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Déficit de vitamina D: el sol, en su justa medida

Déficit de vitamina D: el sol, en su justa medida

Déficit de vitamina D: el sol, en su justa medida

A pesar de su importante función, en nuestro país, y según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, hasta un 40% de la población menor de 65 años sufriría déficit de vitamina D (menos de 20 nanogramos por mililitro de sangre), cifra que se elevaría al 80% en la siguiente franja de edad.

La vitamina D es una sustancia esencial para el organismo, fundamental en la normal mineralización ósea, la contracción muscular y el funcionamiento de numerosos procesos celulares y metabólicos. “Es fundamental en todas las etapas de la vida de hombres y mujeres, puesto que es la responsable de la absorción del calcio a nivel intestinal y este es el ion de la vida”, explica el doctor José Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia. “Es esencial para la contractilidad muscular y, sin esta, no es posible el movimiento de ningún músculo, ni para el parpadeo, ni para la deglución, ni para caminar ni, incluso, para el corazón”, puntualiza el especialista.

La vitamina D se comporta en realidad como una hormona porque actúa en prácticamente todos los órganos y sistemas del organismo: desempeña funciones endocrinas, a través de la modulación del metabolismo del calcio y el fósforo, paracrinas y autocrinas, regulando la proliferación y la diferenciación celular.

Déficit de vitamina D: cansancio injustificado

En muchas ocasiones el déficit de vitamina D no presenta una sintomatología clara, pero cualquier cuadro de fatiga o cansancio anormalmente duradero, especialmente si no se relaciona con ninguna causa concreta, puede alertarnos. Además de apatía y falta de energía, niveles pobres de vitamina D pueden provocar temblores y hormigueos periféricos y dolor o debilidad muscular, sobre todo en la parte inferior de la espalda y en las caderas.

Conseguir un nivel óptimo

El organismo puede obtener vitamina D por dos vías: a través de la piel por la acción de la luz solar o por vía digestiva, con la ingesta de alimentos que la contienen. En condiciones normales la mayor parte de la vitamina D, el 90%, procede de la síntesis cutánea y solo el 10% de los alimentos.

·         La vitamina D está presente en pescados grasos (arenque, salmón, caballa), la yema de los huevos y lácteos enteros, además de alimentos fortificados.

·         Tomar el sol ayuda a que el cuerpo sintetice esta vitamina, pero esta exposición debe ser controlada por el riesgo de cáncer cutáneo.

·         Existen suplementos para paliar los estados de déficit que deben ser siempre pautados por un médico.

Pese a que somos el país del sol, la mayoría de españoles tiene niveles bajos de vitamina D debido en gran parte a las políticas de protección solar. Por lo tanto se ha de tomar en su justa medida: por regla general la exposición durante 5 o 15 minutos diarios en cara y brazos sería suficiente para producir niveles adecuados de esta sustancia.



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