cancer infantil

Gracias al Fondo CRIS de Investigación COVID-19 y Cáncer se ha abierto un ensayo clínico desde la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en el Hospital La Paz, para curar a pacientes con Covid-19 adaptando una terapia celular de cáncer infantil. El Dr. Antonio Pérez Martínez, director de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas y jefe de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital La Paz, nos explica los resultados preliminares pero esperanzadores de esta investigación.

Cuando empezó la pandemia se trasladó un tratamiento que se estaba aplicando a niños con leucemia a pacientes hospitalizados por COVID-19. ¿En qué consiste este tratamiento y qué les llevó a pensar que sería eficaz también en enfermos por coronavirus?

Cuando llegó la pandemia de COVID-19, todos los profesionales sanitarios nos vimos en la obligación de dedicar nuestra labor a estar en primera línea de atención contra este virus. Vimos que el efecto que provocaba era muy similar al que sufre un cuerpo de un niño trasplantado, por lo que se basa en la infusión de células con memorias para infecciones, ya que el sistema inmune y en concreto los linfocitos T tienen una importancia muy alta en el control del cáncer y de las infecciones virales como el COVID-19. Usar esas células de personas que han superado la enfermedad, usamos “su sistema inmune” para beneficiar a otros pacientes.

Esto se enmarca en el Proyecto RELEASE-CAPTURE: Terapia Celular con Linfocitos T de memoria en pacientes graves de COVID-19. ¿En qué fase se encuentra la investigación y qué resultados se han obtenido hasta el momento?

Tras lograr el alta hospitalaria de nueve pacientes en la Fase I, los resultados iniciales de la Fase II, que ha pasado a ser multicéntrico (Hospital Universitario de La Paz, Hospital Clínico de Valencia, Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal, Hospital Cruces de Bilbao y el Hospital General Universitario de Alicante) son esperanzadores. Ahora mismo estamos en esa Fase II con resultados prometedores pendientes de finalizar el reclutamiento y poder ser publicados. Este innovador abordaje ha sido distinguido internacionalmente con tres publicaciones (Frontiers Cell Development Biology, The ScientistTrials, Immunology y Eclinical Medicine de la editorial The Lancet, entre ellas), el Top Scoring Abstract Award de la International Society of Gene and Cell Therapy, diversos premios nacionales y el desarrollo de una patente internacional.

Una de las opciones terapéuticas que se investiga está basada en la inmunoterapia y consiste no tanto en atacar el virus, sino en proporcionar al organismo herramientas para combatirlo. En general ¿en qué se basan estas terapias celulares para combatir el cáncer y cómo se aplican a la COVID-19? ¿Qué son y qué papel juegan los linfocitos T?

Hay muchos tipos de inmunoterapia, la humoral, la celular, la farmacológica. La inmunoterapia celular que empleamos en COVID-19 se llama inmunoterapia celular adoptiva pasiva, ya que los pacientes con COVID-19, sobre todo en sus formas graves, tienen linfopenia (esto es linfocitos muy bajos) por lo que son incapaces de “armar” una respuesta inmune ordenada y efectiva, y esto se agrava con la evolución de la enfermedad. Nosotros aprovechamos este desorden como “ventana terapéutica” para administrar un tipo especial de linfocitos que comparte dos cualidades, la primera es que reaccionan de forma rápida cuando encuentran células que presentan a través de moléculas de reconocimiento HLA los fragmentos virales y la segunda, que el donante comparte alguna molécula de reconocimiento HLA que puede ser reconocido por su receptor llamado TCR, por lo que cuánto más moléculas HLA compartan más efectiva a priori será el tratamiento. Se denomina inmunoterapia celular adoptiva pasiva porque no es necesario ninguna respuesta activa del paciente, como es el caso de la vacunación, sino que se le administra la respuesta inmune “ya armada” y esta durará el tiempo que el paciente está linfopénico, desapareciendo cuando el paciente recupere sus propios linfocitos que acabarán “rechazando” o eliminando nuestro medicamento.

Un aspecto importante de esta terapia es que se realizan infusiones de células desde donantes a pacientes compatibles. ¿Cómo se consiguen estas donaciones, suelen ser de familiares o podría ser válido cualquier donante? 

No necesariamente deben ser de familiares. Los donantes deben de tener dos cualidades, primero que tengan inmunidad celular memoria para algunos de los péptidos virales del SARSCOV2 (M, N, S) y que además comparta con el paciente alguna molécula HLA para que el reconocimiento sea más efectivo. A día de hoy con 4 donantes diferentes podríamos tener cubierta casi el 100% de la población caucásica. Una vez identificados y tras firmar su consentimiento a los donantes se les hace una aféresis que será el producto de partida para que después en el laboratorio de terapia celular aislemos estos linfocitos, los congelemos y los guardemos. En el Ensayo Clínico de la Unidad CRIS de La Paz adaptando la terapia celular de cáncer infantil a la COVID-19 tiene una emotiva historia detrás: el propio personal sanitario de La Paz, que estuvo en primera línea de actuación durante los peores momentos de la pandemia del coronavirus cuidando y tratando a pacientes, fueron los principales donantes de Linfocitos T ya que ellos también sufrieron los efectos de la enfermedad y se recuperaron. El primer donante fue un enfermero de quirófano de La Paz con más de 20 años de experiencia de servicio hospitalario. Jaime, de 40 años, sufrió la COVID-19 en marzo. Tras lo que él definió como “una montaña rusa de dolores, gastroenteritis y fuertes migrañas”, se reincorporó al hospital, se apuntó como voluntario. Era un donante ideal por los antígenos HLA y no lo dudó. De esa extracción, que duró unas cuatro horas, se pudieron beneficiar unos 30 pacientes, todo ello en la Fase I de esta investigación.

“El primer donante de médula fue un enfermero de quirófano de La Paz con más de 20 años de experiencia. Tras lo que él definió como “una montaña rusa de dolores, gastroenteritis y fuertes migrañas”, se reincorporó al hospital, se apuntó como voluntario. Era un donante ideal por los antígenos HLA y no lo dudó. De esa extracción, que duró unas cuatro horas, se pudieron beneficiar unos 30 pacientes, todo ello en la Fase I de esta investigación”.

Y si es así, y aunque España es un país líder en donaciones, ¿está cubierto este campo o debemos a hacer un llamamiento a la solidaridad que tanto nos caracteriza?

Las donaciones en España son uno de los motivos para sentirnos orgullosos, sin duda. Aunque en este ensayo “no aplica”, ya que estamos en fases iniciales de desarrollo del ensayo clínico (fase II) y no es necesario, de momento, es cierto que todo lo que sea donar médula es salvar vidas, por lo que siempre es importante hacer un llamamiento a la solidaridad, tanto para donaciones como para apoyar asociaciones como CRIS, que financia esta investigación y tantas otras contra el cáncer, y que necesita el apoyo de todas aquellas personas que quieran lograr un mundo sin cáncer.

Lo cierto es que se ha avanzado muchísimo en la prevención, en vacunas frente a la COVID-19, pero también son muy importantes las investigaciones en torno a terapias que puedan curar o controlar la enfermedad…

La vacuna es una solución muy importante y que protege del desarrollo de formas graves, pero no es la solución definitiva, porque hay una parte de la población que por diferentes motivos no responde adecuadamente a la que la vacuna, por ejemplo, los pacientes con inmunodeficiencias primarias o secundarias, o aquellas personas con un sistema inmune más senescente (envejecido)ser inmunodeprimidos, no les da la protección necesaria para poder hacer frente con garantías a la COVID 19. Aunque la vacuna es efectiva, la realidad es que es necesario abordar esta pandemia con otro tipo de tratamientos para aquellos pacientes que no tienen la capacidad de generar defensas tras ser vacunados. Gracias a la terapia celular que la Unidad CRIS tiene contra el cáncer infantil, se abre una posibilidad para mejorar la respuesta con Linfocitos T memoria y Células NK memoria. La intención es avanzar en prevención. Este concepto de tratamiento celular vivo, que podría llegar a ser en aerosol o caramelos, contando con la financiación necesaria, podría generar una inmunidad local celular que proteja de la posible infección SarsCov2 incluso estando vacunados, porque hemos visto que la enfermedad no acaba con la vacuna, aunque obviamente se ha atenuado mucho, y lo que predomina en estos momentos es la elevada contagiosidad”.

CRIS contra el Cáncer financió en 2018 la construcción de las instalaciones de la Unidad en la 8ª Planta del hospital Materno-Infantil del Hospital Universitario de la Paz, que usted coordina, y que da un paso al frente en el tratamiento de los cánceres infantiles con ensayos clínicos y terapias avanzadas. ¿Qué otros proyectos o investigaciones han abordado o quieren abordar?

El nuevo gran proyecto que queremos abordar es poder contar con una Sala Blanca 100% operativa donde podamos realizar terapias personalizadas contra el cáncer infantil, es algo que desde CRIS están realizando un gran esfuerzo por apoyarnos y que nos ayudaría a salvar muchos casos que no tienen otra solución que una terapia 100% personalizada con CAR-T.

Y al hilo de lo anterior, ¿Cómo se financian estos proyectos? Se habla mucho de la importancia de los recursos dedicados a la investigación, ¿qué pondría en valor en torno a esta cuestión?

Que toda ayuda es fundamental. La investigación es una cuestión de tiempo y dinero, cuanto más dinero tengan las organizaciones como CRIS que se dedican a investigar contra el cáncer y a apoyarnos a nosotros, los profesionales médicos que buscamos tratamientos que hasta la fecha no existen, menos tiempo necesitaremos para acabar con esta enfermedad y poder salvar más vidas. Se ha avanzado mucho en la curación de los últimos años, pero todavía queda mucho camino por recorrer, y para ello hace falta más apoyo de toda la sociedad, porque el cáncer es algo que nos afecta a todos.

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María José Merino

María José Merino

Sevillana de adopción y Granadina de nacimiento y de corazón, donde no dudo en escaparme cada vez que puedo. Licenciada en periodismo por la Universidad de Navarra, trabajé durante la carrera en los...