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El trastorno bipolar afecta a la esperanza de vida

El trastorno bipolar afecta a la esperanza de vida

El trastorno bipolar afecta a la esperanza de vida
El trastorno bipolar es una grave enfermedad mental que produce cambios drásticos en el humor, la energía y la capacidad funcional. Las personas que padecen trastorno bipolar pasan desde la tristeza y la desesperanza –en las fases depresivas- a la euforia y la irritabilidad –en las fases de manía-, a menudo con periodos de humor normal entre ambas fases. Estos cambios en el estado de humor van asociados, además, a cambios extremos en el comportamiento y en la energía.“Puedes pasarte dos o tres días sin dormir, porque tienes energía para todo lo que quieras. Si coges un coche, puedes ir muy rápido. Si coges una tarjeta de crédito, puedes liquidarla”. Así explica Conchi, paciente con trastorno bipolar, cómo vive las fases de manía y euforia. Por el contrario, durante las fases de depresión “se sufre muchísimo. Te culpas de todo, te quedas sin palabras y te quedas aislado”.

Se calcula que el trastorno bipolar afecta a 2,4 millones de personas sólo en Europa2. Se trata de una enfermedad con unos efectos de gran impacto sobre los afectados, sus familias y para la sociedad. Las personas que sufren trastorno bipolar ven afectadas sus relaciones personales y tienen dificultades para desarrollar una vida personal y laboral plena. De hecho, muchos pacientes tienen que dejar de trabajar a causa de la enfermedad y se calcula que el trastorno bipolar provoca la pérdida de 14 años de vida laboral por cada afectado1.

Retos del trastorno bipolar
Uno de los grandes problemas que afrontan los pacientes con trastorno bipolar es el retraso en el diagnóstico correcto de su enfermedad. La edad más frecuente de aparición de esta enfermedad es entre los 15 y los 19 años1. Sin embargo, los expertos estiman que existe un lapso de ocho años entre la aparición del primer episodio de alteración del humor y el diagnóstico de trastorno bipolar.

Los afectados se enfrentan, además, al desconocimiento y el estigma social que, en general, provocan todas las enfermedades mentales. “Es muy difícil entender a una persona con enfermedad mental. Hay momentos en los que no te entiendes ni a ti misma, así que imagínate cómo va a entenderlo el resto de la gente”, acepta Elena Briongos, presidenta de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) en Castilla y León. Pero el desconocimiento del trastorno bipolar no sólo afecta a la sociedad, sino también a los propios pacientes. “Yo pasé mucho miedo al principio”, confiesa Carlos, otro paciente con trastorno bipolar. “Cuando vives una crisis, tienes dudas, porque temes que esa vaya a ser siempre tu personalidad y tu carácter”, añade.

Además de los efectos sobre la personalidad de los pacientes, sobre su actividad laboral y sobre sus relaciones personales, el trastorno bipolar también influye, y mucho, en la salud física de los afectados. Tanto es así que se calcula que una persona con trastorno bipolar pierde 12 años de buena salud y puede ver reducida su esperanza de vida en casi diez años1. Y es que, además de registrar un mayor índice de suicidios que la población sana, los afectados por trastorno bipolar tienen de dos a cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares y cinco veces más probabilidades de desarrollar diabetes4.

Esto se debe en parte al estilo de vida de los pacientes, que durante las fases depresivas son muy propensos al sedentarismo y a los malos hábitos de alimentación. También fuman más que la población general –entre el 50 y el 60 por ciento de los pacientes lo hacen- y tienen más riesgo de dependencia de alcohol y otras sustancias5. Y a todo ello hay que añadir los efectos secundarios de algunos medicamentos utilizados en el tratamiento, ya que algunos fármacos son más propensos a causar aumento de peso.

Por eso es importante que el psiquiatra evalúe regularmente la salud física de sus pacientes y les recomiende hábitos de vida sanos y la práctica regular de ejercicio físico. Carlos optó, con el apoyo de su pareja, por un estilo de vida sano y, sobre todo, por dejar de fumar. “Yo no fumaba, me comía los cigarrillos y me hubiera fumado lo que me encontrara”, recuerda este afectado.

No obstante, si el trastorno bipolar se diagnostica a tiempo y se trata de forma eficaz, las personas que padecen esta enfermedad pueden llevar una vida plena y productiva6. En esta evolución positiva de la enfermedad han tenido una influencia clave los medicamentos utilizados en su tratamiento. Fármacos como los antidepresivos, los estabilizadores del ánimo y, más recientemente, los antipsicóticos atípicos han permitido que muchos pacientes puedan llevar una vida lo más normal posible. “A día de hoy puedo trabajar y hago una vida normal”, aclara Carlos. “Mi trabajo ha sido mi pasión y en él he plasmado los momentos de más energía, en los que tienes mucha creatividad”, concluye.

 





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