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EN AGOSTO TOCA… Refrescar y reparar

EN AGOSTO TOCA… Refrescar y reparar

EN AGOSTO TOCA… Refrescar y reparar

Viento, arena, sal, cloro y, sobre todo, sol: estos elementos, con los que la mayoría soñamos todo el año, pueden producir “efectos colaterales” en la piel y en el cabello. A ello hay que unir el calor, enemigo de algunos gestos cosméticos habituales. Este es el momento en el que productos refrescantes y reparadores entran en escena.

Para conseguir un bronceado perfecto no basta con elegir un fotoprotector adecuado y seguir las “reglas del juego” de la exposición al sol. Los dermatólogos insisten cada vez más en la importancia de establecer un “ritual after sun” que, en la medida de lo posible, minimice los efectos negativos del sol sobre la piel, el cabello y otras partes del cuerpo.

Está demostrado que la exposición prolongada al sol y los baños de agua salada o en la piscina dejan una huella en la piel: basta con tocarla después de una jornada estival para comprobar que esta está caliente, enrojecida y, en algunos casos, irritada. Pero hay más: la acción de los rayos UVA provoca daños en las fibras de colágeno y elastina, favoreciendo la aparición de arrugas.

La dermatóloga Rosa Ortega del Olmo, profesora de la Facultad de Medicina de rosa ortegala Universidad de Granada y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) habla del “síndrome postvacacional” de la piel: “El viento, el sol, la radiación UV, entre otros, favorecen la evaporación del agua y, por tanto, deshidratan la piel. A ello hay que unir que el contacto repetido con el agua, sobre todo la de piscinas con cloro, también favorece esta deshidratación, que se manifiesta en una falta de suavidad y elasticidad, pérdida de luminosidad y, sobre todo, una ausencia de confort que da lugar a la aparición de ‘arrugas de deshidratación, sobre todo en los pómulos y el contorno de los ojos”.

Después de la playa…
Por tanto, la hidratación post-playa, post-piscina o post-estancia al aire libre es un gesto imprescindible. Y cuanto antes se aplique, mejor.

  1. Lo primero que hay que hacer es darse una ducha reparadora (con agua templada o fría, nunca caliente) para eliminar todos los restos de productos sudor o arena y refrescar la piel.
  2. En cuanto al gel o jabón de ducha, es preferible usar en este momento productos elaborados a base de aceites naturales y evitar aquellos que incluyan tensioactivos ya que pueden resultar más agresivos para la piel.
  3. Tras la ducha hay que aplicar un after sun. En este momento, es importante que se trate de un producto específico pues la hidratante habitual resulta insuficiente: lo que la piel necesita ahora no es sólo hidratación sino también regeneración, reparación y, sobre todo, un efecto calmante.

After sun: Por qué hay que usarlo

  • Para compensar, reparar y aliviar: estas son las tres principales acciones que los productos after sun ejercen sobre la piel. Su acción más inmediata es devolver la hidratación perdida, disminuir la evaporación de agua en las capas más profundas de la piel y restaurar el equilibrio hídrico.
  • Tienen además un efecto balsámico, evitan la descamación y disminuyen el enrojecimiento de la piel.
  • Refuerzan la capacidad de reparación de las células agredidas por el sol, previniendo así el envejecimiento prematuro de la piel.
  • Su ingrediente “estrella” es el bisabolol, que se encuentra en sustancias como la manzanilla y el aloe vera, que tiene la función de aliviar inmediatamente la sensación de calor que produce la exposición al sol en la piel. Concretamente, el aloe vera posee propiedades restauradoras y regenerantes únicas para aliviar la irritación cutánea, las quemaduras solares y, también, las picaduras de insectos.
  • Otros ingredientes, como el aceite de palma, la manteca de karité, el pantenol, la alantoína, el ácido hialurónico, los aceites vegetales y distintos complejos hidrolipídicos asegura esta acción rehidratante frente a los estragos producidos no solo por el sol sino también por otros factores como el agua y el viento.
  • Los after sun específicos para el rostro incorporan además ingredientes activos regenerantes y antiedad, como el colágeno y el ácido hialurónico, y otros como los extractos de algas, de reconocidas propiedades reconstituyentes de las defensas de la piel. Y para un efecto lifting, también es habitual la presencia de sustancias como la cafeína y la carnitina.
  • Son la mejor estrategia frente al enrojecimiento y para prevenir la descamación de la piel (esto es, pelarse). Algunos incorporan alfa hidroxiácidos, ingredientes que tienen una ligera acción exfoliante, lo que potencia la regeneración de la piel y se traduce en un bronceado más sano y uniforme.
  • El uso del after sun supone un gesto básico para prevenir las arrugas. De hecho, los productos de nueva generación incluyen en sus fórmulas ingredientes antiedad como los antioxidantes.
  • Aplicados de forma constante constituyen una de las mejores estrategias para prolongar el bronceado durante más tiempo. Algunas formulaciones incorporan pequeñas dosis de autobronceador, lo que potencia este efecto.
  • Las cremas densas de antaño han dado lugar a after sun adaptados a todos los gustos y necesidades. Los hay en textura gel-fundente, fluido iridiscente, en spray… la elección de uno u otro depende del tipo de piel: los after sun en crema son los más indicados para las pieles más secas, mientras que las versiones en gel o spray van muy bien a las pieles grasas.
  • Además, cada vez hay más productos que incorporan un plus: calmante y relajante, anticelulítico, remodelante de la silueta, antiedad, específicos para la noche e incluso los hay que incluyen sustancias antimosquitos.

“SOS, me he quemado”
Tal y como señala el doctor José Carlos Moreno Giménez, presidente de la carlos moreno(AEDV) y jefe del Servicio Dermatología del Hospital Reina Sofía, de Córdoba, la estrategia más efectiva para evitar la quemadura solar es tomar el sol de forma inteligente. “En el caso de que se haya abusado del sol y la piel manifieste un enrojecimiento, se pueden emplear lociones after sun, pero si la quemadura va a más y llegan a producirse ampollas, es necesario acudir al médico”.

Por su parte, las recomendaciones de la Academia Americana de Dermatología (AAD), señalan que, en caso de sufrir una quemadura solar, tomar baños o duchase en agua fría puede aliviar el dolor. Tras salir de la bañera o la ducha, hay que secarse con suavidad, pero dejando algo de agua sobre la piel. Después, aplicarse una hidratante o after sun de textura ligera (preferiblemente que incluya ingredientes como el aloe vera).

En caso de que estas medidas no alivien o la quemadura sea especialmente molesta, los expertos de la AAD aconsejan el uso de una crema que contenga hidrocortisona y no usar nunca productos cuyos nombres terminen en –“caína” (como la benzocaína), ya que pueden irritar la piel o causar una reacción alérgica.

Plan “refresh” de la cabeza a los pies
Pies.Aunque no siempre se repara en ellos, los pies son una de las principales víctimas del sol y el calor. La piel del empeine, por ejemplo, suele ser de esas zonas olvidadas a la hora de aplicar tanto el bronceador como la crema hidratante, de ahí que se reseque en exceso e incluso llegue a quemarse y pelarse. Respecto al talón, el desgaste continuo producido por el calzado da lugar a durezas y a que la piel de esta zona se muestre reseca y agrietada. Es muy importante incluir esta zona en los cuidados corporales habituales (lavado, exfoliación, hidratación) y, también, recurrir a soluciones exprés como los “calcetines” específicos para pies, de venta en farmacias. Los hay en varias versiones: los hidratantes, que incorporan ingredientes como la manteca de karité y el ácido hialurónico, hidratan a fondo la piel de esta zona, la reparan y, sobre todo, proporcionan una agradable sensación de confort.

Cuello y escote. Ambos se queman y pelan con facilidad si no se aplica sobre ellos la cantidad suficiente de producto solar. El escote es una zona que, literalmente, arde, cuando lleva mucho tiempo expuesta al sol, mientras que el cuello, y concretamente la nuca, suele quemarse durante los paseos por la playa. Es importante refrescar esta zona con frecuencia, tanto para aliviar el calor como para evitar que se deshidrate. En cuanto al escote, una buena idea es aplicar sobre él una mascarilla facial (si es en textura gel, el efecto refrescante será mayor) y dejarla actual unos 10 minutos. Por otro lado, esta zona es una de las más vulnerables a la aparición de manchas. Para evitar su aparición la doctora Ortega señala que“ lo ideal es que las cremas que se utilicen después del verano contengan alguna sustancia exfoliante que ayude a desprender las células muertas de la capa más superficial, las cuales, por la acción del sol, son más numerosas en esta época del año”.

-Piernas. Además de aplicar sobre ellas las mismas medidas de fotoprotección e hidratación que en el resto del cuerpo, hay que evitar que las piernas se hinchen como consecuencia del sol y el calor, y para ello, la medida fundamental es beber mucha agua: además de hidratar los tejidos, el líquido elemento mejora la circulación sanguínea, favorece el drenaje y potencia la eliminación de toxinas. Los productos específicos para las piernas cansadas alivian considerablemente esta molestia debido a los ingredientes que incluyen y entre los que destaca la centella asiática, con una importante acción drenante. Aplicar una cantidad abundante de producto en los tobillos e ir repartiéndolo a lo largo de toda la pierna, con movimientos ascendentes, hasta que penetre totalmente. Una buena idea para potenciar el efecto de estos productos es guardarlos en la nevera. No hay que olvidar que uno de los gestos anti-calor más efectivos para las piernas son las duchas de agua fría, realizadas con el chorro en movimiento ascendente. No sólo refrescan y alivian la hinchazón, sino que son uno de los mejores métodos para prevenir las varices.

-Rostro. Aunque suele ser la zona más protegida cuando tomamos el sol en la playa, no ocurre lo mismo si se está en la ciudad o en otro lugar “no vacacional”. No hay que olvidar que los rayos solares no actúan sobre la piel solamente en las zonas de veraneo, sino que hay que protegerse de ellos en cualquier lugar (más de una se ha quemado y pelado simplemente con sentarse en una terraza). Por tanto, siempre hay que usar una hidratante que contenga protección solar y que sea lo más ligera posible. La nariz es una zona de alto riesgo, así que no está de más aplicar sobre ella un poco de protector solar con SPF elevado. Para aliviar el calor facial, nada mejor que llevar en el bolso un spray de agua termal que además de refrescar, mejora el estado de la piel y asegura su hidratación.

Frescor cosmético
En este momento resultan muy útiles los cosméticos que llevan la coletilla ice, fresh o refreshing, elaborados a base de ingredientes de reconocida acción refrigerante (menta, eucalipto, alcanfor). Está comprobado que la aplicación de estos cosméticos, que generalmente se presentan en forma de gel, puede bajar hasta dos grados la temperatura corporal, además de refrescar y calmar al instante la piel ardiente. Muchos after sun se encuadran dentro de esta categoría, en la que también se encuentran los productos piernas ligeras, algunos contornos de ojos, aguas refrescantes, etc.

Para conseguir un “efecto fresh” casero se pueden conservar algunos productos en la nevera: geles para las piernas, after sun, hidratantes faciales ligeras… Este truco multiplica el efecto refrescante de estos cosméticos y aumenta la sensación de confort. Las toallitas refrescantes y/o desodorantes son una excelente estrategia para tener siempre la piel limpia y fresca.

Una receta que resulta muy reconfortante para las personas con sudoración excesiva: preparar una decocción de hojas de roble o de arándano; llenar la bañera de agua templada o fría e incorporar la decocción. Otra opción es añadir la decocción a un recipiente con agua fría (para aumentar la sensación de frescor, incorporar unos cubitos de hielo); empapar en el líquido una toalla y aplicar por todo el cuerpo.

Desodorantes: en su mejor momento
Aunque es un producto imprescindible durante todo el año, el desodorante se convierte en un básico durante el verano ya que, además de combatir la sudoración, ofrece una agradable sensación de frescor. Los desodorantes que se encuentran actualmente en el mercado son también antitranspirantes (esto es, además de minimizar el olor, inhiben la sudoración) y tienen algunos “pluses” añadidos: antimanchas, hidratantes, post-depilación, efecto 48-72 horas… Incluso hay desodorantes “inteligentes”, esto es, aquellos diseñados para el control del llamado “sudor emocional” que se produce ante una situación estresante e inesperada por parte del organismo y que puede dar lugar a una sudoración hasta cinco veces mayor a la originada por el calor. Estos productos incorporan niveles más elevados de sales antitranspirantes que los desodorantes habituales combinadas con otros ingredientes como el zinc (antifúngico y antibacteriano) y aceites naturales, que protegen la hidratación de la piel. Hay desodorantes en roll on, en stick o barra y en crema, pero sin duda para el verano la opción más refrescante son los desodorantes en spray, que proporcionan una sensación de frescor inmediata y con los que se puede vaporizar todo el cuerpo.

Pelo: mimos especiales
El sol pero también el cloro, la sal y el viento perjudican de una u otra manera la estructura del cabello, pero el daño unánime que la conjunción de todos ellos produce es la oxidación: la cutícula (la capa externa) se abre y se altera su tono, dando lugar a una cabellera áspera, opaca y poco flexible. Todo ello se produce porque la principal víctima de estas agresiones es el sebo, la materia natural producida por las glándulas sebáceas, que forman una película invisible que envuelve y protege el cabello. Cuando este escudo protector se pierde, el pelo se vuelve extremadamente vulnerable y la cutícula (la parte exterior) queda dañada. Por tanto, cualquier protección es poca.

Y al igual que ocurre con la piel, la rutina de cuidados capilares después del sol es indispensable: el uso de champús y acondicionadores específicos para cabellos expuestos al sol y la aplicación frecuente de mascarillas nutritivas y reparadoras es un gesto prácticamente obligatorio. Y para unos mimos extra, nada mejor que los aceites para el pelo. Son el cosmético capilar de moda ya que nutren en profundidad la fibra capilar actuando como una auténtica cura intensiva. Pero, además, son productos multifunción: reparan la cutícula; aportan un plus de hidratación en las zonas más dañadas del cabello; bloquean el encrespamiento; nutren y reestructuran la fibra capilar; devuelven el brillo a los cabellos más castigados; mejoran el estado de las melenas débiles y desvitalizadas; proporcionan una excelente fotoprotección si se aplican antes, durante y después de la exposición al sol, etc.

Ácido hialurónico: el arma “antiestragos solares”
Según los expertos de la firma de cosmecéuticos Matriskin, tras las jornadas de sol no basta con hidratar, refrescar o antioxidar, sino que también es muy importante evitar la aceleración del proceso de envejecimiento dérmico, y en este sentido, la reposición de la tasa de ácido hialurónico en la piel es imprescindible.

“El ácido hialurónico es uno de los principales componentes de la matriz extracelular por lo que, además de una inigualable capacidad para captar y retener agua, también juega un rol clave en cuanto a la protección, regeneración y reafirmación cutáneas. A partir de los 25-30 años, el proceso de degradación del ácido hialurónico presente en la piel de forma natural comienza a ser más rápido que el de la síntesis, una descompensación que se agudiza durante el verano, periodo en el que se incrementa el calor y la sudoración; el NMF (factor natural de hidratación) se ve alterado, aumentándose la pérdida de agua y desencadenando una aceleración del envejecimiento en su conjunto, no sólo en cuanto a la deshidratación sino también en lo referente a la aparición de arrugas y descolgamiento de los tejidos”, explica el dermatólogo y bioquímico francés Pierre Huet, creador de la firma.

Para compensar la reducción del ácido hialurónico natural, los expertos de Matriskin recomiendan dos estrategias: una cosmética y otra nutricional.

  • Cosméticos con ácido hialurónico. Esta sustancia recupera y mantiene la hidratación cutánea; promueve la regeneración celular y protegen a la piel frente a la proliferación de radicales libres. Según los especialistas de Matriskin, los cosméticos que incluyen ácido hialurónico de alto peso molecular son los más eficaces en lo que respecta a la capacidad como reconstituyente de esta sustancia a nivel celular.
  • Menú “hialuronizante”. Hay una serie de alimentos que tienen un alto porcentaje de nutrientes estimulantes de la producción natural de ácido hialurónico. Diversos estudios han confirmado que los polifenoles, el magnesio, las vitaminas A, C y E; los Omega 3 o el almidón presentes en alimentos tanto de origen vegetal como animal son básicos para la síntesis de ácido hialurónico, por lo que hay que potenciar su ingesta durante el verano para activar la producción natural de esta sustancia. Entre las verduras, hortalizas, legumbres y tubérculos que estimulan la formación de ácido hialurónico están las patatas, el arroz, la calabaza, la coliflor, el pepino, la zanahoria, las coles de Bruselas, la lechuga, los guisantes y las lentejas. En cuanto a las frutas, especialmente apetecibles en esta época del año, destacan la uva, la piña, la granada, el melón, la pera, el albaricoque, la papaya, el aguacate y el mango. Otros alimentos “hialuronizantes” son las carnes blancas, el atún, el salmón, el arenque, la caballa, la soja, los quesos bajos en grasa y el té verde.

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