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VUELTA AL COLE ¡Fuera traumas!

VUELTA AL COLE ¡Fuera traumas!

VUELTA AL COLE ¡Fuera traumas!

Los primeros días de colegio los niños pueden presentar alteraciones transitorias como cansancio, ansiedad, decaimiento e incluso depresión. Los especialistas recomiendan una adaptación progresiva a los nuevos horarios y ser compresivos con ellos.

Los ritmos de vigilia y sueño, al igual que otros ritmos biológicos, necesitan unos días para adaptarse a las nuevas circunstancias y horarios. Este periodo de adaptación lo sufren muchos niños tras las vacaciones a la hora de incorporarse a las rutinas escolares. En esta etapa transitoria, que habitualmente dura alrededor de una semana, los niños pueden presentar diferentes trastornos psíquicos como cansancio, apatía, tristeza, decaimiento, ansiedad, falta de concentración e incluso en casos extremos, depresión con irritabilidad y agresividad asociadas.

Para evitar la aparición de estos trastornos, el doctor Gonzalo Pin, jefe de la Unidad de Pediatría y la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia, recomienda “adelantarnos a la vuelta al cole  una semana o diez días antes de empezar las clases. Para ello iremos adaptando todos los ritmos del niño al nuevo horario adelantando, cada 3 días aproximadamente todas las acciones como el levantarse, desayunar, comida, cena y la hora de acostarse, de manera que iremos haciendo una adaptación progresiva al nuevo horario típico de la etapa escolar”. Además se recomienda que los padres adopten una aptitud siempre positiva que les ayude a superar este periodo de adaptación y los síntomas desaparezcan con mayor rapidez.

¿Algo más grave?

Si el trastorno en el comportamiento del niño persiste, habrá que plantearse si no hay algo más serio detrás. En palabras de la profesora Elena Garralda, Catedrática emérita de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, Imperial College London St Mary’s Hospital Campus, Consultor Honorario CNWL National Health Trust, Londres, “la mayor parte de los trastornos infantiles no están diagnosticados y tratados. Lo están más los casos más graves, pero en general se calcula que en países con servicios psiquiátricos infanto-juveniles comparativamente bien establecidos, solo una tercera parte de los niños afectados son atendidos por profesionales especializados, de forma que en otros países el porcentaje es menor”.

La profesora Garralda ha impartido la conferencia inaugural del 59 Congreso de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente (AEPNYA) en torno a la evolución de los trastornos psiquiátricos infanto-juveniles. En relación a la depresión, esta experta destaca que en países como Gran Bretaña y Estados Unidos se está haciendo un esfuerzo para identificar problemas en niños pequeños preescolares y en dar acceso a tratamientos adecuados para la prevención de problemas posteriores graves. “Se trata de tratamientos que mejoran los trastornos y disminuyen el riesgo de problemas en la edad adulta joven”, explica. En los adolescentes, esta patología remite en la mayoría de los casos, aunque “tiene tendencia a recurrir, de forma que el 50-70% de los jóvenes afectados tendrán una recurrencia de la depresión en el curso de los 5 años siguientes”, destaca Garralda.

Otro problema importante, señala la profesora, “es el trastorno de la conducta disocial, que afecta a un 5% de los niños, de forma que el 40% de ellos se convierte en adolescentes con problemas similares, y, a la inversa, se calcula que el 90% de delincuentes juveniles persistentes tuvo problemas similares en la infancia”. En general, se estima que la mitad de las personas de 26 años que tienen algún problema psiquiátrico lo tenían ya a los15 años de edad y tres cuartas partes a los 18 años.

Aunque la investigación de los problemas infantiles suele ir “a la zaga” de la de adultos, se ha mejorado mucho en las últimas décadas. En palabras de la profesora Garralda, “se han llevado a cabo estudios epidemiológicos importantes que nos han ayudado a conocer la frecuencia de las enfermedades y su evolución con el tiempo”. Asimismo, se están llevando a cabo estudios con tratamientos tanto biológicos (terapias farmacológicas) como terapias psicológicas.

Se han estudiado y se seguirán estudiando los factores genéticos en los trastornos psiquiátricos infanto-juveniles, el desarrollo del cerebro desde la infancia y las anomalías cerebrales y cognitivas que conllevan los trastornos psiquiátricos, los efectos del estrés y del entorno social-emocional, afectivo y de disciplina pobres sobre el cerebro, así como los  desencadenantes de problemas psiquiátricos en niños vulnerables. “Esto conllevará -añade- el desarrollo de nuevos tratamientos efectivos”.

Actividades extraescolares… Sin pasarse

En la sociedad actual, los niños cada vez tienen más programado su tiempo libre por numerosas actividades extraescolares. Los especialistas recomiendan que estas no se conviertan en obligaciones en las que exista un nivel importante de exigencia para ser los mejores y tener que esforzarse al máximo. Deben ser apropiadas para cada grupo de edad y no impedir que los niños tengan tiempo para jugar y descansar, y que no se conviertan en una obligación día tras día. Como aconseja la doctora Mª Luisa Mompó, especialista en Salud Mental Infantil de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón, “deben de ser motivo de relajación para los pequeños y no una excusa para tenerlos entretenidos; deben de favorecer las relaciones con otros niños, el ejercicio físico, aprender cosas nuevas; y no ser el objetivo ni la intención, conseguir los mejores resultados y competir. Nunca, y esto es fundamental y no debemos de olvidarnos, hay que obligarles a ir en contra de su voluntad. Deben de ser una motivación, un divertimento para ellos y no que lo vean como una obligación o castigo.”

A cada edad, lo suyo
En cuanto a qué tipo de actividad escolar es más adecuada para cada edad, la doctora Mompó propone:

  • Menores de 4 años. A esta edad “será suficiente con que los llevemos al parque, que pinten en casa, jueguen y dejen libre su imaginación” explica la experta.
  • De 4 a 6 años. En este periodo “la danza para la expresión corporal, la natación que favorece la psicomotricidad, el dibujo o la música para potenciar su creatividad y la comunicación, les ayudará a aumentar la confianza en sí mismos”, señala la doctora Mompó.
  • Mayores de 6 años. “En la etapa escolar son beneficiosos los deportes en grupo para que aprendan normas, a trabajar en equipo, al mismo tiempo que favorezcamos la coordinación y la psicomotricidad: fútbol, ballet, gimnasia rítmica, baloncesto…” concluye la especialista.

Decálogo para la vuelta al cole

Los especialistas de la Unidad de Pediatría de Hospital Quirón han elaborado el siguiente decálogo para ayudar a los padres con la vuelta al cole:

  1. Adaptarse de forma progresiva al horario escolar una o dos semanas antes del inicio del curso; establecer la hora de irse a dormir y de levantarse, porque de esta forma evitaremos que vayan cansados el primer día de clase.
  2. Cumplir los horarios incluso los fines de semana.
  3. Aprovechar las vacaciones para instaurar un hábito tan saludable como es el desayuno en familia, con tiempo suficiente, fomentando el diálogo y compuesto por lácteos, cereales y fruta. Un desayuno adecuado contribuye a mejorar el rendimiento físico y mental.
  4. Preparar con ellos el material escolar, comprar los libros, forrarlos, preparar el uniforme o la ropa escolar, la mochila…
  5. Ayudarles con el repaso de los deberes estivales, siempre reforzándoles y elogiándoles en sus logros.
  6. Hablarles de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso, como encontrarse con sus amigos, conocer niños nuevos, aprender cosas, excursiones…
  7. Escucharles, responder a sus preguntas, inquietudes y miedos. Darles confianza y apoyo. Para ellos es un reto y una nueva situación a la que tienen que enfrentarse.
  8. Podemos realizar por las tardes actividades físicas, en vez de que estén viendo la televisión  o jugando en el ordenador, como ir al parque, montar en bici, patinar… De esta forma liberan el estrés y eliminan de sus mentes las preocupaciones y  miedos.
  9. Acompañarles el primer día de colegio, siempre haciendo el momento de la separación nada traumático y corto en el tiempo. Es importante también el recogerles, siendo puntuales y mostrándonos alegres, interesándonos por todo lo que nos cuentan sobre su experiencia.
  10. Nunca trasmitirles nuestra ansiedad, miedos y pereza a la hora de tener que volver a nuestros respectivos trabajos.


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