En verano, tus riñones importan

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Conocida como la epidemia silenciosa, la Enfermedad Renal Crónica (ERC) afecta en España a un total de 4,5 millones de personas y, lejos de retroceder, su prevalencia ha crecido en la última década un 20%, asociada al envejecimiento de la población y a estilos de vida poco saludables que deben evitarse desde la infancia.

Aproximadamente un 5% y un 10% de la población europea padece enfermedad renal crónica (ERC), que consiste en una lenta pérdida de las funciones de los riñones, cuya principal tarea es la eliminación de residuos del cuerpo mediante el filtrado de la sangre y la eliminación del exceso de agua. Esto se debe, en parte, a las tendencias demográficas: la población está envejeciendo y la pérdida de la función renal es un síntoma de la vejez. Sin embargo, las tendencias demográficas no explican por sí solas la tendencia ascendente de la enfermedad renal crónica (ERC). Hay varias enfermedades asociadas a una incidencia elevada de IRC, como por ejemplo la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, el envejecimiento y la obesidad, por lo que todos ellos deberían someterse a revisiones y tratamientos específicos para su insuficiencia renal de manera regular. En lo que respecta a la diabetes, la tasa de mortalidad anual de diabéticos alcanza el 20% una vez iniciado el deterioro de la función renal. Relacionadas con el 30% de los casos de diabetes tipo 1 y el 40% de los de tipo 2, las enfermedades renales son el principal factor de riesgo de muerte de los pacientes diabéticos.

La obesidad, punta de lanza

Las enfermedades renales y sus factores de riesgo son en general muy poco conocidos. Por ejemplo, todo el mundo conoce que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión. Sin embargo, pocos conocen que las personas que padecen obesidad tienen un 83% más de posibilidades de padecer Enfermedad Renal Crónica (ERC). De hecho, se estima que el 13,8% de la ERC en hombres y el 24,9% de la ERC en mujeres de países industrializados pueden estar asociados con sobrepeso u obesidad. “La obesidad y el sobrepeso atacan la salud del riñón tanto de forma directa como indirecta. Directamente, la obesidad puede causar enfermedad renal poniendo una carga indebidamente alta sobre los riñones (al fin y al cabo un cuerpo más grande necesita mayor función renal) y generando cambios metabólicos dañinos como inflamación y oxidación. Indirectamente, induciendo o empeorando la diabetes y la hipertensión, factores de riesgo de enfermedad renal, y también es factor de riesgo para litiasis renal y algunos cánceres como el del riñón”, explica María Dolores del Pino, presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (SEN). “Debemos conseguir que los niños sepan desde la infancia que no sólo es importante cuidar su corazón, que la salud renal es también muy importante, y además se relaciona con la cardiovascular, y que aprendan a llevar estilos de vida saludables”, concluye.

Filtrado glomerular ¿te suena?

La presidenta de la SEN incide en la importancia de aumentar la sensibilización social en el cuidado del riñón, al igual que se ha hecho acertadamente con las patologías del corazón, y recalca la necesidad de dar a conocer a la población un nuevo lenguaje del riñón en el que conceptos como “el filtrado glomerular”, una sencilla prueba para evaluar que el riñón cumple correctamente su función, adquieran la misma relevancia y conocimiento que se tiene, por ejemplo, sobre el nivel de colesterol. Los médicos y los medios de comunicación han sabido transmitir muy bien qué es el colesterol, qué daños ocasiona el aumento de sus niveles y cómo reducirlos, ¿por qué no hacerlo con el filtrado glomerular?”, concluye la presidenta de la SEN.

“No me cabe la menor duda de que si la sociedad fuera más consciente del coste en calidad de vida que tiene la enfermedad renal, vigilaría mucho más la salud de sus riñones y pondría más cuidado en hábitos identificados claramente como poco saludables (abuso de alcohol, tabaco, determinados medicamentos, sal en las comidas, alimentos procesados, nula actividad física…)”, asegura.

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