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Cuatro cánceres del aparato digestivo, entre los m...

Cuatro cánceres del aparato digestivo, entre los más comunes

Cuatro cánceres del aparato digestivo, entre los más comunes

Los cánceres del aparato digestivo: objetivo de la campaña Cuídatex5

Ampliar el conocimiento y concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de los 5 tipos de cánceres más comunes en el aparato digestivo es el objetivo de la campaña “Cuídatex5”, puesta en marcha por la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) (FEAD) y Laboratorios Vilardell en el Día Mundial de la Salud Digestiva. 

Según datos proporcionados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) los tumores responsables del mayor número de fallecimientos a nivel mundial en 2018 fueron el cáncer de pulmón (18,4% del total de muertes por cáncer), el cáncer colorrectal (9,2%), el cáncer de  estómago (8,2%), el cáncer de hígado (8,2%) y cáncer de esófago (3,4%).

“Desde la Fundación Española del Aparato Digestivo sabemos que modificar o evitar los factores de riesgo, así como la detección y el tratamiento temprano de los cánceres del Aparato Digestivo son clave para reducir su mortalidad. Para ello, es imprescindible conocer mejor la patología y difundir las principales medidas preventivas” explica doctora Mileidis San Juan Acosta, especialista en Aparato Digestivo y responsable del Comité de Actividades Fundacionales de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD).

Medidas preventivas contra cánceres del Aparato Digestivo

Por ello, uno de los objetivos de la campaña “Cuídatex5” es visibilizar las 5 medidas clave para la prevención de los cánceres del Aparato Digestivo que promueve Código Europeo contra el cáncer, así como desarrollar información y contenidos específicos para cada tipo de cáncer empezando por el cáncer de estómago.

  • 1.- Evitar el consumo de tabaco: al dejar de fumar, el aumento en el riesgo del cáncer inducido por fumar desaparece. La ventaja es rvidente en el plazo de 5 años y es más marcado con el paso del tiempo.
  • 2.- Dieta saludable y evitar la obesidad: es conveniente consumir diariamente verduras y frutas, limitar el consumo de alimentos que vontienen grasa de origen animal (a excepción del pescado), de productos lácteos y otros derivados de las grasas (particularmente ácidos grasos saturados), limitar los alimentos hipercalóricos (ricos en azúcar o grasa) y las bebidas azucaradas, evitar la carne procesada y limitar el consumo de carne roja y de alimentos con mucha sal.
  • 3.- Realizar ejercicio físico diariamente: muchos estudios constatan que la actividad física regular está asociada con una reducción en el riesgo del cáncer de colon.
  • 4.- Moderar el consumo de alcohol: existen evidencias de que el consumo de alcohol aumenta el riesgo del carcinoma de células escamosas del esófago y de que el riesgo del cáncer de esófago se reduce un 60% a los 10 años o más después de dejar de beber. Beber alcohol también se asocia fuertemente al riesgo de cáncer de hígado a través del desarrollo de cirrosis hepática. Y también se ha apreciado una correlación lineal con la cantidad de alcohol consumida y un riesgo elevado cáncer colorrectal.
  • 5.- Cribado y vacunación: existe evidencia de que el cribado del cáncer colorrectal en población de riesgo medio, con prueba de sangre oculta en heces anual o bienal o colonoscopia cada 10 años, disminuye la incidencia y la mortalidad por esta neoplasia. Por otro lado, dado que la infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) explica la mayoría de los cánceres hepáticos y que existe una vacuna eficaz frente al virus de la hepatitis B sería recomendable realizar una vacunación universal.

Cáncer gástrico

El riesgo de desarrollar este tipo de cáncer aumenta a partir de los 50 años y alcanza su máximo nivel en la séptima década de la vida. Además de ser dos veces más frecuente en varones que en mujeres (es el quinto cáncer más frecuente en hombres). El cáncer gástrico puede ser tipo adenocarcinoma (95%) u otros tumores como linfomas, sarcomas y melanomas que son infrecuentes. “Uno de los mayores peligros del cáncer gástrico es que al no producir síntomas o que estos son poco específicos, el diagnóstico se realiza en etapas avanzadas o llega como
consecuencia de pruebas relacionadas con otras enfermedades, por lo que el control de los factores de riesgo como tratamiento de la infección por Helicobacter pylori, evitar una dieta rica en sal y no fumar ni consumir alcohol son fundamentales para reducir su prevalencia”, explica la doctora Mileidis San Juan Acosta.

Los síntomas del cáncer gástrico más frecuentes son pérdida de peso, dolor abdominal, cambios de ritmo intestinal, pérdida de apetito, anemia o hemorragia digestiva que se manifiesta por heces negras o vómitos con sangre. Otros síntomas menos frecuentes son náuseas y vómitos, sensación de plenitud precoz (sensación de estar lleno después de comer muy poco) y el cansancio o ascitis (acumulación de líquido en el abdomen). Para la interpretación de los diferentes síntomas es necesario una historia clínica realizada por un médico.

Aunque existen enfermedades o condiciones predisponentes que aumentan el riesgo de padecer cáncer gástrico como: la cirugía gástrica previa, la gastritis crónica atrófica, la anemia perniciosa o los pólipos gástricos de mayor tamaño, también puede existir cierta predisposición genética en casos poco frecuentes como síndrome de cáncer gástrico difuso hereditario u otros factores genéticos o familiares.

Es importante destacar el diagnóstico y tratamiento de la infección por Helicobacter pylori en la prevención del cáncer gástrico,  principalmente en aquellos pacientes con familiares de primer grado con cáncer gástrico. De igual manera la conservación de los
alimentos en frigoríficos y una mejor cocción de los mismos, las dietas ricas en frutas y verduras y no consumir tabaco ni alcohol son medidas preventivas que reducen las probabilidades de desarrollar cáncer gástrico y que justifican la tendencia al descenso en las últimas décadas del cáncer gástrico en España.

Ante la sospecha de cáncer gástrico, el diagnóstico requerido en la mayoría de los casos es una gastroscopia con toma de biopsia. Además, se completa el estudio de extensión con pruebas como TAC abdominopélvico, tomografía de emisión de positrones PET, ecoendoscopia y en algunos casos es necesario realizar una laparoscopia.

“La detección precoz del cáncer gástrico que permite iniciar el tratamiento lo antes posible es muy importante para conseguir buenos resultados” explica la doctora San Juan Acosta. Si el diagnóstico y el tratamiento del cáncer se realizan antes de que se disemine a otras partes fuera del estómago, la tasa de supervivencia a 5 años es del 67%. Sin embargo, si el cáncer se ha diseminado hacia los tejidos o los órganos
circundantes o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 31%. Si el cáncer se ha diseminado a una parte distante del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años disminuye hasta el 5%.





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