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Cómo afrontar la FIBROMIALGIA

Cómo afrontar la FIBROMIALGIA

Cómo afrontar la FIBROMIALGIA
Tengo fibromialgia. Muchas veces no quiero ni salir de casa de cómo me encuentro por los dolores. Estoy triste y discuto frecuentemente con mi familia. Duermo mal. No se me va el dolor con aspirina ni nada. Encarna (Alcobendas).La fibromialgia es una enfermedad de tipo crónico, definida muchas veces de forma ambigua, y en donde existen diversos puntos del cuerpo en donde se observa un dolor que puede llegar a ser muy fuerte, variando de un día a otro e incluso, de una parte a otra del cuerpo. Se observa muchas veces que existe además cansancio, problemas con el sueño, malestar en las articulaciones, trastornos intestinales, con estreñimiento seguido de diarrea, ansiedad o depresión, etc. Actualmente, los tratamientos que hay no curan esta enfermedad; sin embargo pueden aliviar sus problemas. Tú médico te indicará

Pero tú puedes hacer cosas por ti misma. Aplícate calor en las zonas que te duelan. Desde una ducha o baño caliente hasta una manta eléctrica, con ligeros masajes, pueden aliviar notablemente el dolor. Además, evita la ansiedad y el estrés. Respira tomando aire por la nariz y expulsándolo lentamente por la boca; ello ayudará a relajarte y podrá mejorar tus síntomas.

Dormir bien es fundamental: duerme 8 horas diarias y no te acuestes tarde. Si algo te gusta  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosmucho en la televisión pero acaba tarde, grábalo y míralo en la tarde siguiente. Evita también tomar café o bebidas con cafeína (té, cola, etc.) o alcohol, horas antes de acostarte.

Haz un ejercicio ligero. Te ayudará mucho. Comienza suave: 4 ó 5 minutos de paseo al día; después aumentan un minuto cada día, al cabo de un tiempo puedes andar 20-30 minutos cada día. Además, así podrás reducir peso. Eso sí, no hagas ejercicios intensos, ni cargues pesos pesados. Tampoco te aísles. Reúnete con tu gente. Disfrutarás más de la vida y reducirás ansiedad.

Recuerda:

– Evita el consumo de cafeina, dormirás mejor
– Duerme un tiempo suficiente y con horarios regulares
– Haz ejercicio ligero: camina despacio
– Empieza con sesiones cortas y suaves; aumenta luego despacio
– Duchas de agua caliente o una manta eléctrica pueden ayudarte





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