Cáncer de colon, ¿se puede prevenir?

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El cáncer colorrectal es actualmente el más frecuente en España en el conjunto de la sociedad. Si realizamos distinción por género, el cáncer de pulmón es el más común entre los hombres, mientras que en las mujeres se trata del cáncer de mama. El cáncer colorrectal se desarrolla cuando unas células del colon o del recto empiezan a crecer de forma incontrolada. El colon es el intestino grueso y la parte final se llama recto. Todavía no se conoce la causa de la mayoría de los cánceres colorrectales. Lo que sí se conoce es que hay varios factores que aumentan el riesgo de padecer cáncer colorrectal. Algunos de estos factores de riesgo son la edad, más frecuente a partir de los 50 años; fumar y beber alcohol; ser una persona sedentaria; llevar una dieta pobre en fibra, rica en grasas y alimentos procesados; la obesidad, enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, antecedentes familiares de cáncer de colon y síndromes hereditarios como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar.

Existen algunos síntomas que pueden hacernos sospechar que padecemos cáncer colorrectal, por ejemplo, cambios en la forma de defecar, dolor abdominal asociado a pérdida de peso, cansancio, etc. De todas maneras, el síntoma por el que suele detectarse el cáncer de recto -y colon izquierdo- es la sangre en las heces. En el caso del colon derecho, se detecta por anemia en una analítica o sangre oculta en heces.

Para prevenir el cáncer de color o realizar un diagnóstico precoz del mismo, a partir de los 50 años se deben realizar pruebas de detección precoz. La prueba que permite diagnosticar el tumor de forma más precoz, y además prevenirlo, es la colonoscopia. Mediante esta prueba se pueden detectar y extraer los pólipos antes de que se conviertan en un tumor. La prueba de sangre oculta en heces permite descubrir el tumor en una etapa más temprana.

Una vez diagnosticado un cáncer de colorrectal se deber valorar el tratamiento más adecuado para cada paciente. En los pacientes con cáncer de colon y sin metástasis a distancia la cirugía es el tratamiento más efectivo para su curación. La vía de abordaje puede ser la cirugía convencional (abierta) o la cirugía laparoscópica, que se realiza con pequeñas incisiones y es menos invasiva. En la mayoría de pacientes tras resecar el intestino afecto se puede volver a unir el intestino y los pacientes no deben llevar “una bolsa” para hacer las heces, es decir una colostomía. Una vez se obtiene el resultado de la biopsia, se decide si el paciente debe realizar tratamiento con quimioterapia. En los pacientes con metástasis a distancia en el momento del diagnóstico se individualiza el tratamiento a seguir, aunque lo más frecuente es realizar inicialmente la quimioterapia y posteriormente cirugía en los casos que es posible.

En el cáncer de recto, si el tumor es incipiente se realiza cirugía inicialmente, pero en los casos más avanzados localmente el tratamiento se inicia con radioterapia y quimioterapia y posteriormente la cirugía; al igual que en el cáncer de colon se puede realizar por cirugía abierta o laparoscopia y se une el colon con el recto preservando el ano. Solo los tumores más próximos al ano obligan a una resección del mismo y llevar una colostomía toda la vida.

El cáncer se puede reproducir, por esto es muy importante el seguimiento estrecho del paciente durante 5 años, siendo los dos primeros años tras el tratamiento los que con más frecuencia vuelve a aparecer el tumor.

Podemos tomar medidas para reducir el riego de cáncer colorrectal haciendo cambios en nuestra vida cotidiana:

·         La alimentación puede tener un rol importante en el riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal. Una dieta rica en frutas, verduras y una cantidad moderada de pescado ofrece una mayor protección delante el desarrollo de un cáncer colorrectal. Los alimentos que contienen altas cantidades de fibra se han relacionado con una disminución del riesgo de cáncer de colon. Una razón podría ser que el consumo de fibra tiende a dar volumen al sistema digestivo, reduciendo la cantidad de tiempo que los desechos viajan a través del colon. Como estos residuos a menudo contienen carcinógenos, una alta cantidad de fibra disminuye la oportunidad de que los carcinógenos puedan afectar a las células intestinales. Por el contrario, la carne roja o procesada puede asociarse a un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal.

·         Dejar de fumar

·         Ejercicio físico diario

·         Mantener un peso saludable

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