar ejercicio con regularidad; eliminar hábitos tóxicos como el consumo de tabaco o alcohol y, en la medida de lo posible, disminuir los niveles de estrés. “Además, hay una serie de tratamientos médicos que siempre deben seguirse después de que un experto analice cada caso concreto. Los más habituales son las vitaminas por vía oral, para suplir las carencias nutricionales; infiltraciones; fármacos (minoxidil y finasteride); cosmética capilar y tratamientos como la terapia láser de baja intensidad o la oxigenoterapia”, afirma Vila-Rovira.

Una de las técnicas más novedosas es la carboxiterapia capilar, que consiste en la introducción de gas estéril C02 a nivel subcutáneo o intradérmico, con la ayuda de una máquina y mediante pequeñas microinyecciones prácticamente indoloras y muy poco invasivas. “El objetivo es revitalizar los tejidos por efecto de la oxigenación y la neovascularización”, explica el doctor Vila-Rovira.

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