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EL PELO: Mil problemas y todos con solución

EL PELO: Mil problemas y todos con solución

EL PELO: Mil problemas y todos con solución

Si hay un rasgo que define nuestro aspecto y nuestra personalidad, ese es el cabello. Sin embargo, ni siquiera la melena más cuidada está libre de sufrir en algún momento alguno de los problemas característicos que pueden afectar al cuero cabelludo, a la cutícula, a las puntas o a todo el conjunto capilar.

Hábitos sanos, cuidados adecuados y productos específicos: estos son los tres ingredientes de la fórmula que funciona para mantener el cabello en las mejores condiciones posibles. Pero esta estrategia no siempre es suficiente por sí misma para hacer frente a distintos factores que puntualmente o de forma continua pueden afectar a la salud y al buen estado capilar. Es el caso, por ejemplo, de la edad. El proceso de envejecimiento produce una desaceleración del metabolismo, lo que tiene como consecuencia que la fibra capilar se reseque y luzca dañada. Con la edad también disminuye la densidad del pelo (la cantidad por centímetro cuadrado.

Pero independientemente del paso del tiempo, hay otras circunstancias que dañan –y mucho- la estructura capilar. El primer lugar en el ranking de agresores lo ocupan el secador, las planchas, los rizadores y demás aparatos que se utilizar para dar forma al cabello, seguidos muy de cerca por la exposición excesiva al sol y por los efectos de tratamientos químicos como los desrizados, moldeados o decoloraciones. Todos estos elementos están en mayor o menor medida implicados en la aparición de los problemas capilares más frecuentes.

El problema: exceso de grasa
Las causas: no existe el pelo graso como tal: el problema se encuentra en el cuero cabelludo, que puede ser graso o seco (lo ideal es un término medio), dependiendo de la cantidad en la que produzca sebo, una sustancia que, a su vez, tampoco es “mala” en sí misma, al contrario: se trata de la grasa natural que segrega el cuero cabelludo para proteger el cabello de las  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosagresiones externas, para lubricarlo y para mantenerlo suave. El problema se presenta cuando esta producción de grasa se exacerba, dando lugar a la seborrea o exceso.  La hiperproducción sebácea puede tener distintas causas: parece ser que hay un componente hereditario y también que la ingesta de ciertos fármacos (anticonceptivos) o una dieta excesivamente rica en grasas y azúcares inciden en una mayor producción de sebo. Más contrastada está la relación de las alteraciones hormonales con el exceso de grasa, de ahí que este tipo de cabello sea más frecuente durante la adolescencia y la menopausia. En cuanto a los factores medioambientales, no es que incidan directamente en el comportamiento del bulbo piloso, haciendo que éste produzca más o menos grasa, sino que incrementan la sensación de apelmazamiento y empeoran el estado del cuero cabelludo ya que las partículas de polvo y suciedad se adhieren más fácilmente al cabello graso.
La solución: hay que mantenerlo siempre limpio. Los expertos coinciden en tachar de falsa la creencia de que si se lava en exceso la secreción de grasa es mayor. Eso sí: debe lavarse con un producto específico para el cabello graso, y tan importante como el champú es la forma en la que éste se aplica: hay que hacerlo suavemente, sin frotar el cuero cabelludo (sí que es cierto que cuanto más se frota, más grasa se produce) y dejar que el resto del cabello se lave sólo con la espuma que cae del lavado. Hay que evitar enjuagarlo con agua muy caliente (puede exacerbar el problema) y, si es posible, dar un último enjuague con agua fría. Aunque pudiera parecer que son menos sensibles a la acción del secador, no hay que fiarse: el calor y, sobre todo, los frotamientos enérgicos con la toalla pueden exacerbar la producción de grasa, así que lo mejor es secarlo con el difusor y el aire tibio, “levantando” las raíces, para que se mantengan despegadas del cuero cabelludo el mayor tiempo posible.

El problema: cabello muy fino
Las causas: aproximadamente el 47 por ciento de las españolas se quejan de que su cabello es muy fino. Contrariamente a lo que se piensa, las personas con cabello fino suelen tener bastante pelo, pero su fibra es más delgada. Mientras el grosor de un cabello normal es de 0,15 milímetros, el de uno fino es de sólo 0,05 milímetros. Se trata de un tipo de cabello que está en gran medida determinado por la genética, pero que puede agravarse por diferentes factores como una mala nutrición o unos cuidados inadecuados.
La solución: el tipo de corte es muy importante. Este cabello tiende a pegarse a la cabeza, por lo que no se debe llevar ni muy corto ni muy largo. Lo más indicado suele ser un corte mediano, entre el lóbulo de la oreja y la barbilla. En cuanto a los cuidados,  es muy importante utilizar productos específicos para cabello fino y sin volumen; la mayoría de ellos contienen como ingrediente la queratina y sus derivados, que revitalizan la fibra y le aportan el grosor que le falta, dejándolo más esponjoso y con una sensación de mayor espesor. Cuidado con el uso de acondicionadores y mascarillas: hay que aplicarlos en poca cantidad, ya que un exceso de producto puede hacer que estos cabellos parezcan aún más lacios y sin vida.

El problema: falta de volumen
Las causas:directamente relacionado con el cabello fino, la tendencia a apelmazarse de muchos cabellos está también motivada por otros factores como el exceso de grasa y la pérdida de densidad que va experimentando el cabello a medida que se cumplen años (y que se intensifica con el juego hormonal característico de etapas como el posparto y la menopausia).
La solución: la clave está en darle volumen, lo que se consigue cortando a capas la parte superior (en las melenas con una capa única de pelo es casi imposible mantener el volumen). Las capas a distintos largos en el interior del pelo son otra buena opción, ya que proporcionan más volumen y movimiento. El secador es el mejor aliado casero a la hora de dar cuerpo a estos cabellos. El secreto está en la técnica: secar el cabello con la cabeza hacia abajo y en la dirección contraria al nacimiento. De esta forma, se ahuecará la raíz y se separará el pelo de la cabeza, consiguiendo un efecto inmediato de volumen.

El problema: cuero cabelludo irritado
Las causas: la alteración del equilibrio de la piel del cuero cabelludo puede estar producida, por un lado, -y al igual que ocurre con la piel de otras partes del cuerpo- por causas de tipo interno, como pueden ser la tensión, el estrés, la ansiedad, los problemas estomacales, ciertos fármacos y las alergias; y, por otro, causas externas, que van desde la contaminación ambiental hasta el uso de tintes y permanentes muy agresivos, pasando por  la aplicación de cosméticos inadecuados. Otra de las circunstancias que influyen en su estado son las hormonas. Con la edad, la película hidrolipídica del cuero cabelludo puede verse mermada debido a alteraciones hormonales, volviéndolo más sensible y proclive a padecer irritaciones.
La solución: los agentes químicos y agresivos que se emplean en los distintos tratamientos cosméticos, especialmente en tintes y coloraciones, pueden dar lugar a la aparición de picores, rojeces, irritaciones y sensación de calor. La mejor fórmula para preservar al cuero cabelludo de estos efectos nocivos es aplicar previamente a estos trabajos químicos o mecánicos un protector en forma de mascarilla o baño de crema, que contenga ingredientes nutritivos e hidratantes como la queratina, las ceramidas o las vitaminas (cuanto más hidratada se enfrente la piel del cuero cabelludo a la acción de estos ingredientes, mejor). En los cueros cabelludos que presentan descamaciones o tendencia a la caída, funcionan muy bien las mascarillas, aplicadas con calor húmedo a través de toallas calientes. Los expertos insisten cada vez más en la necesidad de someter a esta zona a los efectos benéficos de un masaje, de 2-3 minutos de duración, para activar la circulación sanguínea y estimular la producción de las glándulas sebáceas y sudoríparas. Es tan sencillo como colocar los dedos abiertos en lo alto de la cabeza y presionar suavemente con las yemas, descendiendo con movimientos circulares hasta la parte baja de la cabeza.

El problema: pelo encrespado
Las causas: la causa última de un pelo proclive a enredarse es la pérdida de su película hidrolipídica, compuesta principalmente por agua y sebo. Esto se traduce en una mayor vulnerabilidad y, por tanto, en un aumento de su predisposición a presentar enredos y encrespamientos. El “retrato robot” del cabello con tendencia a enredarse es el siguiente: fino, tratado químicamente (con tintes o permanentes) o  muy rizado. Pero sin duda los que tienen más papeletas son aquellos que están más castigados (como consecuencia del sol, el abuso del secador, los cuidados inadecuados), ya que en ellos, además de la capa hidrolipídica, se ha producido una pérdida de queratina que tiene como consecuencia una rotura de los puentes de disulfuro que se encuentran en el tallo, lo que produce un efecto dominó en la cutícula: las escamas que la recubren se abren y se enganchan unas con otras.  
La solución: por suerte, existe una solución cosmética infalible para solucionar este problema: el acondicionador, un producto cada vez más versátil pero con unos cometidos muy concretos: desenredar el cabello y suavizar su textura; cerrar la cutícula y hacer el estilo más manejable; añadir cuerpo y brillo; controlar la electricidad estática; facilitar el peinado; hidratar el cabello, reforzarlo y evitar que se rompa. La oferta cada vez más amplia de productos antifrizz (especialmente aquellos que se aplican antes del secador, para dar forma y minimizar la acción del exceso de calor) también mejoran mucho la calidad de este cabello y ayudan a que el peinado se mantenga durante más tiempo. La segunda arma “antienredón” es la utilización del peine o cepillo adecuado. Para desenredar un cabello recién lavado se debe emplear un  peine con dientes curvos y espaciados, que evitan que el pelo se enrede y rompa. Los cepillos planos, generalmente de forma ovalada o rectangular, son los más indicados para alisar y desenredar este tipo de cabello cuando está seco.

10 mitos capilares… que no son verdad
El cabello ha dado lugar a un buen número de mitos y falsas creencias: las cien cepilladas que hay que darse todas las noches, la multiplicación de las canas al arrancarse una… y otras menos variopintas pero igual de extendidas. La doctora Gloria Garnacho, responsable de la Unidad de Alteraciones Capilares de la Clínica Dermatológica Internacional (Clínica Ruber) de Madrid, despeja varias de estas dudas y aclara muchos conceptos.

1-Hay que lavar lo menos posible el cabello graso.
Falso.El pelo debe lavarse siempre que esté sucio y, si es necesario, a diario. De hecho, un pelo con mucha seborrea puede conducir a otras patologías y promover infecciones. Lo que no se debe hacer es ser muy agresivo con el lavado.

2-Si hay problemas de caída, el pelo debe lavarse y peinarse lo menos posible, para no favorecer que se caiga.
Falso.El pelo que se cae con el lavado y el peinado se encuentra ya en fase de caída, por lo que está suelto en el folículo (se va a caer de todas formas). Salvo peinados muy agresivos, la tracción realizada sobre el folículo  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentostanto en el lavado como en el peinado no es suficiente para arrancar los cabellos que se encuentran en fase de crecimiento.

3-Los tintes, lacas y demás productos perjudican el cabello.
Falso. Los productos químicos (tintes, espumas, lacas, gominas) pueden usarse en su justa medida, sin abusos y siempre que se trate de formulaciones suaves. En este sentido, los productos que incluyen siliconas y cuya aplicación se recomienda antes de usar las planchas o el secador, para minimizar los daños, son beneficioso siempre que no se empleen en grandes cantidades.

4-Algunos nutricosméticos revitalizan el cabello.
Falso. No está demostrado que en personas que siguen una dieta adecuada estos suplementos ejerzan efectos beneficiosos a destacar.

5-El champú para caballo es estupendo para el cabello.
Falso. Los champús para animales están especialmente formulados para ellos y no deberían utilizarse en humanos, ya que pueden contener insecticidas y otros componentes para el mantenimiento y tratamiento de parásitos que pueden resultar perjudiciales para el hombre. Además, la biotina que contienen (y que es la sustancia a la que se atribuyen sus beneficios), no logra traspasar la piel.

6-Algunos champús frenan la caída del cabello.
Falso. No existe ningún champú anticaída. Estos productos actúan sobre la calidad cosmética del pelo, pero nada más.

7-El estrés y el tabaco no afectan para nada al cabello.
Falso. En periodos de estrés, el pelo en fase de crecimiento entra de forma prematura en la última fase del ciclo capilar, produciéndose una caída exagerada y una disminución en el grosor de la fibra capilar. Además, el estrés y el tabaco pueden producir vasoconstricción de los vasos sanguíneos existentes en el bulbo capilar, disminuyendo el aporte de nutrientes del cabello.

8-Cortar el pelo se traduce en un mayor crecimiento.
Falso. No está demostrado que por cortar el pelo se revitalice su crecimiento. Lo que sí puede producir un corte es un mejor aspecto capilar.

9-El único tratamiento eficaz contra la alopecia es el trasplante capilar.
Falso. Existen múltiples tratamientos médicos no quirúrgicos para los distintos tipos de alopecias. La más frecuente, que es la alopecia androgenética, puede tratarse con minoxidil y distintos antiandrógenos (finasteride en hombres y ciproterona o espinolactona en el caso de las mujeres), todos ellos de venta en la farmacia.

10-El láser y las inyecciones de vitaminas y factores de crecimiento son los tratamientos ideales contra la caída.
Falso. Actualmente está de moda el uso del láser y las inyecciones de plaquetas en el cuero cabelludo. Hasta el momento, no hay estudios científicos que demuestren que estos tratamientos sean muy eficaces, aunque es posible que en un futuro se encuentren protocolos más efectivos.

Células madre: ¿el fin de la calvicie?
En el último Congreso de la European Hair Research Society se presentaron los resultados de una investigación llevada a cabo en la Universidad British Columbia, de Canadá, que supone el primer ensayo clínico realizado en humanos sobre la multiplicación del cabello mediante células madre. En el estudio participaron 19 pacientes procedentes de Georgia a los que, tras una biopsia, se les extrajeron células madre de la papila dérmica que luego fueron multiplicadas en el laboratorio y reinyectadas en una zona concreta. Los estudios de seguridad y tolerancia fueron muy positivos, mientras que en un buen número de pacientes los resultados, en lo que a la creación de nuevo cabello, fueron bastante prometedores. Este equipo, dirigido por el doctor Kevin Mc Elwee, ha puesto en marcha en enero de este año un ensayo clínico mucho más amplio en Europa, para profundizar en esta línea de investigación que abre una puerta de futuro al tratamiento de la alopecia.

Comer para presumir
Los mejores son aquellos ricos en hierro, azufre, omega 3, potasio y ácido fólico.

AZUFRE – Verduras (brócoli, repollo, puerro, espárragos…), frutas (piña, coco…) y quesos. Favorece la depuración de toxinas y ayuda a tener buenas digestiones. Mejora la calidad del cabello, favoreciendo la síntesis entre queratina y colágeno.

HIERRO – Vegetales de hoja verde (como las espinacas, las acelgas…), la soja, las lentejas y la carne de pavo o de pollo. Indispensable para transportar oxígeno y proteínas y ayuda a metabolizar las vitaminas del tipo B. Su carencia produce anemia ferropénica o carencial, y ello comporta falta de energía o astenia, incremento de la fatigabilidad, dificultades de concentración y, en cuanto al cabello, lo vuelve más quebradizo y frágil.

ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3 – Nueces o pescados azules, como el atún, el mero o la merluza. Reduce los niveles de colesterol «malo» y mejora los del «bueno», disminuye la concentración de triglicéridos y ayuda a quemar grasa. Su déficit provoca sequedad en el cabello, volviéndolo más opaco y sin docilidad.

POTASIO – Verduras (como el calabacín, el champiñón o la calabaza), frutas (como el melón o los kiwis), yogures y pescados (como el salmón o el emperador). Ayuda en la síntesis de proteínas y en el metabolismo de los carbohidratos. Un déficit en los niveles de potasio trae como consecuencia una piel poco tonificada, unas uñas débiles y un aumento de la caída del cabello.

ÁCIDO FÓLICO – Legumbres, como los garbanzos o las judías; o cereales como el arroz o el pan integral; frutas como las naranjas u otros cítricos. Su carencia puede producir anemia, como en el caso del hierro, pero en este caso de tipo macrocítico. Interviene en el proceso de formación de la metionina, un aminoácido azufrado, necesario para el folículo piloso.

Los expertos de Svenson recuerdan que, tanto para realizar una dieta como para corregir problemas capilares, el mejor consejo es acudir a un especialista.





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