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En España hay 900.000 personas afectadas por linfe...

En España hay 900.000 personas afectadas por linfedema

En España hay 900.000 personas afectadas por linfedema

En un alto porcentaje, el linfedema surge tras la extirpación de ganglios linfáticos afectados de cáncer

AMAL, la Asociación Madrileña de Afectados de Linfedema, como miembro del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC) celebra en este 6 de marzo el Día Internacional del Linfedema que tiene como objetivo ofrecer información con el fin de mejorar el diagnóstico y la prevención y dar a conocer una enfermedad que pasa bastante desapercibida en la sociedad a pesar de contabilizarse unas 900.000 afectados en nuestro país.

La incidencia además va en aumento ya que el linfedema tiene una gran relación con el cáncer de mama, ovarios o próstata. Ésta surge tras la extirpación de ganglios linfáticos afectados por esta enfermedad. Es altamente incapacitante y de carácter crónico, por lo que requiere de unos cuidados sanitarios y médicos muy constantes, para evitar su fácil empeoramiento. El linfedema en la mayoría de casos puede ser irreversible por lo que el tratamiento irá encaminado a controlarlo, aliviar el dolor, recuperar la funcionalidad y vigilar posibles complicaciones.

¿Qué es y qué causas lo provocan?
El linfedema es una enfermedad del sistema linfático, que deja de funcionar con normalidad y provoca un aumento en el volumen de las extremidades. Hay múltiples causas que pueden provocar su aparición como una enfermedad varicosa crónica, cirugía, radioterapia, traumatismos o reducción de la movilidad en el linfedema secundario, y alteración del sistema linfático desde el nacimiento en el linfedema primario. En un alto porcentaje de los casos diagnosticados, el linfedema surge tras la extirpación de ganglios linfáticos afectados de cáncer.

Los síntomas que padecen las personas con linfedema son pesadez, sensación de piel tirante, menor flexibilidad de la articulación, así como cambios en la sensibilidad y temperatura de la zona.

Hasta hace unos años el linfedema no estaba identificado y los enfermos podían estar toda la vida sufriendo el engrosamiento de sus extremidades sin recibir ayuda. En ocasiones la falta de diagnóstico hacía que la enfermedad degenerara en lo que se llamaba elefantiasis. Afortunadamente hoy en día cada vez los diagnósticos son más precoces y certeros, pero queda mucho trabajo por hacer en cuanto a información, prevención y cuidados de los afectados.





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